Junín. domingo 19 de noviembre de 2017
Semanario de Junín » Locales » 4 nov 2017

INSPECTOR JEFE DISTRITAL

Fernando Balbi, consejero escolar electo: “Vamos a caminar las escuelas”


Por:
LUCIANO CANAPARO

El Inspector Jefe Distrital de la Región noroeste del Ministerio de Educación bonaerense y consejero escolar electo por el frente Cambiemos, Fernando Balbi, aseguró en diálogo con Semanario que la impronta de la gestión municipal encabezada por el intendente Pablo Petrecca en materia educativa apunta a “tener una participación cada vez más cercana en las escuelas y con los directores para lograr una educación de calidad”.

-¿Cuál es la tarea de un jefe regional?

-La Región Educativa XIV, que es la nuestra, tiene ocho distritos. Para ser inspector regional o distrital primero hay que ser inspector de escuelas, y si bien es un cargo político, porque lo designan las autoridades que están en el gobierno, primero debe ser inspector de escuelas, por concurso, para lo cual se rindió en algún momento.

La Dirección General de Escuelas tiene una estructura gigante. En nuestra región hay 500 escuelas públicas y 100 privadas. Desde el punto de vista de la implementación de la política educativa, tiene una descentralización en el territorio provincial, que va desde las direcciones primarias, secundarias y demás, a una Dirección de Inspección General.

La provincia está dividida en 25 regiones educativas, una de las cuales es la nuestra, y de ellas dependen las jefaturas distritales, que son de cada distrito que la componen.

Yo soy graduado de la Escuela de Educación Técnica N° 1, y docente en ese establecimiento desde el año 1992. En el año 2007 fui designado asesor de la Dirección General de Escuelas para ocuparme de todas las escuelas técnicas de la zona, y en 2008 rendí para ser inspector. En 2014 fui designado Inspector Jefe Distrital de Junín, y el año pasado me ascendieron a jefe regional.

-¿Qué se prioriza desde un puesto como ése?

-Nosotros siempre tratamos de priorizar la cuestión educativa por sobre el resto. Es una región en la que no se hace política en las escuelas o se trata de evitar, y hay diálogo con todo el mundo. Los representantes de gremios vienen y son atendidos, porque los cargos políticos relacionados con la educación tienen mucho más sentido escolar que político. Hay cuestiones con las que no se juega y tanto la oposición como los gremios son muy respetuosos en tal sentido.

-¿Por ejemplo?

-Si hay un caso de maltrato a un alumno, por ejemplo, abordamos el problema en conjunto, incluso con el apoyo de los representantes gremiales que cuando ven que las cosas no son como deberían ser, nos apoyan y colaboran con nosotros. Por supuesto que defienden los derechos de sus afiliados, pero hasta un lugar.

-¿Cómo se manejó en Junín el abordaje del caso Maldonado en las escuelas? ¿Hubo presiones políticas/sindicales?

-Hubo presiones a nivel político pero con nosotros no. En el marco de no centralizar todo el tema de los derechos humanos en el caso Maldonado, de todas maneras no vimos con malos ojos que se tratara en las escuelas porque es un tema que atraviesa toda la sociedad y la escuela tiene que enseñar los contenidos previstos, pero también debe reflejar lo que se habla en cada casa.

El tema Maldonado hubiese salido con una propuesta de los gremios, pero también por la propia inquietud de los jóvenes, sobre todo los del secundario.

En los contenidos curriculares, incluso, se abordan temáticas como la desaparición forzada, en las diferentes materias, así que lo que hicimos, dada la situación, fue tomar el tema previsto en este momento y de paso dar respuesta al reclamo de los gremios.

A su vez, hay que pensar hasta qué punto un gremio puede decirle a un docente lo que debe hacer o no hacer, porque la escuela es conducida por el director. Pero las propuestas de los gremios no fueron desacertadas.

-¿Hubo quejas de la comunidad educativa?

-Tuvimos algunos padres que se quejaron, así que hicimos acuerdos para que ciertas preguntas que las familias no querían, no fueran contestadas, y los docentes entendieron. Pero tocar el tema en las escuelas, que era lo que pretendían los gremios, se logró y nos pareció bien porque contribuye a fortalecer la democracia.

-¿Y con las amenazas de bomba qué pasó?  ¿Fue una cuestión política de campaña electoral o simple travesura?

-Si había intención de generar malestar político hubo un montón de oportunidades, y con un efecto mucho mayor al de realizar una amenaza de bomba en un colegio determinado. En Junín realizamos jornadas, a las cuales asistieron los directores de toda la región y no pasó nada; ese hubiese sido el momento y el lugar para generar un caos mayor, si se hubiese querido.

