Junín. jueves 17 de agosto de 2017
Semanario de Junín » Nacionales » 8 ago 2017

Lomas de Zamora

Manchas de sangre, pelos y ropa de mujer, las pistas en el crimen de Anahí Benítez

Fueron los elementos secuestrados en la propiedad del segundo sospechoso, un hombre de 34 años que vive a 300 metros del lugar donde hallaron enterrada a la adolescente.


Parece más el refugio de alguien que decidió cortar el vínculo con la vida moderna y vivir rodeado de un ecosistema agreste, en medio de un bosque natural. Está a pocos metros de la estación de tren de Santa Catalina del Ferrocarril Roca, en el partido bonaerense de Lomas de Zamora. La casa tiene ventanas sin persianas y puertas sin cerraduras. Sólo una tranquera impide el acceso de los extraños. Atrás, hay un galpón y ese lugar se convirtió en el epicentro de la investigación por el crimen de Anahí Benítez (16). Está a unos 300 metros de donde apareció el cuerpo de la joven y allí la Policía encontró rastros de sangre, pelos y ropa de mujer. También hallaron comida que podría ser similar a la que tenía en su aparato digestivo la adolescente, según lo determinó la autopsia.

Los investigadores no llegaron allí de casualidad. Fue gracias al olfato de un perro entrenado para seguir el rastro de las personas. Según el can, la adolescente asesinada estuvo allí. El peritaje a los elementos secuestrados será fundamental para confirmar o no esa hipótesis.

Durante el operativo fue detenido el hombre que vive en esa casa, identificado como Marcos Esteban Bazán (34), que se transformó en el segundo sospechoso por el crimen. El otro es Leonardo Agostino (40), el profesor de Matemática preso desde el sábado pasado y sospechado de tener una relación con la adolescente.

Tras la detención de Bazán, los abogados de Agostino pidieron demorar la indagatoria a la esperara de un nuevo rastrillaje en la reserva natural. Según informaron fuentes de la investigación, el perro que participó de ese operativo no ubicó rastros del profesor en el lugar que creen que pudo haber estado cautiva Anahí ni en los alrededores. Eso aliviaría su situación judicial, aunque aún resta determinar si existe un vínculo entre él y Bazán.

Con los nuevos indicios, el foco pareciera estar puesto en Bazán. El principal interrogante es qué pasó en esos seis días en que Anahí estuvo desaparecida. Todo está concentrado en un radio de acción limitado, en una zona boscosa que tiene circulación de gente, ya que en los alrededores de la reserva hay una oficina municipal y dependencias de las universidades de Lomas de Zamora y La Plata.

El abogado de Bazán, Lucio de la Rosa, anticipó que su cliente va a declarar mañana y relativizó la importancia de los elementos probatorios encontrados en su casa. Contó que Bazán vive solo pero que su novia suele ir a visitarlo, por lo que el hallazgo de cabellos y de ropa de mujer en su casa son por el momento “sólo indicios”. Dijo que el sospechoso no conoce a la adolescente ni tuvo contacto con la víctima, aunque sí reconoció que la madre Bazán conoce a la de Anahí, ya que ambas trabajan en el Hospital Gandulfo, de Lomas de Zamora. El propio Bazán está registrado como trabajador en la parte de seguridad de ese mismo centro de salud.

Además, resaltó que el galpón es un lugar de fácil ingreso, sin condiciones de seguridad ni cerraduras para bloquear el acceso. “No quiero que mezclen las características personales de mi cliente, que es un hombre de trabajo que vive en un predio abierto, no es una casa cerrada. Todo lo que tenemos ahora son meros indicios”, agregó.

La detención de Bazán sorprendió a los vecinos que suelen frecuentar la zona. Según relataron esas personas, los movimientos del acusado en los últimos días no levantaron sospechas. “Sería muy raro que hubiera tenido secuestrada a una chica durante cuatro días y no nos hubiera llamado la atención”, explicaron. También definieron al dueño de la casa como un muchacho muy tranquilo, aunque reconocieron que a la noche la zona es “tierra de nadie”.

La fiscal que encabeza la investigación, Verónica Pérez, aseguró que la casa del sospechoso estaba “descripta” en los diarios íntimos secuestrados en la casa de la víctima, aunque no había referencia personal al dueño del lugar. También manifestó que la reserva “no es una zona para ir a caminar sola, pero el grupo de amigos de Anahí lo hacía, con esa picardía de ‘estoy en el bosque de noche’”. Y anticipó que las evidencias encontradas deberán ser peritadas.

Según confirmaron fuentes de la investigación, se trataría de comida que podría coincidir con la detectada en al cuerpo de la adolescente (arroz integral con verduras), ropa, manchas de sangre y pelos. Hasta ahora, el principal indicio que incrimina a Bazán tiene que ver con el trabajo del perro rastreador: fue directo a la estación de tren y al galpón que hay atrás de la casa en la que vive Bazán.

El cuerpo de Anahí fue hallado enterrado en la reserva Santa Catalina, el viernes pasado. La habían visto por última vez el sábado anterior, cuando salió de su casa para ir a un parque municipal. La autopsia determinó que murió asfixiada y que no había signos de abuso sexual. Tampoco tenía registros de haber permanecido cautiva contra su voluntad, aunque sí tenía golpes y lesiones en la cabeza.

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