Junín. miércoles 13 de diciembre de 2017
Semanario de Junín » Locales » 3 dic 2017

DOCUMENTO FOTOGRAFICO

Por las venas del PNLG: un recorrido por la desidia, el relajo y la falta de servicios

La Laguna de Gómez, principal paseo turístico de Junín, continúa la triste tradición de una ciudad muy poco atractiva para los visitantes. Manejo inadecuado del predio, deficiencias en la infraestructura, inseguridad, mugre, pocos servicios... A días del inicio de la temporada, su estado deja mucho que desear y amenaza con empeorar. Galería de imágenes.


Por:
Redacción Semanario

Muchos, muchísimos años atrás, resonaba el slogan “Junín, ciudad de turismo”, como un objetivo que ilusionaba y reunía a los juninenses sin distinción, lograba hacer soñar a funcionarios y vecinos por igual. Eran otros tiempos, con todo por hacer… bueno, igual que ahora.

Los años fueron pasando y hasta los gastronómicos y hoteleros comenzaron a admitir en voz alta que Junín es apenas una ciudad “de paso”, donde los turistas solo se quedan dos o tres días en su camino hacia un destino más encantador para las vacaciones. Con una ciudad clavada en el medio de la ruta hacia el Pacífico, por ahí llegan familias que hacen noche, o pernoctan los pescadores, o los contingentes que pueden ser convocados por motivos deportivos o culturales. No más.

Es que se corrió el velo de los ojos y desde hace unos años empezamos a ver la ciudad que tenemos y no el potencial que nos gustaba imprimirle: sin vida nocturna, sin atractivos sobresalientes, con el barigüí acechando al aire libre y encima, sin servicios esenciales garantizados en el lugar que nos debiera identificar ante el mundo: la Laguna de Gómez o, más pomposamente, el Parque Natural Laguna de Gómez.

Y si esto no fuera suficiente, este verano tendremos otra vez el Operativo Sol. O sea, el camino y el ingreso lleno de gente vestida de azul, buscando errores y papeles que falten, para quedarse con el auto humilde del visitante o su moto y también con la ilusión de pasar un/os días en familia.

LO QUE ERA

Es que de la mano de familias aristocráticas que quisieron hacer de la Laguna el nuevo Nordelta, la idiosincrasia de este espacio juninense fue cambiando. Ya no son aceptables ni bienvenidos los colectivos o camiones que desembarcan perros y  chicos, más la parrilla y las cañas, para apropiarse de un pedazo de territorio por unas horas. No son felizmente invitados aquellos que se desplacen en autos humildes, pretendan instalar una carpa y se resistan a precios exorbitantes, apelando a la propia heladerita llena de sándwiches y gaseosas nacionales.

Y gran parte de responsabilidad en la intención de elevar la vara turística, puede atribuirse al director de Turismo, Luis Bortolatto. Un ‘colega’ bien visto y aceptado entre gastronómicos y hoteleros, que desembarcó en la función pública de la mano de Mario Meoni. En ese entonces, dio vía libre a su alucinante imaginación y arrancó sus funciones públicas derrumbando las cantinas, esas pintorescas expendedoras de “de todo” que habían nacido con la Laguna misma. Esa obsesión por la nitidez visual hizo tirar centenarias paredes, para dar paso a escasísimos puestos de expendio… ¿de la mano de empresarios amigos?

Y así siguió la historia. Bortolato se fue, dejó la Laguna sin negocios, terminó de echar a los propietarios de kioscos y nadie se encargó de sustituirlos más adelante, ni de controlar los precios que no espanten turistas, ni de agregar propuestas para un servicio más integral y atractivo…. Así, hasta el retorno del mismísimo hotelero a la función pública, sólo que en esta ocasión de la mano de Pablo Petrecca.

TERCERA TEMPORADA

De este modo llegamos a las puertas del inicio de la tercera temporada ‘amarilla’ en la Laguna de Gómez. Tercer verano de la mano de Luis y Pablo.

Apenas en unos 20 días, se cortarán las cintas, se bendecirán las aguas y se bajará la bandera a cuadros para una nueva etapa estival turística.

