Junín. jueves 17 de agosto de 2017
Semanario de Junín » Locales » 12 ago 2017

apostando a la vida

Música y deporte para superar barreras: la historia de Giuliano ‘Yuyo’ Depierro

Al nacer sufrió una asfixia que le produjo una parálisis cerebral con lesiones en la parte motora. A pesar del panorama desfavorable, se sobrepuso y con la inestimable ayuda de su familia construyó una vida plagada de ejemplos.


Por:
LUCIANA CAMARERO

En Junín son muchas las personas que cruzamos a diario y pocas de ellas son las que solemos reconocer. Quizás aquellos a quienes identificamos lo son por determinadas actividades de reconocimiento público, pero muchas otras no.

El caso de Giuliano Depierro, más conocido como “Yuyo”, es un cúmulo de ellas. Además de trabajar en la Municipalidad y encontrarlo por la zona céntrica en horario de trabajo, no deja de mantenerse y estar al tanto de la movida cultural, musical y deportiva.

A Yuyo lo podemos ver caminando la ciudad o bien en su tan amado cuatriciclo que le permite movilizarse, teniendo en cuenta que el barrio donde vive y donde se crió, está alejado de la zona céntrica.

Es Analista en Sistemas y ese título obtenido con mucho esfuerzo, le permitió tener un espacio en la Oficina de Soporte Técnico Informático del Municipio. Durante los fines de semana, dedica su tiempo a fiestas, eventos sociales y asistencia a bandas encargándose de las tareas de sonido y la iluminación, junto a su hermano Alejandro.

Todos aquellos que lo conocen, poco o en profundidad, sabrán que Giuliano es un luchador incansable, un apasionado en todo lo que hace, un fanático de los fierros y un ejemplo de vida.

En una charla con Semanario, el joven habló sobre su infancia y su presente, destacó los desafíos que tuvo que atravesar y qué factores lo movilizaron para dedicarse a la música.

“Mi discapacidad se generó al momento de nacer. Tuve una asfixia, lo que me produjo una parálisis cerebral con lesiones en la parte motora del cerebro, que por suerte no me tocó otra parte, la intelectual. Yo soy súper consciente de mis limitaciones, pero siempre me propongo nuevos desafíos para vencer”, subrayó y agregó: “cuando nací, los médicos les dieron un panorama bastante desfavorable a mis viejos. No les dieron certezas de que iba a poder comunicarme, caminar, entre otras cosas. Ni hablar todo lo que vino después”.

Una de las primeras trabas grandes que tuvo Giuliano fue la etapa escolar, pero gracias a la insistencia de su núcleo familiar pudo atravesar sin sobresaltos el jardín de infantes, la escuela primaria, la secundaria y recibirse de analista de sistemas.

“El jardín y escuela –recuerda Yuyo- quedaban cerca de mi casa. Yo empecé la primaria usando una computadora adaptada. Conseguimos el contacto del ingeniero Luis Campos quien, después de una entrevista, me fabricó un teclado especial, y fue la computadora o la tecnología la que me dio y me da la posibilidad de poder escribir”.

“Cuando egresé del primario hice la secundaria en la Media Nº 1 ‘Manuel Dorrego’, que también me quedaba cerca de casa. La carrera de analista la hice en el ISFDyT Nº 20 y con total independencia… me costó pero por suerte me pude recibir”, resalta con orgullo.  

“A lo largo de los años he conocido gente de muchos lugares; de la escuela me quedan amigos, del barrio también, compañeros del trabajo, el Grupo ATV Junín que es como una familia, los chicos de Seqhía, y el grupo con el que nos juntamos siempre; mis primos, el Chiflón, Chiqui, los cordobeses, Nico. Ellos son con los que más cosas comparto. También el barrio trae muchos recuerdos y mucha gente que formaron una parte importante de mi vida”.

 

-¿De dónde surge tu apodo?

-Yuyo me lo puso mi hermano Alejandro. Es una derivación sonora de Giuliano, y parece que gustó, porque ahora todos me llaman así. Con Ale compartimos casi todo, es quien me acompaña en las buenas y en las malas. Quien ha sacrificado cosas por mí, y si bien es mi hermano menor, muchas veces me reta al estilo adulto.

Con él ganamos una carrera, que fue la única carrera en cuatri que gané, cuando corríamos juntos; él leía la hoja de ruta y yo lo seguía. Juntos, corriendo (él en moto y yo en mi cuatri), somos imparables.

-¿Cuándo empezó tu pasión por la música y las carreras en cuatri?

-Bueno, esas pasiones, podría decirse que vienen desde que era chico, pero por ahí en su momento no podía llevarlas a cabo. De chiquito siempre me gustaron los fierros, los Depierro somos todos fierreros. De chico, cuando podía, iba a los kartings que estaban en la laguna y me sacaba las ganas de correr. Después, a los 18 años, mi familia me regalo mi primer cuatriciclo, con el cual pude empezar a moverme.

Con él fui a mi primera travesía, en donde conocí a Rubén, Alejandra, Claudio y Leo, con los cuales tiempo después creamos ATV Junín e hicimos varios viajes.

