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cultivos transgénicos

Abuso de agroquímicos: por nuestras “calles saludables” avanza el glifosato

Junín no está ajeno a un fenómeno de las zonas agrícolas de todo el mundo: la exposición a los agroquímicos y, particularmente, al herbicida glifosato es un atentado contra ésta y las demás generaciones.


Por:
OMAR MERAGLIA

Esta semana se esperaba una declaración de la Unión Europea acerca de seguir autorizando la licencia del herbicida glifosato, un producto cuestionado a nivel mundial por el daño a la vida animal. Sin embargo no hubo un acuerdo y se pospuso el anuncio hasta noviembre o diciembre del corriente año.

Europa debe dar un dictamen y siente la presión de su comunidad que brega por no seguir con la masiva contaminación producto del uso y abuso de agroquímicos.

De hecho, el Parlamento Europeo sugirió a la Unión que desista del uso más allá de 2022, declarando la prohibición total de este producto que, por caso, en Junín se disemina de modo frecuente por aire, tierra y agua desde la década del ‘90.

Y mientras nos proponen caminar por “calles saludables” los informes científicos dan cuenta que  desde el uso de este herbicida en 1994 nuestra exposición a sus efectos creció de modo dramático.

Analizando muestras de un estudio prospectivo, investigadores de la Escuela de Medicina de la Universidad de California (UC), en Estados Unidos, encontró que la exposición humana al glifosato ha aumentado aproximadamente en un 500 por ciento desde la introducción de cultivos genéticamente modificados.

"Los datos comparan los niveles de excreción de glifosato y su metabolito ácido aminometilfosfónico en el cuerpo humano durante un período de 23 años, comenzando en 1993, justo antes de la introducción de cultivos genéticamente modificados en Estados Unidos", explica el científico Paul J. Mills, profesor de Medicina Familiar y Salud Pública de la Facultad de Medicina de UC San Diego y director del Centro de Excelencia para la Investigación y Capacitación en Salud Integrativa.

EL SISTEMA MONSANTO

El glifosato es un ingrediente clave en la marca de herbicidas Roundup. El uso de este herbicida se ha incrementado, aproximadamente, 15 veces desde 1994, cuando se introdujeron cultivos tolerantes al glifosato Roundup Ready genéticamente modificados.

Históricamente, se usa en soja y maíz genéticamente modificados, pero también se rocía en una parte sustancial de trigo y avena cultivados en Estados Unidos, según dice Mills.

"Nuestra exposición a estos productos químicos ha aumentado significativamente a lo largo de los años, pero la mayoría de la gente no sabe que los está consumiendo a través de su dieta", señala este investigador, cuyo trabajo se publica este martes en la revista JAMA.

Mills y un equipo de investigadores compararon los niveles de excreción urinaria de glifosato y ácido aminometilfosfónico (AMPA) en 100 personas que vivían en una comunidad del sur de California que proporcionaron muestras durante cinco visitas clínicas que tuvieron lugar entre 1993 y 1996 y de 2014 a 2016.

El principal cambio en el modelo productivo de la Argentina rural se dio en 1996, cuando el gobierno aprobó la utilización de cultivos transgénicos capaces de sobrevivir a potentes agroquímicos, especialmente la soja Roundup Ready (RR) –del inglés 'lista para el roundup', un herbicida cuyo principal activo es el glifosato.

Todas las localidades del interior del país fueron quedando rodeadas de campos extensivos de soja y maíz con semillas transgénicas.

Llama la atención que en los años 80 la OMS había calificado el glifosato como elemento de riesgo 2A –"probablemente cancerígeno"– y a principios de los ‘90 rebajó su peligrosidad hasta un nivel 4 –"inocuo para la salud humana"–, poco antes de que la multinacional Monsanto lanzase la patente de la soja RR y comercializase el Roundup como el herbicida más eficaz.

A partir de 1994, la compañía radicada en Sant Louis comenzó a vender licencias a las principales empresas de semillas de nuestro país, como Nidera o Don Mario, para que pudieran distribuir su soja transgénica, tal y como explica Marie-Monique Robin, la autora del documental “El mundo según Monsanto”, en su libro del mismo título.

Dos años después, la soja RR se expandió por todo el territorio. Si en 1971 los cultivos leguminosos ocupaban 37.000 hectáreas, en 2007 representaban el 60% del territorio cultivable del país con 16 millones de hectáreas.

