Junín. domingo 21 de enero de 2018
Semanario de Junín » Locales » 14 dic 2017

Cooperativa textil “27 de Octubre”

Los ‘trapos sucios’ de la gestión Petrecca

El subsecretario de Producción municipal Daniel Coria “dirige” la Cooperativa textil “27 de Octubre”, y lo acusan de utilizar influencias que le brinda el cargo para obtener ganancias personales. El emprendimiento trabaja para el Ejército, empresas y clubes, aunque no está formalmente constituido. Mucha tela para cortar...


Por:
Redacción Semanario

Al ingeniero agrónomo a cargo de la Secretaría de Producción lo miran de reojo desde varios sectores. Y entre dientes, pero todavía sin levantar la voz, lo acusan de utilizar influencias que le brinda su cargo para reactivar una cooperativa textil que, aseguran, le brinda ganancias personales.

Parece que Daniel Coria se armó su propio plan una vez que se interiorizó de su función pública. La idea fue simple, pero muy efectiva: reflotar la cooperativa que funciona en el predio ferroviario, con maquinaria ya instalada, juntar mano de obra capacitada que se paga el monotributo, recogiendo trabajos importantes, como prendas para instituciones deportivas y para el mismísimo Ejército, a través del Grupo de Artillería 10, con asiento en Junín

Un plan redondito: el Estado pone las instalaciones, gente necesitada hace el laburo, él reúne las partes desde su puesto… y de paso, tal vez, mezcla sus propias iniciativas privadas que le permiten obtener una interesante tajada.

Desde el seno mismo de Cambiemos este accionar no está siendo muy bien recibido. Algunos dirigentes, sobre todo de partidos políticos que componen el frente, ya han prestado la oreja sobre la voz de alarma que surgió desde el mismo sector textil. Y la maniobra, además, estaría siendo seguida de cerca por parte de sabuesos del intendente Pablo Petrecca, para ver si correspondería llevarlo a la Justicia con una denuncia de por medio.

Flotando en el ambiente todavía está vigente lo acontecido con el ex jefe de Inspección General Walter Ledesma, que pasó unos días tras las rejas, acusado e investigado por “Peculado”. En ese caso, la operativa fue más burda y quedó a la vista con apenas algunos controles: el ex funcionario compró materiales de construcción con fondos municipales pero los destinó a una propiedad de su novia. Fácil y contundente.

Ahora, todo es más sinuoso: el secretario de Producción va avanzando de a poco, tiene contento al personal que trabaja bajo sus órdenes, expone públicamente que la cooperativa fue relanzada y hasta logró frenar que el Estado nacional se terminara de llevar las máquinas que había en el predio para realizar el trabajo textil. Si hay algunas ganancias derivadas hacia su cuenta personal, significará un desafío importante para las propias autoridades municipales y, en una segunda instancia, para la Justicia.

Lo que sospechan propios y extraños, y tal vez no tiene pena en la legislación vigente, es que Coria se hizo cargo de una institución como la cooperativa a partir del tráfico de influencias derivado de su cargo público, directamente relacionado con la actividad. Una cooperativa que trabaja para varios destinos, como el Ejército y clubes, pero que todavía no está formalmente constituida y muchas de sus operarias, aún ni siquiera finalizaron el trámite del monotributo.

En el gobierno de Pablo Petrecca, también hay trapos sucios.

UN SUBMUNDO

“Poniendo eso a pleno podrían trabajar unas 200 personas con 67 máquinas textiles de la cooperativa más las máquinas de la Asociación de Confeccionistas. El desafío es poder coordinar todo eso”. Palabras del mismo Daniel Coria, allá por julio de 2016.

Todavía no pudo concretarlo, pero va en camino. En el predio ferroviario funciona, de 5 a 14 horas, un taller de costura, bajo el formato de cooperativa, en el que trabajan entre 15 y 20 mujeres, mano de obra calificada.

Para empresas más importantes, esta aparición significó un enorme alivio. Hay muy pocos confeccionistas en la ciudad, ocupados de un gran trabajo como es encontrar la tela, cortarla, estamparla… la mayoría quiere luego enviarla a talleres de costura para coser, porque esto abarata los costos. De este modo, no se pagan sueldos sino un porcentaje por cada prenda finalizada.

