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Semanario de Junín » Cultura » 22 abr 2020

Murió Marcos Mundstock

El humorista de Les Luthiers tenía 77 años y desde febrero de 2019 enfrentaba una dura enfermedad.


Se apagó la risa y la ironía. Porque el humorista Marcos Mundstock, uno de los más brillantes de su generación, murió en la mañana de este miércoles, a los 77 años, en su casa de Buenos Aires. “Después de más de un año de lidiar con un problema de salud que se tornó irreversible, nuestro compañero y amigo finalmente partió”, dice el comunicado oficial difundido por Les Luthiers. 

Mundstock actuó en cine y en televisión, pero en ningún otro lugar fue más feliz que en el escenario que con sus compinches de toda la vida. En enero pasado se había anunciado que el artista se mantendría alejado de los escenarios a lo largo de todo el año. "Su prioridad para los próximos meses será guardar reposo, seguir adelante con su tratamiento y realizar, posteriormente, el debido proceso de rehabilitación”, se informó por entonces.

“Quise ser abogado, ingeniero, aviador, cowboy, benefactor de la humanidad, tenor de ópera, Tarzán, amante latino, futbolista y otras cosas más”, enumeraba. Cuando terminó el secundario entró en Ingeniería -más por mandato que por vocación-, mientras que, con mucho más placer, estudió locución en el Instituto Superior de Enseñanza Radiofónica (ISER).  

En la vida y en el coro Mundstock encontró un resquicio artístico. Allí se encontraron Gerardo Masana, estudiante de Arquitectura; Jorge Maronna, de Medicina; Daniel Rabinovich de Derecho y Carlos Núñez Cortés, de Química Biológica. De ese grupo que parecía tan distinto nacería un grupo que cambiaría la historia de la música y el humor en la Argentina: Les Luthiers.

El 4 de septiembre de 1967, Masana, Mundstock, Rabinovich y Maronna formaron Les Luthiers. Por entonces Buenos Aires hervía culturalmente y pronto se hicieron un lugar. Marcos aportó los textos y realizó las presentaciones. Su voz de bajo se convirtió en marca registrada; a eso le sumó su particular histrionismo entre lo formal y lo absurdo, lo que hizo que la gente lo ame.

Los espectáculos se fueron sucediendo y el éxito pronto convirtió a Les Luthiers en un clásico del humor de habla hispana. En 1974 desembarcaron en España, primer paso de un amor recíproco que desembocó en el premio Princesa de Asturias en la categoría Comunicación y Humanidades, en 2017. Al recibir la noticia del premio Mundstock dijo con su “seriedad” característica: "El célebre compositor Johann Sebastian Mastropiero está indignado, desde el rincón desde el que se esconde, por el otorgamiento del premio Princesa de Asturias a esos músicos que solo se ocupan en denigrarlo”.

Los 80 fueron los años del despegue masivo para Les Luthiers: su popularidad ya no tuvo frenos. Y en el siglo XXI se trasladó a las redes con millones de visualizaciones y likes. Sobre sus inicios, Marcos no evitaba una autocrítica. “Veo videos de los espectáculos viejos y los textos no me parecen muy diferentes a los que podemos escribir ahora, pero en lo que es el oficio teatral hemos cambiado mucho. Éramos lentísimos, nos deteníamos en momentos en los que no pasaba nada...", lamentaba, para rematar con humor: “La gente nos quería igual, yo no sé por qué".

En su vida personal, compartió la vida con la cardióloga Laura Glezer. Solía contar que se enamoró de ella “porque conoce mi corazón”. Juntos tuvieron a Lucía, su única hija, licenciada en Administración de Empresas, actriz y productora con la que compartía la pasión por el fútbol, un deporte que jugó hasta que el cuerpo se lo permitió. De chico era de Boca, hasta que en un partido contra Chacarita se dio cuenta que quería que ganaran los Funebreros “porque jugaban más lindo”.

En más de 50 años de profesión, forjó una relación de amistad y respeto mutuo con otros genios del humor como Quino, Roberto Fontanarrosa y Alejandro Dolina, todos exponentes de un humor gracioso e inteligente.

 

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