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Semanario de Junín » Locales » 22 dic 2017

TRIUNVIRATO DIRECTIVO SIN RUMBO

Hospital Interzonal de Agudos Junín: dos años de gestión y el “pescado sin vender”

Todos admiten que el estado del HIGA no permanece en una situación límite como fue durante el gobierno provincial de Daniel Scioli, cuando no llegaba ni siquiera alcohol, gasa u otros insumos esenciales para el cumplimiento de la tarea diaria. Pero hay cosas que no se mejoraron y siguen en un estado de espera permanente.


Es cierto, fueron muchas décadas de despojo, robos, indiferencia, malas gestiones… tomado como botín político y económico. Pero, también es cierto que 24 meses para la nueva administración deberían haber sido suficientes para empezar a notar cambios. Cambios para bien, que están por llegar todavía…

“El Hospital está igual que hace dos años: roto, no hay baños públicos, no hay lavadero, cocina ni archivo. Se caen los techos en los pasillos, consultorios y terapia, y los médicos no cumplen con el horario de atención”.

Ese parecería ser un resumen de los problemas actuales del Hospital Interzonal “Abraham Piñeyro”, en la voz de algunos de sus protagonistas anónimos, esos que se calzan la camiseta y hacen su trabajo a conciencia, por el bien de todos los pacientes que llegan ahí sin obra social, sin otro lugar de referencia y en muchísimos casos, hasta sin trabajo. Y en un momento duro de sus vidas, por una enfermedad.

LOS MÉDICOS

Los médicos siempre se manejaron como una corporación, no es novedad. Se cubren las ausencias, se protegen en los errores, se unen en la adversidad… y no es un secreto tampoco que muchos señores profesionales cobran un sueldo desde el Estado por una prestación que no cumplen. No van, faltan, se van antes, tratan con desprecio a los pacientes… son amos y señores, y según dicen ahora, amparados doblemente porque dos de las tres integrantes del triunvirato director, son colegas.

En este marco, tampoco las directoras jamás cumplieron un horario, al igual que los médicos que en la misma franja horaria en que deberían estar prestando servicio en el HIGA, se encuentran en una institución privada.

“Ahora se controla el horario de trabajo de empleados como administrativos, camilleros, pero los médicos siguen siendo privilegiados, con doble trabajo en el mismo horario. Dos de las directoras son médicas, no se quieren enfrentar con sus colegas porque mañana, cuando deban bajar de nuevo al llano, no quieren tener tener problemas”, señalaron allegados al HIGA.

También explicaron a SEMANARIO las distintas fuentes consultadas, que las propias directoras Alicia Ramallo y Patricia Barisich se calzan el overol y cubren ellas mismas ausencias en las guardias. Y son muy condescendientes, prefieren hacer el trabajo y no obligar a cumplir con los horarios ni las tareas.

“Mientras tanto, a otros empleados los obligan, los persiguen, los sancionan. Con algunos sectores son muy autoritarias”, denuncian.

La falta de un infectólogo fue un grave problema: por muchos meses, se llegó a decir en voz baja que algunos pacientes habían fallecido por no contar con la asistencia profesional adecuada.

CAÍDA

Todos admiten que el estado del Hospital no permanece en una situación límite como fue durante el gobierno provincial de Daniel Scioli, cuando no llegaba ni siquiera alcohol, gasa u otros insumos esenciales para el cumplimiento de la tarea diaria.

Pero hay cosas que no se mejoraron y siguen en un estado de espera permanente. La suciedad es un punto aún sin resolución, y podría anotarse entre los más fáciles de pasar, si se contara con la gestión necesaria desde la Dirección.

Es que tanta alineación de planetas, entre el municipio/provincia/nación, a veces hacen más difíciles las cosas y las directoras no se animan a gritar las necesidades y exigir respuestas rápidas. Por ahí, Petrecca o Vidal se enojan…

También se apunta el desmantelamiento del Servicio de Psiquiatría hace seis meses, algo que en principio fue con la excusa de remodelar el lugar, pero nunca pasó. A pesar de ser esencial en los tiempos que corren, hoy apenas hay uno o dos pacientes, y una gran falencia en cuanto al servicio.

“Pintaron dos paredes, arreglaron un techo y siempre le echaron la culpa a las gestiones anteriores por problemas”. Otra frase en síntesis, respecto al trabajo del triunvirato a cargo de la dirección del nosocomio.

Las acusan, básicamente, de que con la plata del SAMO –que ya no debe destinarse a la compra de insumos básicos- lo único que se hizo fue pintar un poco y comprar algo de aparatología.

NUEVO PERSONAL

Sigue faltando personal en muchas áreas sensibles. Y entre ellas, la guardia. Por dos motivos contundentes no representa una tentación: los sueldos son bajos y los peligros altos. “En la guardia hacen falta médicos, porque sigue habiendo casos de agresiones, violencia, malos tratos… no cambió nada en este tema”, aseguran desde dentro del HIGA.

También está el tema residentes. “Antes elegían el Hospital por lo académico y lo económico, pero hoy la situación se revirtió y se van al privado. Para compensar, ahora decidieron hacerle una casita, pero con eso no logran seducirlos”, analizan observadores.

SIN AMBULANCIA

Un ejemplo claro de la falta de gestión es que desde hace siete meses, el HIGA no tiene ambulancia. Una de las existentes tiene el motor fundido, la otra también problemas mecánicos y en consecuencias, no funcionan.

Existe una tercera ambulancia pero no está en condiciones de hacer trasladados y se usa “para hacer mandados, porque no pasaría la revisión técnica obligatoria”.

A veces se contrata el servicio de clínicas privadas, otras el propio intendente Petrecca “presta” la ambulancia que la gobernadora Vidal le entregó a fines del año pasado.

 

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