Con el advenimiento de planes sociales durante el gobierno nacional anterior, la gente cobraba igual que si estaba ocho horas cabeza abajo cosiendo, y así se fue perdiendo mano de obra. Este fue uno de los motivos por los cuales la cooperativa dejó de funcionar, en un sitio en que las máquinas que habían traído eran de última generación. Una parte se la llevaron de Junín hacia otros destinos, por parte de la CNCT (Comisión Nacional de Cooperativas Textiles). Otras, a través de las gestiones efectuadas por el propio Coria, pudieron conservarse y son las que actualmente están en uso.

TRABAJO A FULL

Según la información que pudo recabar SEMANARIO, en estos momentos la cooperativa está trabajando a full porque Coria consiguió un jugoso encargue: alrededor de 200 equipos largos (campera y jogging) y otros 200 cortos (pantalón y remera) para los militares.

Nadie acusa en voz alta de corrupción, pero se animan a juzgar la ética de esta situación. “No se sabe a nombre de quién salen los cheques desde el Ejército por el trabajo, y además se dice que es proveedor del municipio y de algunos clubes”, aseguran.

Cómo está formalizado el contrato para la tarea (entre el Ejército y qué prestatario, por ejemplo), quién cobra, cómo se reparte la plata, las ganancias… son todos puntos negros en esta historia que tiene a Daniel Coria como principal protagonista, y que dará tela para cortar.

Cambiemos y Néstor

La cooperativa textil, en estos tiempos de Cambiemos, todavía conserva en su nombre el homenaje al máximo referente del gobierno anterior: se llama “27 de Octubre”, en referencia a la desaparición física de Néstor Kirchner.

Entre 15 y 20 personas, todas mujeres, llegan a las 5 de la mañana de cada día de la semana para compartir uno de los galpones ferroviarios, ubicados en Primera Junta y Jean Jaures. Allí permanecen hasta las 14, para ocuparse de la producción

Hace un tiempo atrás, unas pocas hicieron punta de lanza y respondieron a un llamado de la Secretaría de Coria, que quería reactivar esta producción textil, que había surgido en el gobierno anterior, a partir del envío de maquinaria de última generación y subsidios generosos.

“Cuando llegamos, empezamos a limpiar y ordenar, estaba casi abandonado el lugar. Ahora somos una cooperativa independiente, antes tal vez tenía que ver con el Programa Argentina Trabaja, pero después se retiró el subsidio porque no producía, no se hacía nada”, cuenta una de las operarias, que hace hincapié en que no es fácil recuperar la confianza de los clientes y la gente de la calle.

Hoy, la mayor producción se orienta a cumplir con el encargue del Ejército, que se lleva la mayor parte de lo producido en la cooperativa. También se trabaja para una empresa particular de ropa para niños, desde el corte hasta la plancha, y para una firma deportiva local.

Las cooperativistas tienen un objetivo de máxima: la intención es armar un taller de terminado, con plancha, bolsitas, ojal, botones… “son las máquinas más caras para un taller particular, pero ahí están y vamos acondicionando algunas por semana, de a poco”, remarcan.

Cada una de las operarias es monotributista: además de hacer las prendas, pasan presupuestos para los pedidos, se analiza en conjunto cada pedido de trabajo y después se decide entre todas. Esto es para las nuevas demandas que puedan llegar a la cooperativa.

Agradecen a la Secretaría de Producción haber llegado justo a tiempo para evitar el desguace total del predio: la Comisión Nacional de Cooperativas Textiles llegó a llevarse una gran cantidad de máquinas –alrededor de 32- que funcionaban en el predio ferroviario, pero Coria también logró rescatar otras, que son las que hoy posibilitan el trabajo.

Las ganancias para las operarias nunca son parejas: “Depende lo que trabajamos, arrancamos de la nada, la idea es llevarse alrededor de 3000 pesos por semana, laburando desde las 5 a las 14”.

“Por ahora trabajamos para terceros, todavía no tenemos posibilidad de hacer producción propia”, agregan.

Para ocupar el predio, las mujeres se hicieron fuertes y tomaron coraje: arrancaron pidiendo prestado un compresor… ahora van en búsqueda de un par de máquinas que están faltando para cumplir con nuevos encargues.

Ellas sueñan con mantener este espacio, poniendo el hombro cada madrugada, pero haciendo frente a las adversidades…

 

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