Junín. miércoles 20 de septiembre de 2017
Semanario de Junín » Locales » 7 sep 2017

La creciente inseguridad en Junín y las andanzas del ‘increíble’ Walter Feletto

La ciudad entró en un momento crítico del círculo de siempre: recrudeció la inseguridad. Se terminó la ‘meseta’ de paz y resurgieron los hechos delictivos. El papel del jefe de Policía Departamental.


Por:
Redacción Semanario de Junín

Parece que está encantado con eso de salir en las fotos al lado del intendente Pablo Petrecca, o le gusta mucho el sonido de su propia voz cuando tiene un micrófono delante.

El titular de la Departamental de Policía, Walter Feletto, se está haciendo conocido a fuerza de contar las maravillas de algún que otro ‘regalo del cielo’ por el que lograron desbaratar banditas de venta de drogas o un auto en el que llevaban una escopeta recortada, tal como se ocupa de contar ante la prensa.

Mientras tanto, la ciudad entró nuevamente en un momento crítico del círculo de siempre: recrudeció la inseguridad. Se terminó la ‘meseta’ de paz y resurgieron los hechos delictivos, que si bien es verdad todavía no se ‘llevan un muerto’, es no menos preciso que resultan agobiantes en cuanto a cantidad, metodología y pérdidas materiales.

Así están los habitantes, en medio de una ciudad militarizada, que cuenta con casi 1.000 efectivos, o sea un policía cada 100 habitantes; y una sucursal de todas las dependencias en las que se divide la fuerza: Policía Local, Policía Distrital, Comando Patrulla Rural, Comando de Patrullas, Comisaría de la Mujer, Científica, SIFJ, Infantería, Caminera y Narcotráfico, además de las Jefaturas correspondientes y las Comisarías y destacamentos. Todo esto sin contar a la Policía Federal ni a los guardiacárceles ni a los militares ni a los bomberos: estamos rodeados.

Sin embargo, tanto uniforme dando vuelta por la ciudad no ha logrado detener ni un centímetro a la delincuencia, que se sigue llevando las motos como si nada, robando en casas y comercios con total impunidad y asustando gente por la calle a fuerza de arrebatos.

Es que con las fotos después de agarrar a alguno que plantó marihuana en la casa o casualmente pasaba por Junín en un micro inundado de cocaína, no alcanza para hacer que los vecinos se sientan seguros.

Tampoco es suficiente con las cámaras de Gran Hermano, que se reproducen pero no sirven más que para esclarecer después que sucedió un hecho delictivo o un accidente. Dejan serias dudas respecto a si habrá alguien atento controlándolas del otro lado del monitor, o bien hubo fallas en la comunicación y nadie se enteró nunca de todos los robos abortados que hubo por la prevención atenta de los operadores.

No sirve tanto patrullero dando vueltas por la ciudad, con los policías atentos a encontrar un lugar donde parar para ir al baño o lavar los móviles, o los ‘pitufos’, que muchas veces hasta sin andy para comunicar novedades, andan gastando las baldosas de las mismas cuadras. No se logra mucho con bicipolicías que sólo paran chicos con gorrita, casi siempre los sospechosos de ‘algo’ y número puesto para ser identificados.

Es que todo esto forma parte de un gran marketing, ese que nos quiere hacer creer que están haciendo algo, que se están preocupando, que están trabajando, que tienen todo controlado… cuando la verdad es que los nidos de droga y delincuencia siguen sin ser alcanzados.

GOLPES AL NARCOTRÁFICO

Walter Feletto saca pecho y cuenta en rueda de prensa que entre diciembre del año pasado y la actualidad, se hicieron 103 procedimientos antidroga en Junín. Lástima que nadie le preguntó cuántos de esos operativos, corresponden a las plantitas de marihuana divisadas en el patio de algún desprevenido... seguro más de la mitad.

Porque los verdaderos golpes al narcotráfico, de los que se cuenta sólo un par, corresponden a investigaciones iniciadas y seguidas desde otras partes de la provincia o el país, y por casualidad, pasaron por Junín incluso dejando a algún detenido.

Pero, si bien la ciudad se consolidó como lugar de tránsito para la droga, también se erigió como sitio de compra-venta y consumo. “Hay droga en todas las esquinas”, dicen los pibes, esos que saben más que la policía o al menos lo dicen. Pero, acá sólo se busca lo fácil: se llevan detenido al pibe que se está fumando un porro en algún campito. Nunca al que vende, porque a ese, se lo protege.

