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Semanario de Junín » Cultura » 19 dic 2017

UN MERECIDO RESCATE

La gran voz de la juninense Celia Beatriz Pícolo

Conoció a comienzos de 1968 al violinista Fernando Suárez Paz, cuando éste tocaba en Baigorrita con “Los Siete del Tango” y con la orquesta cantaba nada menos que Lalo Martel, quien le dijo: “ ¡Ni lo mires, es un norcoreano, terrible y maleducado!”. Le presentaron a todos menos a él. Se casaron a fines de ese mismo año.


Por:
ISMAEL CANAPARO

Es bien juninense. Aquí se la conoce muy poco, aunque no los seguidores del tango (muchos, en rigor), que todavía atesoran un amor incondicional por el género y tienen la memoria aceitada como pocos.

Nació un 13 de enero de 1947 con el nombre de Celia Beatriz Pícolo, hija de un conocido bailarín local, Roberto Pícolo, pero al contraer matrimonio con el talentoso violinista Fernando Suárez Paz, adoptó el doble apellido de su esposo. En sus comienzos, también fue conocida como Beatriz Basualdo o Beatriz Bebán.

Hace muy poco, el gran cantor juninense Omar Decarre se tomó el trabajo de rastrear a las viejas figuras de nuestro tango doméstico, sin olvidar a los nuevos intérpretes. Es así que se puso a la ardua tarea de desempolvar grabaciones, muy dispersas, de orquestas y solistas, como también de intérpretes y cancionistas, también locales. La búsqueda fue meticulosa, pero con los infaltables baches que el paso del tiempo genera. No todo es completo, aunque sí sumamente valioso. En total, son cuatro discos. Dos de música ciudadana (instrumental) y los restantes dedicado a cantantes y cantores. La suma global nos remite a nada menos que a 85 registros. En uno de ellos, se puede escuchar a Beatriz Pícolo (con ese nombre figura en el disco), en el tango “Nunca tuvo novio”, de Agustín Bardi y Enrique Cadícamo.

Sobre la trayectoria de Beatriz, es interesante reproducir una semblanza que realizó en la página de internet “Todo Tango” el periodista e historiador Ricardo García Blaya, lamentablemente fallecido el 3 de agosto pasado, a la edad de 69 años. “Esta bella criolla nacida en el corazón de la pampa húmeda, en la ciudad de Junín, Provincia de Buenos Aires, posee una afinación natural, una sugestiva voz  -muy expresiva y de gran musicalidad-,  no en vano es la mujer del maestro Fernando Suárez Paz, gran director y violinista. Como si fuera poco, no olvida su origen ni sus raíces.

En julio de 2006, conversando con ella a raíz del lanzamiento de su nuevo compacto, me dijo: “Este disco, “Tangos camperos”, es algo que yo tenía pendiente, que deseaba mucho hacer. El primer instrumento que escuché en mi vida, fue la guitarra de mi papá que era aficionado. Él llegaba a casa a la tardecita y se ponía a tocar y cantar de todo, canciones sureras, tangos y yo quería cantar con él. No tenía más de 4 años cuando puso un tono mal y yo le dije que eso no estaba bien. Me miró sorprendido y agregó: ¡Bueno, acá hay que empezar a estudiar!

“Era también un buen bailarín y un enamorado de toda la música. Tocaba en orquestas de su pueblo y tuvo conjuntos de guitarras. Cuando bailaba con mi madre, se hacía una rueda para mirarlos”.

Entre los 8 y 12 años, Beatriz realizó estudios de guitarra y solfeo. Su infancia transcurrió entre ritmos folclóricos y la música clásica. Y, a partir de los 13, comenzó a estudiar canto lírico con el maestro Mario Monachessi, director de la Escuela del Teatro Argentino de La Plata. Con el transcurso de los años, siguió estudiando con la profesora Noemí Souza y se perfeccionó con el maestro Sergio Tulián.

