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Semanario de Junín » Cultura » 31 may 2020

CINE PARA LEER

Películas sobre libros, libros sobre películas

Bibliotecas que esconden pasadizos, gruesos volúmenes que guardan las claves de un encantamiento, falsos libros que sirven como estuches de armas y licores, escritores, editores y lectores que deslizan sus conflictos por la superficie plana de la pantalla.


Por:
Ismael A. Canaparo

Las adaptaciones de novelas al cine no nos resultan extrañas, pero si nos fijamos en las series de televisión adquiridas por Netflik, que adaptan libros, no nos encontraremos con tantos ejemplos. En un fenómeno reciente, que tiene mucho que agradecer a “Juego de tronos”. Todas las plataformas se han lanzado a rebuscar en las bibliotecas con el objetivo de encontrar el material perfecto para crear la próxima serie de éxito. Recopilamos quince series de TV de diversos países que se han basado en novelas, todos ellos verdaderos éxitos entre el público.

Muchas más cadenas se están planteando incrementar la adaptación de libros, tanto  a la pequeña pantalla, como al cine. En rigor, a la hora de hacer cine cualquier inspiración es válida, pero en definitiva, las grandes obras de la literatura han sido una materia base fundamental para el desarrollo del séptimo arte

Doctor Zhivago

“Doctor Zhivago” primero fue una novela escrita por Borís Pasternak, publicada en 1957 en Italia y en 1988 en la URSS. Su autor fue galardonado con el Premio Nobel de Literatura en 1958. Sin embargo, Pasternak se vio obligado a rechazarlo debido a la presión gubernamental. La obra, que cuenta la historia de Yuri Andréyevich Zhivago, un joven médico y poeta huérfano fue adaptada al cine por el director David Lean quien se tomó muchas libertades con el texto original para obtener una de las películas más taquillera de la historia.

Forrest Gump

Es una novela cómico-dramática fue escrita por Winston Groom y publicada en 1986. La adaptación cinematográfica fue tan exitosa, que Groom creó una secuela de la novela llamada Gump & Co., que cuenta la vida de Forrest y su hijo. El filme ganó el Óscar y El Globo de Oro en 1994 y 1995, a la mejor película, al mejor director (Robert Zemeckis) y al mejor actor (Tom Hanks).

Charlie y la fábrica de chocolate

Al igual que “El gran gigante bonachón”, este clásico libro infantil fue escrito en 1964 por el autor británico Roald Dahl. La historia llegó al cine más de una vez. La primera fue dirigida por Mel Stuart y protagonizada por Gene Wilder en el papel de Willy Wonka. La segunda fue dirigida por Tim Burton y protagonizada por el excéntrico Jhonny Deep.

El diario de Noa

La novela homónima escrita por Nicholas Sparks, está basada en la historia de amor de sus suegros. Fue su primera novela publicada y la tercera escrita, después de otras dos que no llegaron a ver la luz. La historia se hizo aún más famosa por la película dirigida por Nick Cassavetes y protagonizada por Ryan Gosling y Rachel McAdams.

Cumbres borrascosas

¿Puede el amor superar las barreras sociales? Eso se pregunta Heathcliff, criado junto a los hermanos Catherine y Hindley Earnshaw, enamorado de la primera, pero de clase inferior al pretendiente oficial de ella, Edgar Linton. Brillante adaptación de la exacerbadamente romántica novela de Emily Brontë, aunque sólo abarque la mitad del libro. El brillante guión se debe al dúo Charles MacArthur-Ben Hecht, con retoques de John Huston. Producción de lujo de Samuel Goldwyn, William Wyler ató en corto a Laurence Olivier, que procedente del teatro tendía a sobreactuar. Es la mejor adaptación cinematográfica -existen varias- de la obra de la Brontë. El filme ganó el Oscar a la mejor fotografía en el año 1939.

Apocalypse Now

La idea del film surgió de John Milius, al que ayudó George Lucas en un primer tratamiento. Pero cuando Coppola asumió la historia, le dio un vuelco decisivo: no sería un título bélico al uso, sino una meditación sobre la degradación del espíritu humano. Tomar como columna vertebral “El corazón de las tinieblas” de Joseph Conrad, ayudó a dar carta de naturaleza a estas intenciones.

En el libro de Conrad, el protagonista inicia un largo viaje a un África ignota, para aclarar el modo en que Kurtz explota una mina de diamantes. La búsqueda, el encuentro, el intento de comprender las motivaciones del otro, serían los mimbres con que Coppola confeccionaría su personal cesto acerca de las luces y sombras del espíritu humano. Resulta reduccionista decir que Apocalypse Now es una película sobre Vietnam. Va más allá: podría ser cualquier guerra, y podría no hablar de guerra alguna. Habla de actos humanos y sus consecuencias. De la posibilidad de hacer el bien y el mal. De las dudas y la tendencia a juzgar al otro. Coppola lo explicó con claridad: “Quería hacer un film sobre las grandes cuestiones planteadas por esta guerra (…), cuestiones vastas, filosóficas. Como el concepto de moral, del bien y del mal, que uno encuentra cada vez que trata un tema donde hay gente que cree ser muy buena, muy moral, y que hacen cosas que parece que están muy mal”

Un lujoso reparto: Martin Sheen, Marlon Brando, Frederic Forrest, Albert Hall, Robert Duvall, Sam Bottoms, Christian Marquand, Aurore Clément, Laurence Fishburne y Dennis Hopper.