CONTROLAMOS TRÁNSITO

Por otra parte, la gran idea de Walter Feletto fue poner a los policías a controlar el tránsito. Por eso, más de una vez a la semana, se ocupa de pergeñar trampas ineludibles para autos y motos, y tiene entretenidos así a más 30 policías por espacio de más de cuatro o cinco horas.

Por ejemplo, esta semana, el jueves a la tardecita sellaron la avenida San Martín en la zona de avenida República, Laprida, French, Capitán Vargas, 25 de mayo y Félix de Azara. Policías y patrulleros con las luces encendidas de un lado y de otro, para que no se escape nadie, y con la participación de la Jefatura Departamental, Jefatura Distrital, Comisarías Primera y Segunda, G.A.D., Policía Local, Grupo de Policía Motorizada, Comando Patrullas, DDI, Drogas Ilícitas y el Destacamento de Infantería Junín.

Bueno, con semejante escenario uno piensa que al menos encontraron al asesino de las tres hermanas Di Mastrogirolamo, por ejemplo, por mencionar apenas un caso de homicidio impune en Junín.

Pero no. Es que los policías andaban con ganas de conocer gente y por eso salieron a pedir documentos: identificaron a 132 personas. En realidad, ya estaban identificadas, ellas sabían bien quiénes eran y conocían sus nombres y apellidos: es que en la jerga policial se dice así cuando se les solicita DNI y se aseguran que no tengan pedidos de captura. Por eso, el hecho termina con un ‘Gracias, caballero’, en el mejor de los casos, pero el breve instante queda inmortalizado en la planilla de las estadísticas.

Por eso, cuatro horas de despliegue al mejor estilo Swat, apenas dejaron como resultado: 18 actas de infracción (multas de tránsito) porque al conductor le faltaba algún papelito y se secuestraron 14 motocicletas (por el mismo motivo).

Por casualidad, ¿Feletto pensará que si un chorro o una persona con cualquier tipo de problemas con la Justicia va pasar por ese lugar para auto-servirse en bandeja? A varias cuadras suelen verse las luces... habría que ser ciego para no darse cuenta que es lugar de cacería.

SIGUE LA JODA

Mientras tanto, en Junín sigue la joda: se venden repuestos de motos robadas hasta por Internet, la gente debe pagar para recuperar su propia moto (en el caso de pedidos de ‘secuestro’), hay arrebatos, robos en casas particulares, hurtos, escruches, entraderas, cuento del tío y todo tipo de maniobras delictivas.

Pero la policía va siempre detrás, como los bomberos. Nunca se hace hincapié en la prevención, nunca anticipando una jugada, nunca dando en la tecla con los protagonistas del delito que se manejan con total impunidad por la ciudad.

Encima, por más que se abran canales de auto-bombo, algunas estadísticas parecen arrojar que apenas se esclarece el 10% de los hechos delictivos ocurridos en Junín y correspondientemente denunciados. Y para una ciudad tan ‘azul’, parece un número miserable.

Así es que, Don Walter, tendrá que poner un poco más de energía. Deje de hacer circos para controlar la VTV y agregue un poco más de tarea de inteligencia para abortar antes que se concreten los hechos. Puede parecer poca cosa, pero para una familia que le rompan la puerta y le roben el televisor, aunque sea solo eso, significa una gran erogación luego para reparar y reponer. Cada robo duele, porque detrás hay gente que trabajó duro para conseguir un mayor bienestar, y por eso, debe ser importante para el jefe máximo de la Policía departamental, que se supone es un especialista en la materia y nos está cuidando.

La mano de Chami

Walter Feletto fue nombrado al frente de la Departamental Junín tras el retiro del cuestionado Miguel Angel Zabala, y gracias al empuje político de Luis Chami, quien con su lobby terminó por inclinar la balanza en beneficio de su jefe policial estrella.

En el camino quedaron varios “altos jefes”, pasados a disponibilidad, entre ellos Nicanor José Espinosa, comisario de “intachable foja y trayectoria”, según sus colegas, que hoy cumple funciones en el municipio de Lincoln.

Según fuentes cercanas a las fuerzas de seguridad, el comisario Mayor Feletto habría comprado su anterior ascenso (comisario Inspector, en 2010) por la irrisoria cifra de 5.000 pesos, cuando Eduardo Alberto Fraga se desempañaba como autoridad mayor.

 

 

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