A mediados de los 60, en verano, y en compañía de sus familiares que querían verla por televisión, viajó a Buenos Aires para debutar en Canal 7, como invitada al programa “Todo es nuestro”. Cantó folclore con el seudónimo Beatriz Basualdo, apellido de su bisabuela. En una de esas escapadas veraniegas, Alberto Di Paulo la invitó a participar de su orquesta.

También actuó en Radio El Mundo y, en una oportunidad, la escucharon Luis Stazo y Orlando Trípodi, codirectores de “Los Siete del Tango”, quienes, gratamente impresionados, la llamaron para reemplazar a la cancionista Olga Delgrossi, pero no aceptó, en su lugar fue Gloria Vélez. “Me propusieron incorporarme,  pero yo quería regresar a mis cosas y terminar el colegio”.

A comienzos de 1968, a raíz del casamiento de un primo, viajó con su familia a la localidad de Baigorrita y se enteraron que ese mismo día actuaban allí “Los Siete del Tango”. “Mis tíos, de apellido Rodríguez, eran bandoneonistas y mis primos, fanáticos del tango. Luego que se marcharon los novios, nos fuimos todos a la milonga. Por la pinta que llevábamos llamamos la atención, a tal punto, que el propio Stazo se acercó curioso y, recién entonces, me reconoció”.

Esa noche no sólo arregló incorporarse a la formación, también conoció a su futuro marido, el violinista de la orquesta. “De pronto escuché el violín y recordé a Simón Bajour, que tanto me gustaba. El cantor era Lalo Martel y se había sentado con nosotros, cuando le mencioné al violinista me dijo: ¡Ni lo mires, es un norcoreano, terrible y maleducado! Me presentaron a todos menos a él. Por supuesto, se trataba de Fernando. Nos casamos a fin de ese año”.

Con “Los Siete del Tango”, actuó en Radio El Mundo con el seudónimo Beatriz Bebán, junto a Martel y luego, con Roberto Echagüe, hijo del gran cantor de Juan D'Arienzo.

“Se trabajaba mucho. Los fines de semana eran tres o cuatro presentaciones en clubes y salones. Íbamos en una combi de un lado para el otro”. Con esa formación llegó al disco con “Virgen de la serranía” a dúo con Echagüe y también “La mentira”; volvió a la televisión e hizo una gira por Chile.

Cuando dejó el conjunto, tuvo una que otra actuación con Osvaldo Requena y abandona el canto profesional. Hubo dos motivos, Fernando estaba en la Sinfónica del Teatro Colón y llegaban los hijos. “Desde que nacieron Leonardo y Cecilia, por mucho tiempo dejé de trabajar, pero cantar, canté siempre”.

Después de mucho tiempo, ya a fines de los 70, a instancias de un amigo médico armaron un conjunto de música latinoamericana. “No pasó nada y duró poco, pero uno de sus integrantes, Amadeo Monges, me presentó al pianista Mario Valdez, quien estaba buscando una voz para cantar sus temas. Con él estaba Quelo Palacios. Grabé mucho con ellos, pero como hobby”.

“Con Valdez, recuerdo haber tenido una actuación en la ciudad de Tres Arroyos, donde él era el Director de Cultura. Grabamos su Cantata a Tres Arroyos, que contenía una hermosa zamba: “La Tresarroyense”. A los pocos años, también grabamos juntos: “Cantata a Santa Cruz” y “De sur a norte”.

En 1986, al enterarse Requena que Beatriz había vuelto a cantar y grabar, la conminó a hacerlo también con él, no con su orquesta sino con la de Roberto Gallardo, a quien le hacía los arreglos. Fue solista convocada de este conjunto con el que grabó “Caserón de tejas” y “El corazón al sur”. Más tarde, hicieron un compacto, cantando a dúo con Oscar Larroca (h), “Una lágrima tuya”, “Adiós pampa mía” y un tango de Gallardo con letra de Margarita Marengo, “Volver al amor”. Como única voz, grabó “Cantando”.

