Junín. miércoles 18 de octubre de 2017
Semanario de Junín » Cultura » 7 oct 2017

TEATRO local

‘El baño, una comedia de mierda’, hoy La Ranchería

Es una obra protagonizada por Ariel Casas y Horacio Jáuregui, y dirigida por Alejandro Miguel. En tono de comedia, el texto es una mirada de los conflictos sociales, nuestro rol en ellos, cómo los alimentamos, y la búsqueda por salir de ellos.


Por:
LUCIANA CAMARERO

El baño es aquel espacio donde todos recurrimos para realizar diferentes tipos de actividades, además de las relacionadas a la higiene o viceversa. El baño es aquel sector de contradicciones: allí depositamos las “sobras” y descargamos toda la mierda que llevamos dentro, así, literalmente, siempre.

Es también en ese lugar donde muchas veces pensamos, “meditamos” en todos sus sentidos. El baño es un compañero de contención, es el escenario donde muchos somos artistas debajo de la ducha, donde se leen diarios y revistas pero también los prospectos de los productos; es el lugar por excelencia donde muchos despedimos algún que otro amigo.

La obra de teatro “El baño, una comedia de mierda” se presenta como un análisis de la sociedad actual, problematizando límites y la manera de repensarnos como actores sociales, pero ¿con qué situaciones lo demostrará?, ¿por qué dos amigos dialogan allí?, ¿por qué en el baño y no en el comedor? Éstas son algunas de las preguntas que se desvelarán hoy domingo 8 de octubre, a las 20 horas, en el Teatro de La Ranchería.

Como anticipo, Semanario dialogó con el director de la obra, Alejando Miguel y con los actores Horacio Jaúregui y Ariel Casas, quienes introdujeron algunas cuestiones que atraviesan el texto, y además reflexionaron sobre el papel de las expresiones artísticas en nuestra ciudad.

-¿Cómo surge la idea de la obra?

-Alejandro Miguel: La idea es un texto mío. Se escribieron una serie de obras de teatro, y el baño fue una de esas y elegimos entre los tres hacer ese texto. Somos bastantes fieles al texto, que fue sufriendo algunas modificaciones en el proceso de investigación de la puesta en escena… ya empieza a ser un poco de los tres.

-¿Por qué el baño como escenario principal donde transcurren distintas situaciones?

-Alejandro: Porque estábamos preparando una serie de obras para realizar en espacios chicos como un living, una cocina y el baño fue una de ellas. En sí hay una idea central, no de describir algo particular del baño. Más que nada surge de la idea que nos pareció interesante que es un amigo que visita a otro, y el otro le dice “estoy yendo al baño, acompáñame”. Ahí se construye todo y después una vez que te largás a escribir en velocidad van surgiendo cosas que tienen que ver más con la sociedad. De todas formas, debe haber alguna razón, particularmente el baño es un lugar especial y tiene que ver un poco con alguna mirada extrema y no tan extrema.

-¿Qué momentos zafan con humor en situaciones dramáticas dentro de la obra?

-Alejandro: El baño en sí es un lugar donde suceden situaciones que rozan el humor y también ciertos límites, entonces estamos todo el tiempo jugando con eso. Que tiene que ver con lo que uno va a hacer al baño, con lo que le puede proponer al otro, eso roza siempre el humor y los límites. Son dos amigos en un baño y ya de por sí la situación es humorística. El texto es un poco un análisis de algunas cosas sociales, quizás también hay una búsqueda de abordarlo con el humor, de una cosa complicada que no estamos terminando de entender, que no estamos terminando de habitar, de lo que nos queremos salir y abordarlo desde una manera más liviana, no por una cuestión frívola sino para poder abordarlo y desde el humor nos quedemos pensando más allá.

-¿Cuáles son las problemáticas que sacuden la obra?