Creo que el tema mermó porque la Justicia comenzó a multar a los responsables, con padres que se desayunaron con un procedimiento federal, que no es un chiste. Un padre al que el Juzgado Federal le interpone una multa por 30 mil pesos tiene mucho por hablar con ese nene. Sabemos, asimismo, que muchos fueron procesados por ser dueños de la línea y nada más.

Nadie quiere esto, porque los chicos tienen que salir a la calle y en el edificio de la Unidad Académica Normal-Nacional había que evacuar hasta los nenes del jardín de infantes… con los inconvenientes que eso genera. La verdad es que estuvimos con el corazón en la boca muchos días.

-¿De las recorridas y evaluaciones que se hacen en los establecimientos educativos qué conclusiones sacan?

-A nivel infraestructura hubo muchos cambios favorables, que atribuyo al buen uso de los fondos. Hay un Fondo de Financiamiento Educativo que permitió un gran impacto en Junín en obras durante los dos últimos años. Y se está haciendo, por ejemplo, una escuela nueva, un hecho inédito en Junín, y poniendo a nuevo muchos otros establecimientos, como por ejemplo el de Laplacette, que tenía baños químicos porque se reparaban los problemas por arriba.

Uno percibe que las cosas se empiezan a hacer, en forma ordenada, de a poco, privilegiando, pero a fondo. Para elegir las obras, hay un espacio de trabajo que está institucionalizado, del que participan representante del municipio, los gremios, el Consejo Escolar e inspectores que deciden las obras prioritarias. Esto no sucedía antes, porque a veces escuelas en buen estado recibían un edificio nuevo a dos cuadras.

-¿Se logró acomodar el servicio alimentario escolar?

-En la provincia de Buenos Aires se triplicó el monto por cápita. Cuando terminó la gestión de Daniel Scioli estaba en 6,30 pesos por chico un almuerzo, hoy está a 18.

El distrito de Junín interviene en una experiencia piloto junto a otras 15 ciudades, municipalizando el servicio. El Consejo Escolar tiene la función de monitorear la comida y las raciones, con la intención de cambiar el menú. Antes se daba un “menú cuchara”, o sea, guisos o comidas más económicas, pero hoy se incorporaron elementos como barra de cereales, fruta, carne, tartas... se disminuyó el pan y se reemplazó. Esto generó un poco de ruido, porque los chicos estaban acostumbrados a eso, así que hicimos un ajuste pero vamos instalando una alimentación más saludable.

-Otro foco de conflicto, casi permanente, es el de los transportistas escolares. ¿Cuál es la situación en Junín hoy?

-Desde 2016, cuando se hizo cargo la nueva gestión, Junín no tuvo nunca un día sin transporte escolar. Cuando ingresó el intendente Pablo Petrecca se mantenía una deuda de seis meses con los transportistas, así que hubo un subsidio de la Municipalidad, y no se vio el parate acá.

-¿Cómo analizan la experiencia de la implementación de la jornada extendida en las escuelas primarias?

-En Junín se implementó la extensión de la jornada en dos escuelas, elegimos dos vulnerables como la del Carpincho y la Escuela 35 del Cerrito Colorado. Esos chicos necesitan el transporte escolar que no está previsto, así que el municipio pone los colectivos, como así también actividades a contraturno para ver muestras, jornadas, encuentros…

En Junín tenemos 116 escuelas, con menos edificios porque en algunos casos se comparten, y es necesario el transporte, por ejemplo, para llevar a los chicos a un laboratorio de otra escuela.

-¿Qué opinión le merece el plan de evaluación Aprender?

-El operativo Aprender es la medición más seria que se hizo en el área. Convoca a todos los alumnos de sexto año de primaria y secundaria el mismo día, y también a algunos de tercer año; no ha habido nunca un plan que abarque a todos.

Si bien los resultados están tabulados y puede accederse desde distintos puntos para analizar, los resultados de una escuela sólo los puede ver su director, que tiene una clave para ingresar. El objetivo es que el equipo reflexione sobre lo que está pasando en ese establecimiento en particular.

-¿Cuáles son las principales falencias?

-De la síntesis, surgió que tenemos problemas en matemáticas, un poco menos de dificultades en Lengua, y en Ciencias, bastante mejor.