Ben-Hur

Al tiempo del paso por la Tierra de Jesús de Nazaret, un judío, Ben-Hur, sufre junto a los suyos duras pruebas que le empujan a vengarse de quien fuera su amigo, el romano Messala. Al acabar la guerra de secesión americana el general nordista Lew Wallace concibió su obra sobre un coetáneo de Jesús, esclavizado y condenado a galeras, mientras su madre y su hermana contraían la lepra en prisión. Fue tan popular que se llevó al teatro y al cine. En 1925 Fred Niblo hizo una espectacular versión muda y en 1959 fue William Wyler quien tomó el relevo. Su film ganaría 11 Oscar, incluido el de mejor película. Curiosamente, Wyler fue ayudante de dirección en el film de Niblo.

A Wyler, Oscar al mejor director por tercera vez, le atraía rodar una película grandiosa, pero, acostumbrado a mimar a los personajes, sentenció: “Esta vez habrá que preocuparse de la gente”. Y fue esa mezcla de intimismo y grandiosidad la que cautivó al público. Como decía un Charlton Heston que nunca ha estado mejor, “hizo un filme personal”, lo que no era nada fácil. A ello ayudó la intervención en el guión de Christopher Fry, que no sólo pergeñó unos diálogos razonables para le época descrita, sino que, según decía, vio que “la relación emocional significativa es la de amor/odio entre Messala y Ben-Hur”. Resulta un gran acierto no mostrar nunca el rostro de Jesús, a quien se ve de espaldas. Y la escena de la crucifixión, con la sangre regando la Tierra, es de una belleza inefable.

El reparto incluía a Charlton Heston, Jack Hawkins, Haya Harareet, Stephen Boyd, Hugh Griffith, Cathy O'Donnell, Martha Scott, Sam Jaffe, Finlay Currie, Frank Thring, Terence Longdon, George Relph y André Morell.

Los tres mosqueteros

Un jovencito D’Artagnan (Michael York) llega a París con idea de convertirse en mosquetero. El clásico de Dumas, en versión de Richard Lester, “Aroma de aventuras”, con un reparto que no podría haber sido         mejor: Oliver Reed, Raquel Welch, Richard Chamberlain, Michael York, Frank Finlay, Christopher Lee, Geraldine Chaplin, Faye Dunaway y Charlton Heston.

El coronel no tiene quién le escriba

Todos los viernes, un coronel retirado se para en el muelle, esperando una carta que le anuncie la llegada de su pensión. El cineasta mexicano Arturo Ripstein adapta la famosa novela de Gabriel García Márquez. etes: Fernando Luján, Marisa Paredes, Salma Hayek, Rafael Inclán, Ernesto Yáñez, Daniel Giménez Cacho, Patricia Reyes Spíndola, Esteban Soberanes.

Asesinato en el Orient Express

Basado en la novela homónima de Agatha Christie. Oscar a la mejor actriz (Ingrid Bergman). Un hombre es hallado muerto por apuñalamiento múltiple en el mítico y lujoso tren Orient Express. El asesino puede ser cualquiera, y con toda seguridad, todavía está a bordo del tren atrapado por la tormenta de nieve. Sidney Lumet filmó una película de hiperlujo, con un reparto coral envidiable, que aprovechó perfectamente. El director sabe crear un clima de suspense adecuado, hasta el inesperado desenlace, en que se narra el asesinato desde un punto de vista completamente nuevo. Una de las mejores adaptaciones de Agatha Christie a la pantalla, con este reparto: Albert Finney, Lauren Bacall, Martin Balsam, Ingrid Bergman, Jacqueline Bisset, Sean Connery, Vanessa Redgrave, John Gielgud, Anthony Perkins, Richard Widmark, Michael York, Vernon Dobtcheff, Jean-Pierre Cassel.

Bibliófilos en la Argentina

Son casi innumerables las obras argentinas que, con distinta suerte, tuvieron su versión cinematográfica: desde “Los siete locos” de Leopoldo Torre Nilsson hasta “Dormir al sol”, la novela de Bioy Casares con versión al celuloide de Alejandro Chomski; desde “El sur”, la película de Carlos Saura basada en el cuento de Borges, hasta La mirada invisible , la adaptación que hizo Diego Lerman de la novela Ciencias morales de Martín Kohan. O, más recientemente, “Zama”, film de Lucrecia Martel basado en la novela de Di Benedetto.

Pero siguiendo el razonamiento de Kordon, cuyo relato "Alias Gardelito" fue también llevado a la pantalla por Lautaro Murúa, las películas basadas en libros… ¿son versiones o perversiones? ¿Mantienen en general ese gustito original del libro o, por el contrario, solo parecen haber sido hechas para irritar a los pobres escritores?

Con el antecedente ineludible de “El secreto de sus ojos”, la película ganadora del Oscar con guión de Campanella y el propio Eduardo Sacheri, uno de los casos más claros es el film de Oscar Frenkel basado en la novela de Pablo Ramos El origen de la tristeza que, de alguna forma, arrancó casi al mismo tiempo que el libro.

No son pocas las adaptaciones cinematográficas que hay para libros icónicos como “La Biblia”, “Frankesntein” o “Don Quijote” y hay múltiples versiones de clásicos literarios universales como “Drácula” y “Las aventuras de Alicia en el País de las Maravillas”.

Pero en ese universo de adaptaciones de las letras en cine, las grandes obras literarias latinoamericanas (incluidas las colombianas) no han sido ajenas. De hecho, el catálogo de películas surgidas de las páginas de libros de autores como Cortázar, Borges, Vargas Llosa y, por supuesto, Gabo, –entre muchos otros–, es lo bastante extenso como para detenerse un momento a hacer un conteo de algunas de las mejores adaptaciones de libros latinos en la pantalla grande.

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