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Semanario de Junín » Cultura » 13 may 2020

CON PARCHE EN EL OJO Y PATA DE PALO

Samy Bayala y sus cuentos verídicos de piratas

ESCRIBE ISMAEL CANAPARO. Con seguridad todos nos hemos sumergido alguna vez en el misterioso mundo de los piratas, pero es probable que no conozcamos la participación de las mujeres en la bandera de la calavera.


Por:
Ismael Canaparo

Samy Bayala, muy vinculada con familias de nuestra ciudad, es escritora, poeta e investigadora de todo lo relacionado a la literatura infantil y juvenil. Desde hace unos años vive en Las Palmas de Gran Canaria, capital de la isla de Gran Canaria, de la Provincia de Las Palmas y de la Comunidad Autónoma de Canarias (capitalidad compartida con Santa Cruz de Tenerife). Su último libro, “El cazador de palabras y otros duendes”, publicado el año pasado, recibió muchos elogios por parte de la crítica cultural española.

Actualmente colabora con el diario cultural “El Heraldo de Vegueta”, que por ahora se puede disfrutar de manera digital, que es dirigido por Eduardo Reguera, contando con caracterizadas plumas, como las de Joaquín Nieto, Belkys Rodríguez Blanco, Luis Cabrera Hernández, Nereida Rodríguez y Juan Díaz Rico, entre otras.

Cabe apuntar que Vegueta es un barrio donde está el casco antiguo de Las Palmas de Gran Canaria y el nombre de la publicación pretende reflejar el cariño hacia ese lugar bellísimo y emblemático de la ciudad, como si los juninenses quisiera evocar a “Las Morochas” o a “El Molino”.

“Cuando los sapos se enamoran” es otro de los libros premiados de Bayala.  Muchas veces, cuando una persona quiere ofender a otra, la compara con un sapo: frases como “feo como un sapo”, “trompudo como sapo” se escuchan con frecuencia. Pero los sapos son hermosos, lindos, sobre todo por dentro. Los sapos siempre cantan cuando calienta el sol; o en las noches frías; cantan cuando se enamoran y también cuando sufren una desilusión, cuando están alegres y cuando están tristes. De la hermosura interior de los seres, personificados en unos sapos, es de lo que trata la publicación.

He aquí dos relatos verídicos de piratas escritos por Samy dedicados a los niños, que les ayuda a estimular su imaginación y, de paso, conocer detalles concretos de aquellos episodios:

Surcando mares

“A lo largo de la historia ha habido muchos piratas surcando los infinitos mares de este planeta. Seguro que alguna vez habrás oído hablar de Francis Drake o el mismísimo Barbanegra. Por si no lo sabías la piratería es una práctica de saqueo organizado. Tan antigua como la navegación misma.

Consiste en que una embarcación ataca a otra con el propósito de robar su carga, exigir rescate por los pasajeros, convertirlos en esclavos y muchas veces apoderarse de la nave misma. Las zonas de actividad de los piratas coincidían con las de mayor tráfico de mercancías y de personas.

Las primeras referencias históricas que se tiene sobre la piratería datan del siglo V a. C., en la llamada Costa de los piratas, en el Golfo Pérsico y su actividad se mantuvo durante toda la Antigüedad. En las Islas Canarias también hubo una gran presencia de piratas, ya que el Archipiélago Canario era un lugar estratégico adónde los piratas recalaban con sus botines de joyas y oro, provenientes de América o Asia. Del mismo modo que aprovechaban para atacar a los indios guanches para convertirlos en sus esclavos. Pero, cuando hablamos de piratas ¿nos referimos sólo a fornidos hombres con parche en el ojo y hasta con pata de palo?....Pues no. También ha habido mujeres que se dedicaron a la piratería. Aunque es verdad que en muchas ocasiones tuvieron que disfrazarse de hombres, para ser aceptadas y respetadas por la tripulación.

Hoy voy a contarte la historia de una de ellas: Charlotte de Berry. Nació en Inglaterra en 1636. Muy joven se enamoró de un marinero y, aunque sus padres no estaban de acuerdo, se casó con él. Para embarcar junto a su esposo, se disfrazó de hombre y se hizo pasar por su hermano. No se sabe muy bien qué pasó con su marido, aunque algunos aseguran que murió en el barco a manos de un oficial que se había enamorado de Charlotte. Lo cierto es que, después de surcar varios mares, la embarcación regresó a puerto y Charlotte volvió a vestirse de mujer para trabajar en el muelle.

Se dice que el capitán de un buque mercante, llamado De Berry, la secuestró, se la llevó en su viaje a Africa y la obligó a casarse con él. Para escapar de su nuevo y malvado marido, Charlotte se ganó el respeto de la tripulación y los persuadió para hacer un motín. En venganza, ella decapitó a De Berry y se convirtió en capitana del buque. Tras años en la piratería se enamoró de un capitán español con el que navegando, naufragó. Aunque el capitán falleció, Charlotte y el resto de supervivientes fueron rescatados por un barco holandés, que después de unos días fue atacado por piratas.

Para que veas lo peligroso que era por aquel entonces navegar. Charlotte luchó contra ellos pero perdió. Algunos dicen que murió a manos de sus enemigos, pero otros cuentan que para no ser tomada prisionera decidió lanzarse al mar y así reunirse con su marido muerto. Lo cierto es que aseguran que, antes de hacerlo, gritó su famosa frase: “Larga vida y éxito a la galante capitana pirata” Hasta aquí la historia de esta intrépida mujer. Pronto escribiré la de otra famosa Corsaria. Mientras tanto ¿qué tal si dibujas tu propia viñeta con la historia que te acabo de contar? Espero que te animes y te diviertas al hacerlo”.

