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Semanario de Junín » Locales » 22 may 2020

ojos que ven

Fumigueros seriales

Alentados por organismos privados que quieren parecer amigables al medio ambiente a través de utilizar maquinaria agrícola para “cuidar la salud”, algunos intendentes se anotaron en la carrera de fumigar sin sentido contra el virus y contra todo, mientras ahora deben hacerse cargo de la irresponsabilidad, como ocurrió en Pergamino.


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Coronavirus, Aedes, barigüí... todo parece ser motivo para lanzarse a fumigar y a esas acciones promovidas por ansiosos en pánico e interesados empresarios, se suman intendentes timoratos e inseguros que terminan autorizando a pesar de las recomendaciones de profesionales e investigadores.

Todo se convierte en una imprudente lluvia de productos químicos que se suman a los millones de litros que año a año se distribuyen por las pampas argentinas en nombre de la “productividad agrícola”.

El cloro que se utiliza en la fumigación por el coronavirus no tiene sustento válido en cuanto a su efectividad.

En Junín se hicieron un par de aplicaciones para la foto con un motobombeador desde una camioneta; en Chacabuco, el intendente metió en las calles una pulverizadora agrícola; lo mismo hizo el de Pergamino y la secuencia se repitió en varias localidades de Córdoba y Santa Fe. A pesar de la prohibición expresa de la ley de tránsito nacional que prohíbe que esas máquinas denominadas “mosquitos” circulen en las zonas urbanas.

Aún hoy quedan en entradas a Junín un par de arcos que fumigan a los vehículos con cloro, a partir de un “liquido desinfectante” que se encuentra al sol y a sabiendas de que el cloro pierde su efecto de limpieza en pocas horas por lo que la lluvia durante casi todo el día es simplemente de “agua” sin que produzca más que una mojadura leve.

Las acciones sin sustento y sin sentido se han ido produciendo y es bueno que ante la suerte de no tener mayores contagios, se hayan ido decantando y sus promotores estén más aliviados en sus preocupaciones que sin lugar a duda crecen en forma proporcional a su ignorancia de los temas.

Del mismo modo, tanto sea para el Aedes aegipty -el mosquito que transmite el dengue- como para el barigüí, la molesta mosquita que muerde a los juninenses, en ningún caso se recomienda la fumigación tal y como piden muchos vecinos a través de las redes sociales.

Sólo se fumiga, y tal como lo han explicado desde la Región Sanitaria III en nuestro medio, cuando se detecta algún caso sospechoso de dengue y esa tarea se lleva a cabo en los alrededores de donde se registró.

La tarea preventiva debiera llevarse a cabo día a día a través de la descacharrización y de vaciar todo objeto que acumule agua y permita el desarrollo de las larvas. Estas medidas no resultan antojadizas sino que son las que propone el Ministerio de Salud de la Nación.

En el caso de la mosquita mordedora, el resultado efectivo para morigerar su población es a través del uso de larvicidas en los sectores donde se reproduce y que se ubica en la cuenca del Río Salado.

Tampoco está recomendado fumigar a los ejemplares adultos ya que no resulta efectivo y se afecta con ello a especies benéficas y eliminan tóxicos hacia el ambiente.

EFECTO COLATERALES

 

En Pergamino, distrito del norte bonaerense con fuerte actividad agropecuaria, donde las fumigaciones fueron severamente restringidas desde hace más de un año, el intendente autorizó que se utilizara maquinaria agrícola para fumigar en la ciudad.

No hubo atención a las cuestiones de transitabilidad por parte de esos vehículos y tampoco por cuestiones que tienen que ver con los efectos colaterales.

Con escolta de agentes municipales, la maquinaria agrícola fue aplicando el desinfectante por calles céntricas, donde la circulación de gente se había intensificado por una flexibilización de la cuarentena.

Aún así, en Pergamino no se ha detectado circulación comunitaria del Covid-19 –hubo un solo caso, un paciente ya recuperado que se había contagiado fuera de la ciudad- pero ante el eventual riesgo de que la hubiera, se decidió limpiar los lugares donde muchos vecinos circularon.

Sin embargo, los efectos colaterales terminaron afectando al municipio ya que el Juzgado Federal de Primera Instancia en lo Criminal y Correccional Nº 2 de San Nicolás libró una orden de presentación urgente al municipio de Pergamino para que entregue toda la documentación referente a la máquina de fumigación agrícola, conocida como “mosquito”, que pulverizó las principales avenidas y el sector céntrico de esa ciudad.

Según lo publicado en el portal Primera Plana, “al hacer lugar a un pedido de la Fiscalía Federal, el juez Carlos Villafuerte Ruzzo dispuso también la inmediata presentación de la documentación relacionada con el trámite administrativo que autorizó la fumigación en la ciudad, en virtud de la problemática que sufre Pergamino por las conocidas cuestiones de contaminación ambiental”.

Muchos fueron los distritos que cayeron en la trampa planteada por la dirigencia agraria de hacer uso de ese tipo de maquinaria, con la intención de mostrar como “amigables” a las fumigaciones con el ámbito citadino, a sabiendas de que cada vez son más las críticas que recibe la agricultura convencional por su uso y abuso de agrotóxicos, lo cual causa innumerables y comprobados daños a la biodiversidad en general y la salud humana en particular.

Quienes estuvieron fumigando con el “mosquito” ahora deberán enfrentar la investigación judicial, ya que la solicitud del fiscal Matías Felipe Di Lello contempla, entre otros registros, la identidad del operario que estuvo al mando del “mosquito”, matrícula, procedimiento de limpieza de la maquinaria y principalmente, el original de la receta confeccionada para la pulverización. También la documentación del propietario del “mosquito” y el lugar físico en que se encuentra.

El magistrado además instruyó a la Policía Federal Argentina para la realización de distintas averiguaciones relacionadas con la decisión de la Municipalidad de fumigar en plena ciudad, por lo que la máquina fue secuestrada por la policía y ahora se llevan a cabo las pericias respectivas para determinar que producto utilizó, las dosis indicadas y si había sido bien lavada, ya que su uso habitual es para la aplicación de agrotóxicos.

 

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