Junín. miércoles 13 de diciembre de 2017
Semanario de Junín » Opinión » 2 dic 2017

enfoque

En el fondo del mar

Se nos hunde un submarino, se nos ahoga un hippie, se nos muere un pibe chorro, se nos ejecuta un viejo, se incendia una chica que dijo que no.


Por:
OMAR MERAGLIA

Dicen que soñar que se está en el fondo del mar o en las profundidades marinas, significa que uno está analizando sus emociones y sentimientos desde lo más profundo de sí mismo.

Significa que su subconsciente le está transmitiendo mensajes, de los que normalmente no es consciente y los está analizando.

Así dicen.

Y pasa que uno trata de seguir creyendo en medio de la incredulidad.

Porque (valga la contrariedad) no se puede creer que nos pase lo que nos pasa. O tal vez nos pasa porque dejamos que pase.

Estamos tan inmersos en nuestro mullido sillón. Tan aplastados, que nada nos termina por pegar un cachetazo, menos aún darnos un guascazo en medio del pecho. Qué va, eso ya no se usa.

Sin más pena se nos hunde un submarino. ¿No es acaso lo que se requiere de una nave de ese tipo?

Sin más desaparece todo contacto y recién dos días después alguno que otro lo comenta y luego la noticia corre hacia todos lados.

Y mientras la sofisticada tecnología extranjera llega en nuestro auxilio, acá hablamos de esperanza y armamos cadenas de oración y relatos históricos por los 44 desaparecidos.

Y nos seguimos “desapareciendo” como si el karma fuera un invento argento.

Y rezamos si llueve y si no llueve y si se quema y si se apaga. Rezamos para que aparezcan y para que no aparezca.

Mientras ellos nos tartamudean nerviosos, nos inventan relatos, nos dibujan pajaritos en el aire y nos ponen a la vista una y otra vez el infaltable mapa en el que no nos muestran nada.

Y como para expiar culpas confeccionan rápidamente un vestido de héroe para no ponerse el propio de inoperantes.

Pero no son héroes, son víctimas.

Son víctimas aun pudiendo salir a flote, son víctimas por estar insertas en un juego berreta de corporaciones que juegan a defender territorio y se dejan mancillar los principios soberanos.

Se nos hunde un submarino, se nos ahoga un hippie, se nos muere un pibe chorro, se nos ejecuta un viejo, se incendia una chica que dijo que no.

Y entonces uno piensa si no seremos todos héroes y no lo sé.

De lo único que podemos tener cierta certeza es que la mayoría estamos en el fondo del mar.

 

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