Piratas, corsarios y mujeres que no querían ser princesas

“Debido a la ubicación geográfica de las Islas Canarias, éstas se convirtieron en lugares estratégicos para los temidos hombres con parche en el ojo y pata de palo.

Los barcos que iban o venían de América, recalaban en las islas para aprovisionarse de agua y alimentos. Esta situación hizo que los piratas no tardaran en aparecer en nuestras costas para hacer de las suyas, ya que a menudo los barcos estaban cargados de joyas y especias de la nueva tierra.

Así fue que, debido a la inseguridad y al miedo que estos ataques piratas provocaban, no solo para los marineros, sino también para los habitantes de las islas, se construyeron torres y castillos que sirvieron para defender nuestras costas.

Hoy en día, si vas de paseo y prestas atención, podrás ver los restos de algunas de estas fortificaciones. Una de las más famosas en Las Palmas de Gran Canaria está ubicada en el barrio marinero de San Cristóbal, llamada El Torreón de San Pedro Mártir, conocido como el Castillo de San Cristóbal.

Y a todo esto te preguntarás qué hacían las mujeres mientras los mares estaban rodeados de peligros, ¿acaso ellas se quedaban en las torres mirando el horizonte como Rapunzel?... Algunas sí, pero no todas. Hubo varias que se aventuraron, se hicieron a la mar y pasaron a la historia como valientes y temibles piratas. Tal es el caso de Anne Bonny, también conocida con el diminutivo de Boon. Nació en Irlanda en el año 1698, cuentan que su padre, que era un gran comerciante, comenzó a vestir a la niña de cabellos pelirrojos, como a un niño y la llamaba “Andy”. Cuando llegó a la adolescencia, su padre la prometió con un hombre del pueblo, pero ella, enseñando su carácter rebelde, se negó y se casó con un marinero llamado John Bonny. Junto con él se fue a vivir a Las Bahamas, conocida como la República Pirata y comenzó a rodearse de muchos de estos personajes. Fue así como se enamoró de uno de ellos, abandonó a su esposo y se hizo a la mar para dedicarse al “pirateo” junto con su nuevo amor. Se sabe que, debido a que se creía que la presencia de mujeres en los barcos traía mala suerte, Anne se disfrazaba de hombre durante los abordajes. Probablemente, lo mismo hizo Mary Read, que también pasó a la historia como una de las pocas mujeres piratas. Ambas se hicieron amigas y compartieron, mares, tormentas y botines.

Los escritos sobre sus hazañas destacan la bravura y fortaleza de estas mujeres, lo cual las llevó a ganarse el respeto de todos sus compañeros de barco. Después de muchos años y muchos mares recorridos, patrullas de la armada real pusieron fin a sus días de piratería.

Aunque la captura del barco no fue tarea fácil. Cuenta la leyenda que tanto Anne Bonny como Mary Read, fueron las últimas en caer y las únicas que permanecieron en cubierta luchando hasta ser finalmente capturadas.

Espero que esta historia de piratas te haya gustado. Y ahora ¿qué te parece si tú, que estás leyendo estas líneas, fabricas tu propio catalejo? ...ah... que no sabes qué es eso. Pues un catalejo es un instrumento con forma de tubo utilizado por muchos piratas para poder ver a lo lejos. Es muy sencillo de hacer con dos tubos de cartón como los que están dentro de las servilletas de papel, rotuladores y un poco de imaginación podrás fabricar el tuyo y pasar un rato divertido”.

Carnet de una fantástica escritora

Samy Bayala nació en Buenos Aires en febrero de 1967. Es escritora, coordinadora de talleres de escritura y animación a la lectura e investigadora de Literatura Infantil y Juvenil. Formó parte de la Comisión Directiva de ALIJA (Asociación de Literatura Infantil y Juvenil de la Argentina). También trabajó en el área de Capacitación para Docentes y Bibliotecarios y desempeñó actividades culturales destinadas a la Tercera edad. Como redactora, ha colaborado en diversos medios gráficos de su país. Es intérprete de Lengua de Señas Argentina y como tal ha realizado investigaciones en el área de animación a la lectura con personas sordas e hipoacúsicas. Asimismo forma parte del Banco de Recursos del Servicio de Orientación de Lectura (S.O.L) organizado por la Fundación Germán Sánchez Ruipérez en colaboración con la Dirección General del Libro, Archivos y Bibliotecas del Ministerio de Cultura de España. Actualmente reside en Las Palmas de Gran Canaria y participa del proyecto “¿Te Leo?” (Voluntarios para la Lectura, Plan Fomento de la Lectura), organizado por la Consejería de Cultura del Cabildo de Gran Canaria. Además, participa en “El Heraldo de Vegueta, con hermosos enfoques. Publicó, entre otros, los libros: “Rayo de Luna”, “Claro de Sol”; “Caramelos de Limón” (Libresa); y “Para que el Silencio se vaya Lejos”. Con otra de sus obras, “Cuando los sapos se enamoran”, obtuvo una Mención de Honor en el Concurso Internacional de Literatura Infantil “Julio C. Coba” 1999, en Quito, Ecuador.

 

 

                                    

 

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