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Semanario de Junín » Locales » 18 nov 2017

investigacion judicial

Narcotráfico en Junín: en la misma línea

El ex intendente Mario Andrés Meoni sería citado a brindar declaración testimonial después que un testigo de la causa que investiga el accionar de Gastón Fabián Camurati, narco juninense detenido que abastecía a una red de narcomenudeo de la zona, lo sindicara como el jefe político de la banda.


Por:
Redacción Semanario

Parece que lo que el ‘Gringo’ Camurati prometió, allá por el mes de julio cuando fue detenido, lo están cumpliendo sus ex laderos. “Voy a mandar a todo el mundo al frente”, había asegurado, cuando tras una intensa investigación la Policía Federal logró atraparlo, en julio de este año, con un kilo de cocaína en su poder, dinero en efectivo, celulares y balanzas.

En las últimas semanas, uno de los integrantes de la organización que comandaba Gastón ‘Tartamudo’ Camurati, empezó a transformar en realidad la amenaza del jefe: ubicó a Mario Andrés Meoni como el jefe político de una banda narco, por lo cual ahora el actual director del Banco Provincia deberá presentarse a brindar una declaración testimonial ante el fiscal interviniente.

Un capítulo más de la pesadilla que viene atravesando el ex jefe comunal: pareciera que no bastara el mundo derrumbado del 2015, cuando se cayó su imperio construido en torno al municipio, que siguieron viniendo las malas en bandada. También es mirado de reojo por otros fiscales por la (no) obra pública durante los doce años de su mandato, o esas que se construyeron a medias, escatimando materiales y guardando diferencias. Y está al borde en el tema del desmanejo e irregularidades en el expediente de la empresa de Gas Junín, donde ya hay dos pollos suyos procesados: su principal ladero Javier Gabrielli y el ex tesorero de la firma, Vicente Griselli.

A poco menos de un mes de culminar con su único trabajo oficial en el Banco Provincia, tras una derrota contundente en las urnas que no le permitió llegar a ser senador provincial (algo que hubiese traído bajo el brazo fueros aliviadores), ahora, como si no fuera poco con este panorama complicado, se lo sindica como el jefe político de una banda narco. Y la acusación proviene ni más ni menos que de uno de los integrantes.

Para negociar su libertad, Camurati es capaz de vender un riñón, aseguran fuentes tribunalicias. Con la esperanza de colaborar en el desentramado de una red local de drogas, el ‘Gringo’ también mostró que está dispuesto a citar nombres, dar fechas, lugares y montos, para desbaratar una gran red juninense y zonal que provee de drogas a nuestra gente. Y de paso, aliviar la condena que puede caberle.

LA DETENCIÓN

Esposado y ante la mirada de los efectivos federales que participaron del operativo que terminó con su captura, Gastón Fabián Camurati, un narco juninense de 46 años que abastecía a una importante red de narcomenudeo de la zona, y que mantenía relación con Leonardo “Peliculón” Reyep (condenado a 15 años de prisión), ya había prometido desenmascarar el entramado mafioso que opera en los barrios más vulnerables de la ciudad, distribuyendo todo tipo de sustancias ilícitas.

Ya en ese momento, en el mes de julio, Camurati había jurado que con su “caída” arrastraría a todos esos personajes involucrados en las más altas esferas del poder local a quienes, con nombre y apellido, colocaría en situaciones “poco claras”.

Por eso no sorprende que haya brotado el nombre de Meoni, quien deberá prestar declaración testimonial, aunque la lista podría sorprender con otros nombres de la política vernácula.

LA CAÍDA

La Policía Federal Argentina había realizado un amplio operativo en el barrio Fo.Na.Vi, donde pudieron recabar información clave y la dirección precisa de la “cocina” que operaba Camurati, ubicada en Roque Sáenz Peña al 1839 -próxima a la casaquinta donde en marzo de 2011 fue asesinado el pediatra Arturo Cobas- y que el delincuente había camuflado como una fábrica de baldosones.

En el allanamiento, la policía secuestró un kilo de cocaína de máxima pureza, dinero en efectivo, balanzas, cámaras fotográficas, laser, y teléfonos celulares, entre otros elementos.

Además, de la investigación surgió que también alquilaba otras propiedades de la ciudad, que utilizaba como pantalla: uno de los inmuebles estaría ubicada en calle Arquímedes, detrás del Club Moreno, y la otra vivienda en calle Arias, en proximidad del cine San Carlos.

PROTECCIÓN JUDICIAL

Habrá que estar atentos al desenvolvimiento de la causa, que lleva adelante Esteban Pedernera, fiscal titular de la Unidad Funcional Especializada en Estupefacientes, muy vinculado al fiscal general Juan Manuel Mastrorilli, quien –todos lo saben- está ligado al ex intendente Mario Andrés Meoni.

¿Esto significará una protección especial? ¿Podrá la Justicia obviar fuertes acusaciones (por parte de Camurati y otros testigos de la causa) y desviar una investigación para no salpicar a Meoni? ¿Seguirá intacto su poder y sus vínculos con el Poder Judicial en esta nueva gestión?

Si lo citan a la declaración testimonial y no sigue la investigación ¿es para cubrirlo, y para no llegar a un proceso, a pesar de que está nombrado en la causa?

Son todos interrogantes abiertos. Sólo SEMANARIO pudo sacar a la luz esta citación que recibió el ex intendente massista, y ahora, puesta bajo la lupa de la opinión, los magistrados intervinientes ya no tendrán la oportunidad de hacerse los distraídos.

SIGUE LA MAFIA

Con la detención de Camurati queda claro que no se desbarató la banda ni mucho menos se terminó la comercialización de droga en Junín. El último episodio conocido data del martes 7 de noviembre, cuando tres jóvenes fueron detenidos con un kilo de cocaína en su poder, mientras uno está prófugo. Información confidencial a la que tuvo acceso este medio afirman que formarían parte de una banda que sigue comandando Camurati desde la cárcel, con el brazo ejecutor de su mujer.

La detención de estos individuos se produjo en calles Sanabria y Gral. Paz, en barrio Fo.Na.Vi, luego de una persecución que comenzó en Cabrera y Cichero, y se prolongó por más de diez cuadras.

P.Q (24), S.C (29) y N.G (33) fueron puestos a disposición de la justicia, imputados en la Investigación Penal Preparatoria (IPP) caratulada “Infracción a la ley 23.737” de drogas.

La droga sigue circulando en las calles juninenses, básicamente porque se trata de un gran negocio para algunos. Habrá que ver cuál es la versión que Meoni le cuenta a la Justicia.

NOTA PUBLICADA EN LA EDICIÓN IMPRESA DEL SÁBADO 11 DE NOVIEMBRE 2017   

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