Además, lo importante es que el docente aplicador, para tomar la prueba venía de otra escuela, así que no hay formatos dando vueltas. No nos gusta decir que hay un 40 por ciento de chicos por debajo de los conocimientos esperados en matemática, pero el desafío es grande. Por eso estamos haciendo publicaciones, capacitaciones, trabajando en nuevas formas de enseñar, que sea más aplicada y orientada a resolver problemas, además de formar profesionales.

-¿Hay faltante de docentes?

-Tenemos una muy baja tasa de egresos de maestras, con muchos docentes dando clases sin estar titulados, solo con un porcentaje de materias rendidas. Esto es así porque no alcanzan los docentes, aunque esto genere polémica. Por eso nosotros siempre privilegiamos la carrera docente, aunque iniciemos un curso con 20 y terminemos con 5; estamos muy necesitados de profesores.

-¿Por qué se llega a esta situación? ¿No se ve como salida laboral, falta vocación o hay otras cuestiones?

-Es una profesión que fue desvalorizada durante mucho tiempo, así que los adolescentes hoy no la eligen, aunque luego la desempeñen. Incluso hay una tasa altísima de profesionales de otros niveles, que dan clase en su área, con una mayoría que obtuvo formación pedagógica. Pero es difícil de explicar, porque desde Nación se fomentan las carreras técnicas como Ingeniería pero se siguen eligiendo las tradicionales.

En la docencia hay muchas oportunidades, además es una de las áreas donde más se premia la meritocracia porque los cargos se obtienen a través de un examen. Es un sistema totalmente regulado, los derechos a salvo de amiguismos porque se rinde en forma anónima.

-Respecto a la escuela secundaria de la UNNOBA, el rector Tamarit dijo que su implementación puede elevar la calidad general. ¿Qué opinión le merece?

-Soy docente de la Universidad del Noroeste y por mi cargo he tenido mucho contacto con las autoridades. Se trabaja mucho para que el puente entre el secundario y la universidad sea lo menos traumático posible. Con su autonomía, ahora la Universidad podrá desarrollar un programa, que deberá ser aprobado por Nación, para poder otorgar un título secundario. Creo que será muy bueno para Junín, algo innovador, que implica concursos docentes, más carga horaria, más disciplina, trabajo en equipo, disciplinas artísticas… es también a lo que apuntamos nosotros pero con menos recursos. Para un chico el mejor lugar para estar es la escuela, por eso se extienden las jornadas educativas. Así que esto va a elevar la vara. Me parece muy bien democratizar el ingreso, para que vayan alumnos de cualquier escuela que así lo deseen.

-Las dificultades en el paso del secundario a la universidad son muy notorias. ¿Por qué?

-Se nota mucho la diferencia en el régimen académico, así que trabajamos mucho con nuestros alumnos para enseñarles el “oficio de estudiantes”. Desde el jardín hay espacios de estudio cada vez más autónomos, así que trabajamos para que en los últimos años de escolarización empiecen a tomar apuntes o investiguen un tema, por ejemplo.

En la reforma del secundario se están pensando muchas cuestiones como, por ejemplo, aprobar por materia, ya que hoy los que repiten deben cursar todo un año entero, una modalidad que no está estipulada en la Universidad.

El escalón se va  haciendo más chico, cada vez más se trabaja para garantizar el acceso. Si hay ingreso libre pero en marzo se pone un examen que solo logra aprobar el 2% de la matrícula, no sirve. Pero me consta que la UNNOBA trabaja mucho para sostener la trayectoria de los chicos durante el primer año.

-¿Cómo imagina su nuevo rol de consejero escolar?

-En primer lugar, hay una gran responsabilidad cuando uno se compromete a integrar este equipo liderado por Petrecca, y mucho más si tenemos en cuenta que el consejero escolar es el único miembro del sistema educativo que se elige por el voto popular.

Los nuevos integrantes del Consejo Escolar (NdR: Liliana Adaro y Carlos Marcelo Alsina) tenemos una gran trayectoria en el sistema educativo y conocemos las escuelas desde distintos lugares, como supervisores, directivos y docentes.

La idea es tener una participación cada vez más cercana de las escuelas y de los directores. Tenemos la impronta de recorrer cada establecimiento; somos 6 consejeros para visitar alrededor de 80 edificios, así que podremos ir a cada uno, al menos, una vez por mes. Esto significa monitorear las obras que se realizan, hablar con auxiliares y docentes, atender a los padres... además del transporte escolar, los comedores e infraestructura, lo cual no es más que mejorar las condiciones para el acto educativo y tener una escuela de calidad.

NOTA PUBLICADA EN LA EDICIÓN IMPRESA DEL SÁBADO 28 DE OCTUBRE 2017   

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