También, se presentó con la compañía Tango Session, de Requena, ofreciendo conciertos por varios países: Chile, Brasil, Ecuador, México, Estados Unidos, Australia y Nueva Zelanda.

En 1993, llegó su primer disco como solista, “Recuerdos de bohemia”, con arreglos y dirección de Osvaldo Berlingieri, que le valió la nominación al Premio ACE, como solista de tango.

Durante 1994, grabó “Flores negras” para el disco “Tangos del Plata”, participó también en “Los Tangos de Saúl Cosentino” ( volumen I) y en “Tributo a Cobián y Cadícamo”. Y dos años después, por dos meses consecutivos, actuó en el Teatro Presidente Alvear, en el ciclo Martes de Tango, acompañada por el trío de Berlingieri y compartiendo escenario con Nelly Omar.

En 1996, grabó su segundo disco como solista: “Tiernamente”, con arreglos y dirección de Berlingieri y músicos solistas invitados, donde se destaca su amplio registro vocal e interpretativo. El mismo contiene el tema “Oblivion” en francés, (versión original). Posteriormente, para el sello Milán Sur, grabó con el Quinteto Suárez Paz el disco, “Milonga del ángel”.

Su actuación en 1997 comenzó con presentaciones junto a Alfredo Sadi, destacándose el homenaje al maestro Francisco Canaro organizado por Antonio D’Alessandro en el Café Tortoni. Con el Quinteto Suarez Paz, en el Hipodromo de Palermo –cierre del Tercer Congreso SIGEF Auditorio “Jorge Luis Borges” de la Biblioteca Nacional y el exterior, recorriendo Portugal, España (en las ciudades de Jaén y Granada durante el “XI Festival Internacional de Tango” de esa ciudad, en el Teatro Municipal “Isabel La Católica”) e Israel (Jerusalén, Haifa, Tel-Aviv y Ashkelon) y Estados Unidos (“Belle Epoque” de Nueva York). En esta ocasión la acompañó el grupo dirigido por su hijo, el violinista Leonardo Suárez Paz, e integrado por Raúl Jaurena (bandoneón), Pablo Aslan ( bajo)  y Leo Grinhaus (cello).

En el contexto de homenajes a Astor Piazzolla actuó con el Quinteto Suárez Paz en: “Pueblo Blanco”, Centro Cultural al Servicio del Arte y la Cultura de Punta del Este (Uruguay); en el Teatro Alberdi durante la temporada del “Mozarteum Argentino”, filial Tucumán; en el Teatro San Martín de Buenos Aires, integrando el elenco del espectáculo “Mujeres por Astor”; en el Teatro Do Sesc Pompeia,  con el espectáculo “Tributo a Astor Piazzolla” y en el Salón de Actos de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de Buenos Aires. Por otra parte, brindó conciertos durante dos meses en el Teatro Maipo. En “Conrad Hotel” (Punta del Este, Uruguay).

En 1998 participó del “Festival de Tango ‘98” en el Anfiteatro “Homero Expósito”, de Zárate. En abril, en la Galería de Arte Colonial (“Astor Piazzolla en Belgrano”), nuevamente junto a Alfredo Sadi, y en mayo fue una de las figuras homenajeadas por la pintura de la artista plástica Reneé Heisecke, quien expuso su retrato en la Academia Nacional del Tango.

Durante 1999 y el 2000 se presentó en el Teatro Nacional Cervantes acompañada por la Orquesta “Juan de Dios Filiberto” (con ésta actuaría nuevamente desde el 2001 al 2003), en Radio Nacional, ocasiones  en que fue acompañada por Néstor Marconi y por Osvaldo Berlingieri, y en noviembre de ese año, en el Salón Dorado del Teatro Colón, junto al Quinteto Suárez Paz.

