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más vigente que nunca

El recuerdo de un poeta imprescindible: Conrado Nalé Roxlo

Fue el segundo hijo de uruguayos de ascendencia francesa y española y vivió en el barrio porteño de Caballito, frente al Parque Rivadavia. Gran amigo de Roberto Arlt, se casó con Teresa de la Fuente en 1925 y tuvieron dos hijas: Carmen Silvia y María Teresa.


Por:
Ismael Canaparo

El pasado 2 de julio se cumplió 49 años del fallecimiento del brillante Conrado Faustino Nalé Roxlo, un poeta argentino, además de escritor, periodista, guionista, libretista, dramaturgo y humorista de gran trayectoria. Nació el 15 de febrero de 1898 en el barrio de Caballito y murió el 2 de julio de 1971, en una clínica de Balvanera. Sus restos descansan en el cementerio de la Recoleta.

La poesía de Conrado Nalé Roxlo, como la de José Pedroni y Horacio Rega Molina todavía perdura en aquellos ex adolescentes y jóvenes, estudiantes de la escuela primaria y secundaria, como un lirismo romántico y seductor. Varias cosas se conjugaban: la exaltación religiosa del trabajo, la familia, el amor a la patria, propuestas por décadas para manuales, enciclopedias y antologías literarias.

Estos tres poetas, sin afanarse en la experimentación vanguardista con el lenguaje, coincidieron en la expresión de angustias cotidianas, engarzadas en la historia de la primera mitad del siglo XX. Nalé, por ejemplo, fue conocido también con el seudónimo “Chamico”, con el que solía firmar sus textos humorísticos. En “Crítica” y “El Mundo” desarrolló una larga carrera periodística, que lo familiarizó con Arlt, Tuñón, Rega Molina, Jacobo Fijman y Luis Cané. Además, colaboró en “Conducta”, “Sur”, “Rico Tipo (revista de humor costumbrista), “Cascabel” (revista de humor político, entre 1941/1947).

Pese a que su popularidad se cimentó en relatos de fino humor, Roxlo fue también un profundo y lírico cultivador de la poesía y el teatro. En sus inicios literarios se vinculó al grupo “Martín Fierro”, a pesar de haber sostenido una poética distinta de la predominante en esa revista, donde se privilegió su humor concentrado en epigramas. Pero luego abandonó la estética vanguardista y derivó hacia la sencillez compositiva. Su producción literaria comenzó con el libro de poemas “El grillo” (1923), en el que supo combinar la ternura y el humor. En su obra poética de madurez predomina, en cambio, la melancolía y la reflexión, en una poesía meditativa y amarga de gran contención formal, como en “Claro desvelo” (1937) y en “De otro cielo” (1952), o la ironía, como en “Antología apócrifa” (1969), en la que glosa el estilo de varios autores de forma humorística.

Aspecto destacado de su producción fue el humorismo: nombrado director de la publicación humorística “Don Goyo”, Nalé Roxlo escribió para ella bajo el seudónimo de Chamico una serie de relatos de singular comicidad e ironía, cuyo inmediato éxito hizo que fueran recopilados en volúmenes como Cuentos de Chamico (1941), El muerto profesional (1943), Cuentos de cabecera (1946), La medicina vista de reojo (1952), Libro de quejas, El humor de los humores, Nuevos cuentos de Chamico y Mi pueblo (los cuatro de 1953); Sumarios policiales (1955) y El ingenioso hidalgo (1965).

En lo que hace a su obra dramática, está formada por la farsa “Una viuda difícil” (1944) y por algunos dramas en los que, con un tratamiento poético, recrea antiguas leyendas, como “La cola de la sirena” (1941), “El pacto de Cristina” (1945) y “Judith y las rosas” (1956). Para “La cola de la sirena” (1941), Conrado Nalé Roxlo tomó el argumento de un cuento de Hans Christian Andersen: (…) “la sirena Alga se ha enamorado del marinero Patricio y permite que éste la pesque en el mar. Alga anhela pertenecer también al amado como mujer y está desesperada por su cola de pez; una operación la transforma finalmente en un ser terrestre normal. Sigue conservando su misteriosa hermosura, pero a través de esta transformación ha perdido también las especiales facultades de las sirenas: ya no puede cantar ni nadar. Todo esto lo habría sacrificado Alga con agrado si con ello hubiese podido estar segura del amor de Patricio, pero Patricio se aparta de ella en el momento en que la ve como mujer humana: ha desaparecido lo maravilloso, lo fantástico, que le atraía de ella, y entonces dedica su amor a una aviadora que para él, simple marinero, es nuevamente un ser con un encanto misterioso”.