En esas idas y vueltas, conocimos a la gente de Enduro Rally, compré un cuatriciclo nuevo y un año después empecé a correr. Llevo cuatro años corriendo, este sería el quinto, pero decidí no competir por falta de tiempo y como para parar un poco. En la competencia me fue bastante bien, cuando no fallaba el cuatri. El año pasado, con mi hermano, peleamos el campeonato hasta la última fecha.

Con respecto a la música, también me gusta desde chico.  Siempre escuchaba canciones de rock nacional. Un día jugando pasé música en un cumple de mi hermano y como me gustó hice un curso de DJ. Y sin querer, con Alejandro, ya hace 10 años pasamos música en fiestas de todo tipo.

Otra cosa que influyó en el presente fue Mundo Alas, un proyecto de León Gieco con muchos artistas con discapacidades diferentes, los cuales grabaron una película, un documental, un disco y realizaron miles de shows por toda la Argentina. Esto me motivó para empezar a cantar y a escribir canciones. Antes del disco, actué de invitado en varias bandas como Seqhia o La Tuerta.

-¿Qué te generan cada una de esas actividades?

-Es difícil de explicar, pero lo más inmediato que se me viene es placer, pasión y libertad, creo que es una sensación muy personal que solo se siente cuando desarrollás alguna actividad que te gusta.

-¿Qué significa en tu vida “Clásicos del rock Nacional” tu primer disco donde interpretás canciones de diferentes artistas y bandas argentinas?

-Es algo mágico. Por ahí, a medida que pasa el tiempo y los sucesos, es cuando más dimensión tomo, así como fue el proceso de grabación. En el comienzo no tenía nada planeado, y a medida que fuimos armándolo con Raúl Paulucci, fueron surgiendo las ideas hasta llegar al producto final que es lo que se le muestra a la gente.  Yo diría que fue un hacer y analizar constantemente para llegar a algo que no teníamos pensado al principio. Uno de los ejemplos más claros fue la intervención de Pablo Vildoza, que fue casi al final del disco; o de pasar de un demo de cuatro o cinco temas a un disco completo con una presentación.

Creo que a medida que pasa el tiempo el disco por si solo se va agrandando.

-Sos fanático de rock nacional, ¿por qué?

-Sí, de hecho es lo que más escucho. Uno siempre escucha de todo, pero el rock nacional es lo mío, me acuerdo que lo primero que escuché de rock nacional que no fuera por la radio, fue un cassette grabado de una colección que salía en la revista "Noticias" que, si no me equivoco, salía en los años 90’ y por supuesto había una corriente de protesta contra la dictadura.

Más adelante empecé a leer el rol que varios artistas tuvieron en esa época, la historia general de esos tiempos y el contexto social que se vivía, y todo eso influyó en mí.

Ahora tengo la posibilidad de ir a muchos shows de bandas locales y de afuera, conocí muchas bandas del under nacional y eso es un disfrute también. Me gustaría conocer lo que es la movida de las grandes ciudades para escuchar bandas como Fisurado y Paranoico y otros grupos locales.

-¿Qué sensaciones vivenciaste antes, durante y después del show de presentación de tu disco, el 27 de julio en la Peña Multiespacio?

-Muchísimas sensaciones. Ansiedad, expectativas, nervios. Antes del show tenía la incertidumbre de que fuera gente, más que nada eso. Después, cuando empecé a ver la cantidad de personas que iban entrando, me quedé más tranquilo por un lado, pero eran más oídos para complacer (risas). A medida que pasan los días me llegan más y más felicitaciones, propuestas y pedidos de nuevos shows.

Con respecto a lo que fue la noche en sí puedo decir que maravillosa. Estuvo todo como lo pensé, el sonido, la iluminación, sonamos muy bien, fue mucha más gente de la que esperaba, con mucha onda.
El show en sí estuvo perfecto, yo estaba muy nervioso, transpiré mucho y a la mitad del show me estaba quedando sin voz y me las tuve que rebuscar, pero sabía que tenía unos monstruos cubriéndome, por eso lo pude disfrutar. Espero que sigan saliendo todos los shows así.

-¿Qué otras actividades realizás?

-Como mencioné anteriormente, trabajo en la Municipalidad en el área de informática, voy al gimnasio, tomo clases de piano y teoría musical con Emiliano González, tecladista de Fisurado y Paranoico. A veces voy a pasear en el cuatri o a la pista de Iván Caresani a hacer un poco de Enduro.

-¿Qué personas y qué cosas son indispensables en tu vida?

-Mi familia, ellos son lo más importante, los que me bancan en todas, siempre. También mis primos Renzo y Ana, que son mis hermanos, y están ahí para todo.

La música también es importante en mi vida, porque me lleva a donde quiero ir, me saca de los bajones, me hace pensar. Y el cuatriciclo también es indispensable para mi vida ya que me permite la independencia con respecto a otras personas para movilizarme.

NOTA PUBLICADA EN LA EDICIÓN IMPRESA DEL SÁBADO 5 DE AGOSTO 2017

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