Junín. sábado 28 de marzo de 2020
Semanario de Junín » Locales » 5 feb 2020

Pérdida irreparable

Adiós Osvaldo, genio indiscutido de las imágenes

Escribe Ismael Canaparo.


Lamentablemente, imaginaba que este día llegaría, y que yo te despediría. Tenías 70 años y venías luchando con verdadero estoicismo contra la pesada herencia de una cruel enfermedad. Sabía que me afectaría, pero no sabía cuánto. ¿O sí? A Dios gracias le pude decir en vida, lo que era para mí. Es más, se lo repetí hace muy poco. Hoy falleció Osvaldo Danunzio, un adelantado y atrevido de la fotografía.  Un genio visual, tan humilde como talentoso. ¿Cuál es el rol de un profesional distinto si no es de adelantarse a su tiempo y atreverse?  Aunque sea una frase gastada, nunca como ahora tiene un valor relevante repetir cinco palabras: el periodismo está de duelo.

“El Flaco”, como lo conocían todas las redacciones y sus amigos, tejía sueños con sus fotos. Y tenía mucho de notable. En todos los sentidos. Pese a su apariencia tranquila, era un hombre de carácter fuerte y temperamento creativo desmesurado. Toda una inspiración y un líder en esta profesión tan complicada como es la fotografía. El creó un maravilloso mundo propio bajo su nombre,  desde el esfuerzo y el tesón. Siempre abriendo camino.

Yo admiraba y quería a Osvaldo. Primero en la distancia, cuando nos encontramos en “Mundo Nuevo” allá por los ´70, esa ventana distinta del periodismo juninense, prontamente acallada a raíz de un conflicto empresario, y luego, cuando tuve la suerte de que me considerara un compañero cercano en otros diarios.

Hace unos años, el Canal Encuentro nos enfocó juntos, recordando la nota que compartimos, los dos muy jóvenes, en junio de 1970, a raíz del asesinato de Pedro Eugenio Aramburu, en Timote. Fuimos de los primeros en llegar al lugar donde encontraron el cadáver del militar. Como Osvaldo fue siempre cero en arrogancia, no dudó en facilitar sus decenas de imágenes de ese episodio a la mayoría de los medios gráficos porteños, haciendo gala de extrema generosidad.

Tenía trabajos excepcionales, más allá de lo normal para sus ocasionales empleadores. Recuerdo a muchos de ellos, pero el que aprecio verdaderamente es la toma que hizo de Pancho Melatini, apoyado en una ventana vetusta, corroída por el tiempo.

Osvaldo “El Flaco” Danunzio era mucho más que un “tejedor de sueños a través de la fotografía”. Era un creador integral, un arquitecto que se enamoró de un estilo y redefinió ese universo, el mismo que ha seducido de una generación a otra. Tuvo el poder de las imágenes y la capacidad del arte para visibilizar lo invisible.

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