Junín. martes 04 de agosto de 2020
Semanario de Junín » Locales » 30 jun 2020

quejas de los trabajadores

El Hospital de Junín, más blindado que nunca

Los empleados deben dar vueltas maratónicas para poder ingresar y se juntan en la única vía de acceso con los pacientes. Cerraron todas las puertas: una medida resistida y cuestionada. 


Enfermeros, médicos, administrativos, técnicos, personal de limpieza y demás auxiliares: todos deben ingresar por una sola vía de acceso que quedó habilitada en el Hospital Interzonal “Abraham Piñeyro”, que es la correspondiente a la guardia de emergencias. Y allí, deben compartir pasillos y espacios comunes con los pacientes que tampoco pueden entrar por otro lado.

El malestar se acrecienta con las últimas medidas adoptadas, según trascendió, por parte del director adjunto Marcos Jaureguizar, encargado de estas disposiciones. Al parecer, al personal no sólo le cuesta llegar hasta la oficina donde deben firmar sino que además, son castigados con faltas o llegadas tarde.

Con un croquis especial, se difundió desde la dirección del HIGA un croquis con los sectores habilitados en verde y los ‘prohibidos’ en rojo. Esta situación ha originado fuertes reclamos por parte de los profesionales y empleados del centro asistencial.

Además, hay un fuerte cuestionamiento por la decisión de dejar de dar turnos para la atención de otras patologías, a partir de la decisión de “centrarse” en el coronavirus.

LAS QUEJAS

En este marco, circula una carta elaborada por el personal, con duros términos hacia decisiones adoptadas por la actual gestión del Hospital Piñeyro.

El texto es el siguiente:

“Hemos tenido suerte. En Junín el coronavirus apenas sobrevoló en muy pocos casos y todos leves. Pero los funcionarios hicieron (y hacen) todo mal. El hospital de Junín (que hay que recordar que es “interzonal”) durante largos meses dejó de dar turnos, se blindó y cerró todas las áreas esperando la pandemia que nunca llegó. En el mientras tanto, miles de pacientes se quedaron sin atención médica. Aparentemente los funcionarios se concentraron en la espera pandémica, suponiendo que todas las otras enfermedades quedarían stand by. Increíble. Durante el verano entre 11 y 12 mil pacientes por mes se atendían por mes en los consultorios del HIGA, con la suspensión de turnos y blindaje hospitalario se atendieron solo 2000, lo que hace preguntar ¿dónde fueron los pacientes? ¿Fueron a las clínicas privadas? ¿Es esto una transferencia brutal del sistema público y gratuito en beneficio de la medicina privada, que de gratuita no tiene nada?

Nada debe haber más ilógico e irracional que cerrar los accesos a un hospital público. Y sin embargo… Si Usted quiere entrar al hospital por su entrada histórica, calle Lavalle, un policía le dirá que está prohibido (a los pacientes y al personal, a todos). Le informará que tiene que entrar por la Emergencia, a dos cuadras de allí, es decir a dos cuadras de los consultorios de atención.

Imagínese el delirio y el riesgo de salud que esto implica: todos entrar por emergencia y deambulan por todas las áreas restringidas para poder llegar a los consultorios, admisión o administración y servicios. Un  montón de gente circulando por donde NO debe circular porque son áreas solo para personal sanitario. La gente desorientada pasando por el pasillo interno de terapia intensiva, Neonatología o quirófanos. El despropósito y sinsentido es total.

Nadie, ni los pacientes, ni los trabajadores, entiende estas medidas absurdas. Ni los taxistas que tienen su parada cerca de la entrada general en calle Lavalle ni el kiosco al que nadie puede acceder porque quedó “encerrado”. Y encima los medios hablan de la “carpa” levantada esperando la pandemia. ¿En serio? ¿No será “pastito con techo”? Al constatar las absurdas medidas tomadas vale desconfiar.

Mientras las clínicas privadas trabajan atendiendo a todo el mundo y uno puede irse al buffet a desayunar, en el Hospital todo está en suspensión… El problema es simple aunque suene tonto.

Señores funcionarios: las otras enfermedades EXISTEN y la gente se muere por muchos factores, no de coronavirus, al menos en Junín. A ver si alguien resuelve actuar con sentido común, que parece hoy el menos común de los sentidos…”.

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