-Alejandro: Es más bien una cuestión de crisis existencial, tiene que ver con los lugares complicados en los que nos metemos o en los que nos meten y de los que no podemos salir. Básicamente, son dos personas atrapadas en una situación, que es estar en ese baño. Uno de ellos es el que planifica todo, el que está ahí, el dueño y el otro bien podría salir, pero no puede salir.

Haciendo un análisis de la obra llegamos a la conclusión de que también se entremezcla lo público con lo privado. Esto de que somos una sociedad donde el umbral entre lo público y lo privado se rompió, entonces lo que era privado nosotros mismos lo hacemos público y a su vez nos duele hacerlo público porque ese nivel de exposición genera dolor. Lo que es redes sociales, que a mí me parece maravilloso, también es sumamente doloroso porque alguien puso algo más importante que yo, me gusta, no me gusta, me contestaron, me eliminaron, pero a su vez nosotros nos metemos en ese juego, de hecho podemos salir, podemos cerrar. No estoy atacando las redes pero pasa eso.

Y también hay una mirada de que está todo un poco extremo, y necesitamos generar estímulos extremos para generar un efecto en el otro y en el baño pasa eso, hay estímulos de uno hacia el otro y está la posibilidad del otro de salirse y después vemos si se puede salir o no.

-¿Qué características tienen los personajes?

-Horacio Jaúregui: Yo soy el dueño, el baño lo heredé de un abuelo que llegó de Suiza y eso me marcó. Porque los suizos tienen una mirada de la vida donde todo es un relojito, entonces mi vida está guiada por algo parecido, transmitido de familia en familia y eso se lo vuelco todo a mi amigo durante la obra. Que me preste atención siempre.

-Ariel Casas: Yo soy el amigo que lo va a visitar y de repente me encuentro que estoy adentro del baño con él. Entonces la personalidad que interpreto es de esas personas que son complacientes, que no dicen que no por no molestar y aguanta. Aguanta, aguanta y aguanta hasta que a lo último pasa lo previsible. Es un poco lo que nos pasa como argentinos.

-¿A qué se debe el nombre “El baño, una comedia de mierda”?

-Ariel: El nombre también tiene que ver con una cuestión conceptual, digamos. La obra ocurre adentro de un baño y es una comedia, entonces es una comedia de mierda. Y después cuando la vean se van a dar cuenta porqué es una comedia de mierda porque, como en la vida,  no todo es risa. Cerraba por todos lados el nombre como lo fue con la idea de las entradas. Nosotros casi siempre trabajamos con Genoveva Castellar y Marcos Muscariello, ellos son diseñadores y son grosos en lo que hacen, y así el grupo se va juntando, cada cual ocupa un rol y salen estas cosas.

-Chakra es el equipo del que forman parte y del que han surgido otras obras, ¿cómo trabajan y cómo se organizan?

-Ariel: Creo que básicamente partimos desde el amor, nos queremos, nos respetamos, cada cual tiene su tiempo y su forma de ser. Como mi personaje en la obra, hay que aguantar al otro, me tienen que aguantar a mí, hay que darle su tiempo y el día que decidimos arrancar, arrancamos.
Por ahí nos juntamos tres veces en la sala de ensayo y hablamos de cualquier cosa, tiramos un poco de texto, nos puteamos un rato, cambiamos texto, agregamos y en un momento estamos poniendo el cuerpo. Y una vez que ponemos el cuerpo empezamos a trabajar y ponemos fecha para estrenar. Estamos por estrenar esta obra y ya estamos hablando del texto de la obra que viene o llevar esta obra a otro formato.

Horacio: También estamos planificando que el grupo pueda empezar a desarrollarse en otros aspectos. No solamente en hacer una puesta en una obra teatral sino también ver si podemos concretar tener nuestro espacio, ofrecer talleres, trabajar y crecer en otro sentido.

-¿Qué concepción de lo independiente y lo comercial tienen como artistas?