Sí, desde mitad de diciembre habrá que pagar para ingresar a la Laguna. ¿Con qué beneficios? Bueno, la familia podrá patear la pelota al aire libre, dejarse mordisquear por los barigüí y atacar por los mosquitos, estará frente a frente a la adrenalina de que los policías le investiguen hasta los hongos de los pies, y tendrá la posibilidad de tomar sol y hasta unos mates. Sí, más o menos por eso, habrá que pagar, porque será difícil encontrar más servicios o atractivos.

Parece increíble que en otros lugares, en condiciones naturales menos favorables pero apelando al trabajo y la imaginación, cuántas cosas maravillosas se han logrado hacer, atrayendo a gente de ciudades remotas… Acá, lo que dio la naturaleza jamás fue complementado por la mano del hombre y la Laguna es hoy un espacio lastimoso.

BREVE RECORRIDA

A partir de una recorrida realizada por SEMANARIO, es posible observar deficiencias desde el punto de arranque. En la misma entrada el arco está lleno de palomas, con una estructura en total estado de abandono, con vidrios rotos, farolas destrozadas y sin lámparas, y casillas de cobro sin vidrios.

La novedad de la propuesta gastronómica que significó en su momento Jasón, hoy es la muestra más acabada del deterioro total: se llevaron hasta los lavatorios e inodoros.

La bajada pública de lanchas ya no existe, en el famoso parador de Meoni hasta los techos se han robado. No hace mucho, desde el municipio se anunciaba que se realizaría el llamado a licitación de lo que es la zona del embarcadero  y el parador 21 –ex parador Meoni- para que pueda prestarse servicio. Por ahora, sin novedades.

Lo que supo ser una heladería también luce abandonada.

Al otro boliche, Gómez, que en un tiempo fue furor, ni los techos le dejaron, parece que Don Brandana no tiene dónde cobijarse.

PARA EL POPULAJE

En lo que hace a los servicios básicos dentro de la Laguna de Gómez, el panorama es casi desalentador: las parrillas están destruidas, los baños abandonados, como los viejos amarillos, y es raro ver pasar al regador por las calles internas.

Las luces de la calle quedan encendidas día y noche; y los yuyales, los montículos de tierra y la basura se encuentran en todos los costados de la traza principal.

Hasta el mismísimo Sandro (la escultura) quedó “inseguro” porque se llevaron hasta las cámaras de seguridad que lo protegían.

La casa de Juanjo Domínguez, emblema del abandono, tiene apenas cuatro estacas y alambrado para que nadie entre a robar.

Y, por supuesto, sin el espigón habilitado. Casi que se puede derramar una lágrima recordando el catamarán…

FUERA DE TIEMPO

Sin dudas, más avanzado diciembre, aparecerán anuncios de licitaciones y contrataciones, de ofertas como los ‘Atardeceres musicales’ o algún evento deportivo.

Pero, por  ahí cabría una pregunta a las autoridades: ¿no sería más cómodo y efectivo ir trabajando durante el año, evitando apurones y garantizando atractivos para que los juninenses y los turistas tengan ganas de visitar la Laguna y volver?

Así es como trabajan en verdaderos centros turísticos: con planificación y tiempo. Se invita al capital privado a participar y proponer, se aseguran las prestaciones básicas, se otorgan beneficios, se proyectan atractivos y alternativas… pero acá hemos retrocedido tanto que no nos quedó ni el gran tobogán de los años ’70, ni la pileta de Sahaspé o la calesita. No queda nada. Pero sí un Centro de Información Turística en pleno centro. Bortolato lo hizo.

Oferta gastronómica

¿Habrá carritos gastronómicos dentro de la Laguna? Hace unos días apenas, el director de Turismo adelantó que se realizaron ‘convocatorias’ para contar con este servicio muy ‘top’, de avanzada, parecido a la gente ‘como uno’.

Por lo que se sabe, también se licitó “la concesión, construcción, puesta en valor y explotación comercial del bar/restaurante en el Camino Costero”. Se abrían las propuestas el 14 de noviembre, pero no trascendieron resultados.

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