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Semanario de Junín » Locales » 21 may 2020

Más allá de un plano

Pablo Navone, titular de la Asociación de Arquitectos de Junín, se refirió al proceso de apertura de las obras privadas, la responsabilidad individual y el peligro que entrañan los trabajadores que van y vienen de zonas donde el contagio del virus es comunitario. También hizo referencia a los primeros pasos de un proyecto que estudian con la Asociación de Ingenieros Agrónomos para el desarrollo sustentable del distrito en materia de alimentos.


Por:
Semanario

El arquitecto local, Pablo Navone, durante una entrevista con SEMANARIO hizo referencia las características por las cuales se reabrió la actividad de la construcción en la ciudad y los cuidados preventivos que se instauraron y hace falta cumplimentar. Además, quien conduce la Asociación de Arquitectos de Junín también reflexionó a la actividad tras la pandemia y adelantó un proyecto que llevan adelante con sus pares de la ingeniería agronómica.

-La construcción se transformó en un sector complicado frente a la pandemia. ¿Bajo qué condiciones exceptuaron al rubro?

-El de la construcción es un rubro que abarca muchas profesiones y tareas por lo que necesita un cuidado muy importante porque promueve un intercambio de tareas muy amplio así sea cualquier obra, por ejemplo la ampliación de un baño y dormitorio y ni hablar de las obras más grandes.

En ese sentido, tanto el Colegio de Arquitectos, como nuestra asociación y otra entidades como el Colegio de Técnicos, de Ingenieros, UOCRA, la cámara de Corralones y las dependencias municipales de Salud, Obras Públicas y Legal y Técnica se conformó una mesa que por cierto nosotros habíamos pedido para la hora que llegara la reapertura. Tratamos el tema con mucha preocupación y ahora que abordarlo con gran responsabilidad. Hay cuestiones sanitarias y científicas que no conocemos y ahí nos apoyamos en los que saben del tema. Todos estamos aprendiendo un poco, esto llevo tiempo, idas y vueltas, generó discusiones y todos aportamos una colaboración para llegar a acuerdos y que funcione de la mejor manera.

-¿Fue complicado llegar a los acuerdos?

-En estos casos siempre aparecen los egoísmos y las miserias humanas, había días en que daba ganas de bajar la persiana definitivamente, pero todos entendimos que no hay que renunciar en estos casos y tratar de llevarlo para adelante. Por suerte desde nuestra asociación hubo apoyo de los colegas, porque de lo contrario se hace difícil llevar adelante una gestión, esto genera incomodidad porque acá no se trata de encarar un proyecto productivo, se trata de evitar que mueran una, dos o diez personas.

-¿Las responsabilidades las asumen cada quien en lo suyo?

-Sí, pero hay percepciones que uno vuelca y resultan aportes, uno puede saber del manejo en la obra, pero hay cuestiones que tienen que ver con la circulación en la ciudad, los tiempos de demora de distintas tareas, determinar cómo están los límites de la ciudad. Hubo muchas cosas que uno quizás intuitivamente lo planteaba y eso disparaba un análisis más preciso. Todo sirvió y sirve porque hubo un día “cero” en que se reabrió la actividad, pero esto es día a día.

Si de la noche a la mañana tenemos un brote o la circulación interna en la ciudad o el partido, hay que frenar y mirar de nuevo como nos empezamos a manejar.

Pablo Navone, titular de la Asociación de Arquitectos de Junín.

-Respecto a la localización del trabajador del rubro, quienes trabajan en la obra privada de Junín ¿son sólo de la ciudad o hay una participación de gente que viene de otros lugares?

-Ese fue uno de los puntos clave porque coincidió que durante el trabajo que veníamos haciendo empezaron a aparecer casos por fuera de lo que es el AMBA (área metropolitana de Buenos Aires) y pensábamos si pasó acá cerquita en Chacabuco como no va a pasar en Junín y es ahí donde hacemos el enfoque del problema.

Este caso puntual que planteás fue donde tuvimos especial cuidado, porque es lógico y sabido que en nuestra ciudad muchas de las obras se nutren de trabajadores especializados en distintos rubros que vienen desde zonas donde el virus está circulando. Ahí es donde el municipio debe poner todos los recaudos para controlar a tiempo esa situación.

Acá se armó una planilla que es una declaración jurada, firmada por el propietario y profesional a cargo de la tarea que le compete específicamente donde declara si dentro del personal tiene gente que viene de la zona de CABA o conurbano bonaerense, y si es así entra en funcionamiento el protocolo y la labor de la policía ecológica y Salud.

Esto no debiera llegar a ser una declaración jurada, sino que creo que cualquiera que tiene un poco de responsabilidad, tiene que advertir estas cuestiones tanto como si viene de la zona de contagios o si los fines de semana va a visitar a su familia allá.

-Es un rubro donde esos traslados resultan permanentes

-Sí, y seamos concretos, un puesto de control policial no puede estar atajando absolutamente todo, no podemos tener una tarjeta de cada uno para saber dónde estuvo las últimas 24 horas, hay que confiar en la buena voluntad de cada uno.  Pero estamos hablando específicamente de una obra, cuando hay mucho otros rubros en los que todos sabemos que tienen muchísimo mayor riesgo que la obra y sobre eso no veo que haya medidas estrictas de control cuando debieran tenerlas. Puntualmente el caso de los médicos que viajan y vuelven y como dicen los especialistas: “el virus no viene solo, sino que uno lo va a buscar”.