En junio de 2002 la Academia Nacional del Tango la nombró “Académica de la Generación Intermedia”. El 4 de Julio, al cumplirse 10 años de la muerte de Astor Piazzolla, se presentó en la Sala Mayor del Teatro Colón (“Astor Triunfal”) y en ese mismo mes ofreció seis conciertos en San Pablo (Brasil). A su regreso, ofreció recitales en El Club del Vino. En octubre, formó parte de los festejos del aniversario de la Orquesta “Juan de Dios Filiberto” y luego cantó en el Teatro Presidente Alvear. En este mes también participó de la grabación del CD “Por amor a Astor”, que fue presentado en la Sala A/B del Centro Cultural General San Martín (“Semana del Tango”); actuaciones todas con el Quinteto Suárez Paz. Realizó varias presentaciones, entre ellas en el Salón Dorado de la “Casa de la Cultura” de la Ciudad de Buenos Aires, acompañada por el pianista Nicolás Ledesma.

La Quinta Trabucco (Vicente López) la convocó en el 2003 nuevamente para actuar con el Quinteto Suárez Paz, más tarde continuó con la Orquesta Juan de Dios Filiberto, dirigida por Atilio Stampone y el 20 de octubre en la Sala Mayor del Teatro Colón, concierto durante el cual la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires nombró a su esposo, Fernando Suárez Paz, “Ciudadano Ilustre”.

A lo largo de su carrera artística, aparte de los ya nombrados, cantó junto a los maestros Osvaldo Tarantino, Saúl Cosentino, Aníbal Arias, Ricardo Domínguez, Osvaldo Montes, Néstor Marconi, Atilio Stampone, José Colángelo y Baffa-Berlingieri, orquestas con las que recorrió el interior y otros países.

Resultaría abrumador reseñar toda su trayectoria, pero podemos afirmar que en la actualidad, sigue cantando y que resulta un placer escucharla.

 

Familia de raíces tangueras

Cecilia Suárez Paz (Ce, artísticamente - foto), cantante, y Leonardo, violinista, son hijos de Celia Beatriz Pícolo y Fernando Suárez Paz. En cuanto a Ceci, de muy pequeña comenzó a estudiar actuación, canto y danza. A los 6 años, hizo jingles de publicidad y grabó un disco de canciones infantiles, acompañada por Saúl Cosentino. En su adolescencia integró diversas bandas de pop y rock como voz líder. Con el grupo Azimuth editó un disco, que contenía varios temas propios. Se formó y se capacitó como maestra de canto con el tenor del Teatro Colón Sergio Tulián. Estudió y se capacitó como artista de comedia musical, con grandes maestros: Pepe Cibrían, Ricky Pashkus, Helena Roger, Mirta Arrua Lichi, Esteban Miolto, Adriana Rolla, Polly Botello, Nelly Pucci, Noemí Coelho y Rodolfo Oguín.

En 2012, debutó en Nuevo Tango junto a Federico Rosso, una propuesta de sonoridades muy modernas a la que llamaron “after tango”, presentándose en diversos festivales y locales de Buenos Aires. En el 2013 grabó su disco Renaceré, con la dirección musical de su padre, sobre temas de Astor Piazzolla, con arreglos originales del propio Piazzolla y Nicolás Guerschberg, acompañada de un conjunto integrado por Horacio Cabarcos (contrabajo), Esteban Falabella (guitarra), Alejandro Guerschberg (bandoneón), Fernando Suárez Paz (dirección y violín). La producción se completa con las versiones junto al guitarrista Federico Rosso y un bonus track con la gran orquesta de cuerdas dirigida por Gabriel Senanes.

En la actualidad, continúa con sus presentaciones en diversos escenarios de Buenos Aires, en una seguidilla de conciertos, junto al “Dúo Guerschberg” y con Federico Rosso, como músico invitado.

 

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