Junín. miércoles 13 de diciembre de 2017
Semanario de Junín » Cultura » 22 nov 2017

bandas locales

Las Morochas: adelante “tropas”, aquí estamos…

A casi veinte años de aquel primer recital en el gimnasio del Club Argentino, cuando Las Morochas nacieron al público, Semanario entrevistó a Mariano Camún, cantante y líder de la banda.


Por:
LUCIANA CAMARERO

Consagrada en el barrio de Las Morochas, la inconfundible banda que lleva el mismo nombre que el populoso sector que la vio nacer y crecer, donde la impronta de la identidad que los caracteriza la llevan consigo aún hoy después de casi dos décadas, dio a conocer, el 27 de octubre último, su cuarto disco: “Los colores del tiempo”.

Las Morochas es más que una banda musical, al menos en Junín, donde simboliza un sinfín de sensaciones que llevan a que cada seguidor esté siempre presente en sus presentaciones locales -poco frecuentes- donde se fusiona el barrio, el rocanrol, la adrenalina y “las tropas”.

El sello de “independiente” es algo que caracteriza  a infinidad de bandas surgidas en los últimos años, pero veinte años atrás el contexto para manejarse dentro de ese ámbito era bastante más complejo. Sin embargo, Las Morochas fueron parte de esa movida alternativa que en Junín costó asimilar.

El reparto de panfletos, la búsqueda de espacios para tocar, el mejor sonido posible... encargarse de todo de manera independiente y arreglárselas por sí solos era toda una novedad en aquel entonces. Sumado a eso, había que mover algo de gente para poder autoabastecerse.

A casi veinte años de aquel primer recital en el gimnasio del Club Argentino, cuando Las Morochas nacieron al público, Semanario entrevistó a Mariano Camún, cantante y líder de la banda. Amigos, música, pasión, discos y la presentación de su nuevo álbum que, como es costumbre, será en el Club Mariano Moreno a fin de año, los ejes de la charla.

-Con casi 20 años de trayectoria, ¿qué simboliza este cuarto disco recién salido del horno?

-Que el tiempo para la banda sigue siendo un aliado, y nos sigue dando la posibilidad de seguir creando canciones, seguir haciendo música, seguir confiando en nuestro sueño y sobre todas las cosas darnos cuenta que seguimos vivos y proyectando nuevos horizontes. “Los colores del tiempo” nos dio una nueva esperanza, el saber que se puede seguir componiendo nuevas sensaciones musicales con el paso del tiempo, no agotarnos de nosotros, renovando influencias y despertando nuevos sentidos sonoros que representen el momento que nos contempla.

-¿Cómo fue el proceso de grabación de “Los colores del tiempo”?

-Profundo, sin límites de tiempo y con la libertad que nos da la independencia de resolver cada inquietud con tranquilidad y en búsqueda de la mejor opción en cada canción. Por primera vez estuvo a cargo de la producción artística un músico de la banda (Tomás Carnelli) junto a Fran Aguilar (guitarrista de La Franela) y eso nos dio la posibilidad de darle rosca a cada interrogante musical que pedían los temas. “Romaphonic” fue el estudio de grabación de las bases y el resto estuvo elaborado en “Tucansonic Estudio” propiedad del juninense Martín “Tucán” Bosa (músico de La Franela) quien se encargó de mezclar el disco una vez finalizada la grabación. La masterización la realizamos con Daniel Osorio (Estudio El Ángel), todo en Capital Federal. Como te dije, el tiempo fue nuestro aliado, ya que teníamos maquetas de temas desde el 2014 y fueron aguantando el momento para llegar al disco sin prejuicios y con ganas de ser canción.

-¿Por qué le pusieron ese nombre al disco?

-Viene derivado de la canción que lleva el mismo nombre y nos representó el momento en todo su sentido, desde lo musical, lo individual y lo colectivo… como banda. Pasaron 7 años desde la salida del disco anterior, así que lo que vimos en ese lapso de tiempo fueron colores de la vida y de lo musical por todos lados, pero siempre unidos en un mismo proyecto. Se fueron músicos y vinieron otros, uniéndose a éste viaje que arrancó hace casi dos décadas, cuando éramos muy jóvenes, amigos de la secundaria.
Hoy ya adultos, algunos con hijos y viendo vidas crecer, nos dio la pauta de que vivimos cambiando por el simple hecho de crecer pero nunca olvidando quiénes somos y de dónde venimos. La vida cada cual la pinta como quiere y el tiempo verifica esos colores.

-Teniendo en cuenta que cada uno de ustedes tiene otros trabajos y responsabilidades, ¿cómo se organizan para que Las Morochas siga en pie?