Hay que apelar al sentido común y al criterio de comunidad que debemos tener, este virus nos está generando que cada uno se muestre como es verdaderamente, tanto a nivel individual como institucional.

-Es preocupante que si una persona que pertenece al personal de la salud y no asume la responsabilidad, sabiendo con detalle cuáles son las consecuencias ¿cómo podemos exigirle lo mismo a quien está en el rubro de la construcción?

-Yo planteo otro escenario. La gente que tiene que convivir con las carencias muchas veces tiene mayor dignidad que otras y eso se puede notar. Aparecen nuevas situaciones como que los albañiles conocen perfectamente el riesgo que corren y las medidas de prevención, más allá de la desesperación que tengan por trabajar y llevar un plato de comida a la mesa. Esa actitud no la ví en otro tipo de gente que se maneja a niveles corporativos donde se miran el ombligo y de nada sirve estar cuidado uno, cuando tu vecino se puede morir por esto. Esto nos hace conocernos un poco más.

-Por eso el protocolo que armaron es riguroso en la prevención

-Sí, fuimos muy vehementes en el sentido de exigirle al municipio la registración de todas las obras del partido y no sólo las que tienen expediente de construcción porque acá no es una cuestión recaudatoria del derecho de construcción sino una cuestión de salud. Lo fundamental es saber todas las obras que están funcionando para que el protocolo sea utilizado determinando las responsabilidades de cada uno, tanto del propietario como de quienes trabajan en las obras. UOCRA puso a disposición un protocolo y cada institución le dio el respaldo.

EL FUTURO

-¿Cómo sigue la arquitectura el “día después de mañana”?

-El rubro de la construcción es un hecho práctico, la arquitectura es un hecho más amplio que eso. Es algo que va del diseño de un espacio mínimo a pensar una ciudad. Y acá es donde específicamente desde nuestra asociación de arquitectos tenemos que empezar a mirar hacia adentro, porque estamos ante un escenario desconocido e inédito y aquello que dábamos por sabido hoy se pone en crisis y es una oportunidad para estar expectantes y atentos a como pensamos esto del “día después de mañana”.

Esto lo digo de modo personal porque no sé si es lo pueda querer la institución que represento, porque nos estamos debiendo esa discusión hacia adentro.

Lo que veo es que habrá un ‘repensar’ necesario de lo local, hablando desde lo territorial. Con Sergio Pérez Rozzi, quien es juninense, pero además un especialista internacional en estos temas, retomamos el contacto –trabajamos juntos en el 2000 con el Plan Estratégico municipal- y hablamos mucho sobre esto. Ha hecho una carrera brillante y es un importante valor de referencia. Hemos coincidido en cuestiones relacionadas con el desarrollo local y la sustentabilidad ambiental y demás.

Por eso mirar lo local y como zona de llanura que somos nos lleva inevitablemente a analizar porque todavía debemos ir a buscar la verdura y la fruta al mercado central y no producir los alimentos acá.

Por eso abordamos lo que hasta ahora es un proyecto embrionario que hemos conversado con una joven institución local que es la Asociación de Ingenieros Agrónomos, que conduce Daniel Shön y con quienes lo veníamos preparando antes que el virus nos invadiera. Teníamos la carpeta en preparación y ahora lo hemos expuesto ante autoridades municipales de modo informal y está el compromiso para trabajarlo activamente junto a otros actores que seguramente se irán incorporando, como el caso de la UNNOBA y su fortaleza en investigación. También SEMANARIO se ha hecho eco de estos temas como son los cinturones frutihortícolas.

-¿Qué ventajas aportaría?

-En ciudades como la nuestra tienen una buena incidencia a nivel territorial, a nivel de contención de lo que es la “mancha urbana”, a nivel de fuelle entre lo urbano y lo rural, como posibilidades de generar empleo para muchísima gente, de provisión de sus productos y de un seguro cambio en la cadena de producción de alimentos para la ciudad y la región.

Esto lo motiva la protección del medio ambiente y requerirá de muchísimo consenso y de actores que deberán involucrarse para hacer oír sus voces y un repensar de lo que puede ser la matriz productiva de la ciudad.

Como arquitectos tenemos la obligación de tener una mirada más amplia de lo que es un plano de una construcción tradicional. Por eso debemos estar preparados para las oportunidades. Esto genera una necesidad permanente de formación y las meras palabras vacías dejan de tener sentido.

Esto no se arregla con discursos maquillados, puedo darte un titular hermoso, pero si no vamos a los hechos concretos y no nos involucramos y capacitamos no tiene ningún sentido, por el contrario, sería peligroso dejar todo como está.

Es el momento que nos toca y me parece que hay que asumirlo. Hay tipos que están muy capacitados en todo esto y necesitamos que nos abran la cabeza y nos aporten una cuota de curiosidad para saber dónde ir a buscar el conocimiento.

Por eso es importante el debate acá adentro de las instituciones, Pérez Rozzi, hace mención al “prójimo” como el “próximo” el que tenemos cerca, desde el afecto y la empatía y es ahí donde tenemos que trabajar entre las instituciones. Poner en marcha un proyecto es ayudar al otro y en ello ir multiplicando la ayuda para que haya más trabajo, más producción, más ganancia, más sustentabilidad y que la ciudad se posicione de modo regional. Eso requiere de empezar a juntarse. Si no son las instituciones, serán la suma de individualidades, para poder entender que hacemos ese “día después” con una visión optimista.

 

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