CON EL GLIFOSATO EN LA SANGRE

Seguramente muchos de nosotros podríamos hacernos un análisis de sangre en el cual se encontrarían restos de este producto o alguno de sus derivados. La cercanía con los predios donde sobrevuela, y el consumo de cereales y derivados, pueden ser la causa para que lo estemos padeciendo.

En el caso del estudio estadounidense conocido esta semana, se extrajeron muestras del Rancho Bernardo sobre Envejecimiento Saludable (RBS, por sus siglas en inglés), una investigación prospectiva basada en la población iniciada por Elizabeth Barrett-Connor, coautora del estudio y distinguida profesora de Medicina Familiar y Salud Pública en la Facultad de Medicina de la Universidad de California en San Diego.

"Lo que vimos fue que antes de la introducción de alimentos genéticamente modificados, muy pocas personas tenían niveles detectables de glifosato –describe Mills–. A partir de 2016, el 70% de la cohorte de estudio presentaba niveles detectables".

De los participantes en el estudio con cantidades detectables de estos productos químicos, el nivel medio de glifosato aumentó de 0,203 microg/l en 1993-1996 a 0,449 microg/l en 2014-2016. El nivel promedio de AMPA pasó de 0,168 microg/l en 1993-1996 a 0,401microg/l en 2014 a 2016.

En julio, California calificó el glifosato como un carcinógeno. A medida que ha aumentado la exposición a este químico, el interés en la cantidad de riesgo que representa para la salud humana y qué niveles de exposición son seguros se ha convertido en un tema de debate continuo.

Existen pocos estudios en humanos sobre los efectos del glifosato, pero evaluaciones en animales demuestran que la exposición crónica a herbicidas a base de glifosato puede tener efectos adversos, dice Mills.

Los autores señalan a otras investigaciones en las que se alimentó sistemáticamente a los animales con una dosificación ultrabaja de glifosato, llevando a trastornos hepáticos similares a la enfermedad de hígado graso no alcohólico en humanos.

Mills señala que hay una necesidad urgente de realizar estudios que se centren en examinar a fondo el impacto en la salud humana de la creciente exposición al glifosato a través de los alimentos que consume la gente.

El Proyecto de Investigación y Conciencia sobre Herbicidas, un programa de investigación en curso de UC San Diego, a través del cual los individuos pueden determinar su nivel de glifosato, analizará más a fondo el estudio RBS para examinar potenciales asociaciones longitudinales con la exposición al glifosato y resultados clínicamente relevantes.

"El público necesita estar mejor informado sobre los riesgos potenciales de los numerosos herbicidas con los que se rocía nuestro suministro de alimentos para que podamos tomar decisiones informadas sobre cuándo debemos reducir o eliminar la exposición a compuestos potencialmente dañinos", concluye Mills.

Intereses en pugna

Los países de la UE han rechazado una propuesta de la Comisión Europea para renovar el uso de glifosato, el ingrediente activo en el plaguicida Roundup de Monsanto, posponiendo el voto el pasado miércoles.

La propuesta inicial sugería renovar la licencia de glifosato por 10 años, pero después de mucho debate, los estados miembros de la UE no acordaron extender el uso de glifosato por tan solo tres años.

Las presuntas propiedades carcinogénicas del polémico químico se derivan de un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de 2015 que afirmaba que el glifosato era "probablemente carcinógeno para los humanos".

La Comisión dijo que "tomó nota" de las posiciones de sus estados miembros, prometiendo "reflejar eso” y dijo que anunciaría la fecha de la próxima reunión en breve.

La Comisión espera volver a votar sobre el tema en algún momento de noviembre antes de que expire la licencia de glifosato en Europa el 15 de diciembre.

No sólo cancerígeno

La discusión del efecto que causa el uso o abuso de agroquímicos en las poblaciones donde se llevan a cabo producciones agrícolas parece enfocarse a veces en las posibilidades de ser causante de cáncer, sin embargo hoy aparecen en escena innumerables enfermedades que podrían asociarse a estos productos químicos y que afectan tanto a adultos como a niños.

Se requiere que las comunidades afectadas, como la nuestra, trabajen en conjunto para dar un marco de seguridad a la salud convocando a las autoridades a llevar a cabo los análisis y controles necesarios, tratando de romper con los fuertes intereses comerciales que rodean al tema, haciendo foco en uno solo: nuestra calidad de vida y la de nuestra familia y nuestros vecinos.

 

 

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