-Los deseos de hacer música, subirse a un escenario y ver a la gente que te sigue y te alienta a que esto siga en pie lo puede todo… Sabemos que hoy no dependemos del proyecto en fines económicos y todo es más complejo, pero eso no debilita a la banda, le da más responsabilidad a la hora de activar, ya que uno debe dejar de lado varias cosas personales para darle un espacio muy importante al proyecto. Todo eso es creer en tu banda y saber que en ella están depositados muchos sueños de los cuales siguen ahí, floreciendo, como ahora, dándonos un nuevo disco.

Ésta banda creció con características especiales, casi la mayor parte de la vida de Las Morochas, los músicos que integramos este proyecto colectivo, nunca estuvimos juntos en una misma ciudad. Desde “Eukeu” hasta “Los colores del tiempo” esa realidad fue la que marcó esta movida. Se dio así desde un comienzo y hoy sigue andando de la misma manera y con el plus de que existen los avances tecnológicos que te dan la posibilidad de hacer canciones en formatos virtuales, enviándolas, para luego compartir el proceso musical antes por los viajes de internet y luego unidos en una sala de ensayo.

-Se viene la presentación del cuarto álbum. ¿Dónde y cuándo? 

-Sí, vamos a presentarlo primero en Junín y luego saldremos a mostrarlo en diferentes ciudades y provincias donde podamos llevar el material físico y en vivo. El show de presentación oficial del disco será en el Gimnasio del Club Mariano Moreno, el sábado 30 de diciembre.

-Religiosamente, los últimos días de diciembre de todos los años hacen un show. ¿Por qué? 

-Fin de año es un momento de unión, celebración y nosotros no somos ajenos a ese ritual, más cuando sabemos que seguimos juntos un año más en esto que amamos. Hoy el público sabe que Las Morochas toca por esas fechas, 28, 29 o 30 de acuerdo como caiga el calendario. También sabemos que es un lindo momento para unir a “las tropas” de la ciudad en un mismo lugar, sabiendo que no somos de tocar mucho en Junín. Tenemos la suerte de tener un público fiel y seguidor, pero esto a veces no te deja organizar shows tan seguidos, ya que nuestra movida es independiente y se hace difícil organizar eventos de ésta magnitud con frecuencias más seguidas. Lo lindo de todo esto es compartir esa noche como única e irrepetible y “las tropas” lo saben, por eso la espera es mutua.

-¿Qué tiene el público juninense que otros no?

-El público de Junín es muy particular, no se enamora de nadie fácilmente, es respetuoso y a la vez muy crítico. Banca mucho las movidas musicales de Junín pero en su mambo sectario. A las bandas de afuera les cuesta venir a la ciudad porque el público de acá no se casa con nadie y si no le gusta tu actitud te corta la cara. Han venido grandes bandas a la ciudad, teniendo convocatorias masivas y llegaban a Junín y la movida no era la que esperaban. Casos para contar, Pappo, Los Redondos, La Renga (que pese a llenar esa noche el club Los Indios, el 70% del público era de afuera, y tantas otras). Pero eso sí, si la banda les pega fuerte, van a estar ahí bancando y cantando a tu lado, y eso nos pasó a nosotros, en ese prejuicio ciudadano, Las Morochas es una banda que los pibes recontra bancan y nos enorgullece, por eso es tan lindo tocar acá. Cuando vienen bandas invitadas a nuestro shows no pueden creer de la movida, quedan anonadados y no entienden cómo esto no tiene repercusión por fuera de la ciudad. Podemos contar el caso de la banda “Nagual” (acaban de tocar en Obras), que no podían entender la movida que había a 300 kilómetros de Capital.

-Si mirás para atrás y repasás todos estos años  -el barrio, las juntadas, las canciones, los primeros shows- ¿qué balance hacés?

-“Que el tiempo pasa y nos vamos poniendo tecnos” cantaba Luca Prodan, cambiando la palabra “viejos” por “tecnos”, y es verdad. Siempre fue un adelantado el Pelado. Pero firmes y con nuevos viajes por realizar en éste mundo musical. No sé si el balance es un planteo, solo puedo decir que desde ese día que Las Morochas decidió ser una banda de rock, mi vida cambió para siempre, y creo que de los que formaron y forman parte de éste proyecto también. Siempre fuimos por un único camino, que es el rock, pero siempre dándole espacios a todos los géneros musicales que pudieran acoplarse a nuestros gustos y hoy decantó en éste nuevo sueño hecho realidad que es “Los colores del tiempo”. Lo vivido fue encantador y quedará en nuestros recuerdos, hoy solo pensamos en lo que vendrá y para eso debemos estar preparados y con los deseos renovados para enfrentar un nuevo camino, un nuevo tiempo, un nuevo color.

 

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