viernes 30 de octubre de 2020

OPINIÓN | 10 oct 2020

Mirada extrema

Del dicho al hecho

Escribe: Andrés "Tato" Rissolo.


El mayor problema que enfrenta la humanidad hoy, como tal, es el respeto. Es decir, acatar lo que dice o establece, no causarle ofensa o perjuicio. Menos aún hacer exactamente lo contrario. En el siglo XXI, donde la técnica de las telecomunicaciones ha progresado inusitadamente, la falta de respeto y consideración a la palabra que se transmite es causa del desentendimiento mundial. Obviamente, la tergiversación del contenido del mensaje es una artera maniobra de manipulación, carente de inocencia y cargada de toda intencionalidad.

Sobrados ejemplos existen en estos últimos años, plasmados en la sociedad tras el malicioso accionar por la laya de políticos de turno, cuyo discurso incluye promesas a la clase pobre de ascenderlas al paraíso, para luego solicitarles pasaportes y certificados de riqueza previa al ascenso.

En este ámbito de dualidad, donde se dice una cosa y se hace otra, la reunión de intendentes bonaerenses de la tercera sección electoral del Conurbano hace de fiel para dar un acabado ejemplo de lo antes expuesto.

En el conclave, los barones de los municipios que rodean la CABA expresaron su “preocupación y repudio” por las tomas de tierras que se registran en esos distritos, al tiempo que plantearon que “la urbanización debe ser una política de Estado”.

“La urbanización debe ser una política del Estado”. Concretamente, el ente que gobierna los destinos sociales de la comunidad debe administrar la correcta y justa distribución, en éste caso de las tierras, entre los habitantes. Todo muy claro.

Más resultaron enfáticamente precisos al resaltar: “no se puede tener una mirada contemplativa con aquellos que utilizan la necesidad de la gente para llevar adelante sus negocios. Es un delito y  la justicia debe intervenir”. Ni el agua es más clara.

En el documento divulgado al término de esa reunión, también reproducido por Perspectiva Sur, los intendentes preponderaron: “la necesidad de la gente” y detestaron “los negocios inescrupulosos”. “El Estado debe ser firme para poner un límite a quienes hacen de las desigualdades un negocio -y subrayaron- ante la situación de la toma de tierras en nuestros distritos expresamos nuestra preocupación y repudio”.

A quienes hacen de las desigualdades un negocio.  Indudablemente, esta frase es una tipificación sobre un delito hecha por los jefes comunales, que bien podrían promover ovaciones en las tribunas. Empero, la condena del delito y el cuidado de los ciudadanos sin vivienda no ameritan la misma premura de la justica, ni condena a los que prometen en la campaña electoral y luego se olvidan.

Innegablemente, ni a los políticos ni a sus hijos se les escuchará decir lo expresado por ese padre de 30 años, las peripecias vividas junto a su señora y dos criaturas. Vencido por la decepción en la búsqueda de trabajo, apaleado por la injusticia, en esa prefabricada sin agua ni baño, con piso de tierra, musito: “la madrugada era tan fría que nos abrazamos los cuatro y llorábamos de frío”.

También, en contra de la usurpación de las tierras se pronunció el sindicato de conductores de trenes, La Fraternidad, que denunció la “ocupación de tierras en centenares de sitios operacionales de la industria ferroviaria” y remarcó que los predios “fueron y son ocupados por políticos municipales y/o provinciales para intereses ajenos a la logística ferroviaria que se intenta desmantelar”.

En un comunicado, el gremio de los maquinistas que lidera Omar Maturano consideró que “en el marco de la crisis hay quienes se aprovechan de ella para hacer viles negocios. Ningún ferroviario se olvida que los asentamientos en Retiro sobre las vías, tuvo y sigue teniendo por objeto que el ferrocarril no llegue a puerto, beneficiando intereses de empresas del autotransporte”.

La desesperada situación de los sin techo, esencialmente personas sin trabajo, son reflejadas en estas denuncias contra los viles negociados inmobiliarios y de transporte, hecho éste que golpea de lleno en un tema de larga data en nuestra ciudad como son el meganegociado de los predios ferroviarios de los Talleres Junín y la falta de generación de puestos de trabajo genuino.

En esta contrariedad se encuentra el actual intendente de la ciudad, Pablo Petrecca, sus adláteres y oponentes, siempre interesados en la megarenta por la edificación del “Central Park”, que en la construcción de ámbitos laborales y desarrollo del sector productivo.

Con la promesa que los terrenos de la quinta “La Florida” serían para personas allegadas al ferrocarril, los gremialistas de nuestra ciudad prestaron su atención a esta estrategia planteada desde el municipio.

En otra avanzada del proyecto que no sabe de perdida ni de retrasos, un alfil del Petrecca concertó la atención de miembros de la misma entidad gremial ferroviaria que denuncia los viles negociados, en su denodada búsqueda por lograr los títulos oficiales de las tierras donde hoy están los talleres.

El desdén evidenciado por la administración Petrecca frente a temas de producción y desarrollo presentado por miembros de su propia coalición en la localidad de Saforcada, el desvío de los empresarios rusos a Bragado, y la inadvertida actividad en el sector industrial, hacen de Junín una cuidad encerrada en su caparazón.

La arruinada pista del Aeroparque Junín es otra mácula que Petrecca comparte con todos los políticos opositores, quienes tampoco declaman por estos capitales como son el trabajo y la vivienda digna para los ciudadanos, ni un ápice de aliento. Todos están imbuidos en el cobro de impuestos.

Es por eso que hoy, en tiempos de pandemia, es cuando se evidencia más que nunca la impericia de los funcionarios públicos ante la adversidad, y las carencias por la falta a la palabra. Cuando prometieron la creación y mantenimiento de hospitales públicos, bien equipados, mejor atendidos, por doctores, enfermeras, kinesiólogos, radiólogos, bioquímicos, y todo el personal adjunto que tendría que haber provenido de los hogares trabajadores y con dignísimos sueldos.

Miles de postulantes no pudieron lograrlo porque no les alcanzó el dinero para completar la carrera. O trabajaban o estudiaban. A veces ninguna de las dos opciones.

Hay que quedarse en casa, mantener las medidas de sanidad. Evitar que colapse el sistema sanitario público, ese, que no quisieron hacer ni adecuar, con profesionales salidos de escuelas y universidades que también desdeñan.

Hoy un juramento, mañana una traición. Así por más de cuarenta años. La metodología de decir una cosa y hacer otra, hoy muestra sus funestos resultados. Sin embargo se sigue pagando con vidas  continuar con la misma impunidad.

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