También ha escrito guiones cinematográficos, como  “Loco lindo” (1936), con Luis Sandrini y Sofía Bozán; “Una novia en apuros” (1942), con José Alcantara, Manuel Alcón, Alicia Barrie y la participación de Eva Perón; “Delirio” (1944); “Madame Sans Gene” (1945), con Niní Marshall y Homero Carpena; “Una viuda difícil” (1957), con Alfredo Alcón y Alba Arenova e “Historia de una carta” (1957), con Angel Magaña y Julia Sandoval.

Cultivó también la literatura infantil, donde logró obras maestras como “La escuela de las hadas”, su cuento más conocido. La primera edición de este libro pertenece a la editorial Abril (1945), ilustrada por Alberto Breccia. Junto con M. Mármol, escribió las biografías de Amadeo Villar (1963) y Alfonsina Storni (1965). Además, “La hija de Blancanieves” (Planetario Nº 31), reeditada en tapa dura por Editorial Colihue, en la colección “El Malabarista” en 1989. Finalmente, “El Grillo y otros poemas”, colección “Los grandes para chicos”, de la editorial Colihue. Perteneció a la comisión directiva de la Sociedad Argentina de Escritores.

Su obra poética comprende sólo tres libros: “El grillo”, “Claro desvelo” y “De otro cielo” . Y, sin embargo, hoy que la poesía sufre el vacío de un tiempo aparentemente sin destino, los versos de Nalé Roxlo vuelven a la memoria como un resplandor en el crepúsculo: "Va la sirena muerta por el río / con una flecha al corazón clavada, / y desde la ribera desolada / mis lágrimas la siguen por el río. / Mía no fue, pero fue un sueño mío. / ¿Quién la devuelve al mar asesinada? / ¿Por qué pasa ante mí, muerta y dorada? / ¿Dónde perdió su corazón y el mío? / ¿En qué arrecife de coral distante / irá a encallar su frágil hermosura? / Con ella encallará mi sueño amante. / Y del dardo mortal la pluma oscura / indicará en la tarde al navegante / que allí tiene la mar más amargura".

Incursionó también como compositor en la música del dos por cuatro, con dos páginas “Loco Lindo”, con música de Carlos Di Sarli y Alberto Gambino (1936) y “Tango para Juan Soldado”, con música de Alfredo De Angelis (1966).

El grillo

Cuenta la leyenda que una mañana de 1921, luego de una noche agotadora destinada a  la escritura de una larga composición titulada “Canto a Rusia”, el por aquel entonces apenas veinteañero Conrado Nalé Roxlo, escribió de un tirón este soneto sin siquiera imaginar que la primera y segunda edición de “El Grillo” se agotaría rápidamente y que por el libro que reúne éste y otros poemas, recibiría el primer premio de la editorial Babel, de la mano de un jurado presidido por Leopoldo Lugones.

Por aquellos años, Nalé Roxlo –recordado luego como un hombre encantador, ingenioso y querido-  se reunía con jóvenes intelectuales en El Almacén de la Cueva, una fonda rebautizada por ellos "El Puchero Misterioso", porque por sólo 50 centavos se podía comer un suculento puchero con pan, vino y café. Amigo de Roberto Arlt, fueron sus extensas cartas (treinta y ocho carillas escritas en papel de envolver con letra apretadísima), las que lo mantuvieron conectado al mundo de la literatura cuando un par de años antes y debido a la situación económica, había tenido que tomar un empleo de cajero en un almacén de ramos generales de la ciudad de Posadas.

Música porque sí, música vana,

Como la vana música del grillo,

Mi corazón eglógico y sencillo

Se ha despertado grillo esta mañana.

 

¿Es este cielo azul de porcelana?

¿Es una copa de oro el espinillo?

¿O es que en mi nueva condición de grillo

Veo todo a lo grillo esta mañana?

 

¡Qué bien suena la flauta de la rana!

Pero no es son de flauta: en un platillo

De vibrante cristal de a dos desgrana

 

Gotas de agua sonora. ¡Qué sencillo

Es a quien tiene el corazón de grillo

Interpretar la vida esta mañana!

 

“La escuela de las hadas”

La literatura infantil también lo tuvo como uno de los más ingeniosos. Desde 2003, sus textos han integrado antologías y colecciones editadas por el Plan Nacional de Lectura, como en el caso de las “Cuentos para seguir creciendo” y “Leer también es una pasión”.

Lo recordamos con un texto especial para los más pequeños, titulado “La escuela de las hadas”, que comienza diciendo así:

“Las hadas tienen orígenes muy diferentes. Pueden nacer del huevo azul que ponen las golondrinas cuando en la alta y oscura noche se rozan sus alas con las del Ángel de la Guarda; del agua de una fuente que haya oído cantar a los niños la misma ronda durante cien años… Pero no quiero hablar ahora de las hadas de origen misterioso, sino de cómo puede llegar a serlo cualquier niña con menos trabajo que aprobar el segundo grado. Solo hace falta un poco de suerte, como para todo en esta vida, y un corazón bien puesto”.

 

 

 

 

 

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