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Semanario de Junín » Locales » 26 dic 2017

UNA MIRADA A CONTRAPELO

¡Concejales! ¡A las cosas, a las cosas!

Fue en un discurso de 1939, cuando el español José Ortega y Gasset nos advertía “¡Argentinos! ¡A las cosas, a las cosas!”. El Concejo Deliberante debe tener vida propia y ha de ser un infierno pasional entre hombres y mujeres que pretenden un Junín mejor para todos y no un receptáculo pleno de chicanas


Por:
OMAR MERAGLIA

Ya pasados casi 80 años, en cada renovación política recordamos aquellas palabras y esperanzados como pocos, creemos que lo lograremos. Y hasta ahora, sólo frustración.

Tenemos nuevos concejales y otros no tanto que estarán o cumpliendo un nuevo mandato o terminando el iniciado hace dos años.

Tenemos nuevas esperanzas ¿por qué no? Caso contrario nos iríamos a dormir la siesta y que cada quien se arregle como pueda, pero no hemos nacido para eso y tampoco elegimos este oficio por casualidad.

Hace algunos días un grupo de ediles de la oposición pedía para Junín similares condiciones que Mar del Plata en políticas provinciales de turismo.

Unos días después, SEMANARIO, despiadadamente –tal como nos tiene acostumbrados este medio- mostraba gráficamente el estado de nuestro balneario.

Frente a ello explota la pregunta: ¿pedimos beneficios políticos mientras estamos perdiendo el patrimonio?

El planteo es semejante a un criador de pollos que pide un subsidio en el precio del alimento balanceado mientras prende fuego los galpones, con los pollos dentro.

No es fácil entender el humor de los ediles. En el caso de que este y otras cuestiones parezcan chiste.

A veces me da por preguntarme por qué la Escuela es aburrida ya que no conozco niños que no se alegren cuando no hay clases (salvo -tristemente- aquellos que saben que tienen la comida asegurada allí) ¿Por qué la escuela es aburrida siendo tan importante para la formación? ¿Será que desde niños nos resistimos a formarnos como se les antoja a otros?

También las sesiones del Concejo Deliberante son aburridas si bien allí debiera “deliberarse” sobre los temas que hacen al futuro de la sociedad juninense, su bienestar y desarrollo. Como si fuera poco, bregar por el bienestar de casi 100 mil almas.

¿Será que allí cada quien atiende su juego, su kiosco y su ego?

Y sin embargo depositamos una vez más nuestro anhelo, a la espera de que el compromiso asumido por los ediles (viejos y nuevos) sea real, que prosperen las ideas, los debates, los proyectos y, fundamentalmente, la pasión por lo que se hace y que ese espíritu pusilánime que esgrimen algunos sirva de ejemplo para que los votantes sepan en quién no deben confiar.

El Concejo debe tener vida propia y ha de ser un infierno pasional entre hombres y mujeres que pretenden un Junín mejor para todos y no un receptáculo pleno de chicanas, donde cada quien chifle o aplaude las cosas que hacen los demás.

"¡Argentinos! ¡A las cosas, a las cosas! Déjense de cuestiones previas personales, de suspicacias, de narcisismos. No presumen ustedes el brinco magnífico que dará este país el día que sus hombres se resuelvan de una vez, bravamente, a abrirse el pecho a las cosas, a ocuparse y preocuparse de ellas directamente y sin más, en vez de vivir a la defensiva, de tener trabadas y paralizadas sus potencias espirituales, que son egregias, su curiosidad, su perspicacia, su claridad mental secuestradas por los complejos de lo personal".

Así hablaba Ortega y Gasset, hace casi 80 años.

Lo traemos aquí, escrito, para que sirva de disparador y como presente navideño para nuestros concejales, porque a pesar de todo, seguimos confiando en ellos.

NOTA PUBLICADA EN LA EDICIÓN IMPRESA DEL SÁBADO 16 DE DICIEMBRE 2017   

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