-Horacio: Si el trabajo está bien hecho tanto de un grupo de teatro independiente como el de un proyecto encarado con una mirada exclusivamente comercial, están perfectos los dos. El grupo de trabajo independiente se sostiene, por lo general, más allá de un proyecto, entonces se mezclan cuestiones que tienen que ver con el afecto, con la resistencia, que a veces hacen ver como si fuese más noble la tarea. Pero la gente lo que va a ver es el trabajo que vos hacés.

Ariel: En definitiva, somos personas, entonces tiene que ver con lo personal, por cómo es cada uno. Si uno es egoísta en su vida, va a ser egoísta en el arte y si uno es abierto en su vida va a serlo también en el arte. Fíjate lo que pasa acá en Junín, somos cuatro gatos locos y tres estamos peleados. Y uno no va a ver al otro por esto o por aquello. Y estamos hablando de artistas, que supuestamente es gente con cierta sensibilidad y cierta predisposición para el otro. Existe esta estupidez de la competencia.

Alejandro: Yo tengo mi visión de lo comercial un poco como lo marginal, porque la gente que está en ese circuito tiene que meterse a jugar con reglas de juego que no inventa, que le imponen y que muchas veces no les gustan, pero no les queda otra. No por elección, quizás, pero estamos tratando de construir, con lo poco que nos queda, algo.

Ariel: El arte cada vez es más negocio y menos arte. Nadie pone plata porque sí, el que va a poner plata va a querer ganar, y el que pone plata generalmente quiere ir a lo seguro. Entonces ¿quién vende? ¿Alejandro Miguel o blablá?, listo hacé las cosas con blablá. Esas son las reglas de lo comercial y después cuando estás ahí adentro es otra historia, tenés que cumplir horarios y hacer tres funciones por día. Y dentro de lo comercial ganan plata algunos también, no todos y hay una maquinaria alrededor que es infernal.

-¿Qué le hace falta a Junín artísticamente hablando?

-Alejandro: Queremos y necesitamos un lugar para nosotros, para que nos podamos desarrollar y brindarle a la gente conocimientos. Ese lugar debería ser, por ejemplo, un pequeño galpón del ferrocarril, acondicionado para que podamos hacer espectáculos, para que podamos investigar, dar clases, tener ensayos, brindar talleres y hacer un montón de cosas.
A la vez creo que tendría que haber un teatro como La Ranchería pero más pequeño, para 100 personas pero adaptado con luces, sonidos, butacas, escenario, caja negra, suelo empinado.

-¿Qué situación cultural atraviesa Junín?

-Ariel: Todos los fines de semana tendría que haber obras, porque hay mucha gente que está haciendo muchas cosas. Lo que no sé es si da la cantidad de gente.

Horacio: Hay un grupo que está acostumbrado a consumir los productos artísticos locales, ya sea pintura, teatro, música o danza y hay mucha gente que le gusta el teatro que no te va a ver porque sos de acá.

Ariel: O porque no se enteran. La gente mira pero no ve y eso pasa con las redes sociales. Yo puedo compartir el afiche de la obra y cien personas le ponen me gusta pero después me preguntan qué día la presentamos, dónde es, a qué hora, cuándo. Y así estamos viviendo, es la carrera que corre el mundo.

Alejandro: Creo que es la historia de hace años, hay que profundizar la búsqueda de construir un público. Eso lo tenemos que hacer todos y no tiene que ver con calidad, porque ofrecemos calidad nosotros y otros. Pero será a través de la mayor difusión, mayor política cultural, será otro formato. Hay que rever eso.

 

Agendá

Obra: El baño, una comedia de mierda

Texto y dirección: Alejandro Miguel

Protagonistas: Ariel Casas y Horacio Jáuregui

Lugar: Teatro de La Ranchería

Día y horario: 8 de octubre (20 horas)

Entradas: $150 anticipadas en “Vinilo” (R. S. Peña 214) y en “Pastel Viste Bien” (R. S. Peña 297).

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