Junín. domingo 21 de enero de 2018
Semanario de Junín » Locales » 6 ene 2018

solidaridad sin fronteras

Grupo Solidario Don Ito: el voluntariado como forma de vida

Con el objetivo de ayudar a quienes más lo necesitan, la organización social de Morse, no necesita distinción política ni organización jurídica para llevar adelante la tarea de acompañamiento y contención que realizan por los barrios de Junín y la zona.


Por:
LUCIANA CAMARERO

Con apenas cuatro años de gestación, poco tiempo que se transforma en mucho cuando se trata de trabajo diario e incansable, el Grupo Solidario Don Ito va dejando huellas en cada barrio que visita.

A los jóvenes que pertenecen a esta agrupación, que lejos tiene que ver con la política partidista pero sí con una política de vida, los movilizan las ganas de estar presente en cada barrio, acompañando a los vecinos que habitan en cada uno de ellos, libre de promesas pero con algo totalmente claro: son las acciones lo que hace posible la confianza del otro.

En un mundo donde la política sucia pretende romper todo tipo de esperanzas, fomentando el odio y la rivalidad, y donde la competencia abunda por parte de nuestros gobernantes que terminan reduciendo toda demanda social a la ecuación ‘dime a qué partido político perteneces (o simpatizás) y te diré quién eres’, Don Ito es un respiro profundo de solidaridad sin fronteras.

Compuesto por más de 30 voluntarios, el grupo tomó las riendas que muchos deberían haber tomado hace tiempo: ayudar.

Aseguran ser un equipo que se caracteriza por trabajar en red con diferentes agrupaciones, comedores, tanto de la ciudad como de la zona, la provincia y la nación.

En época de balances y distinciones, SEMANARIO los rescata como agrupación social del año por su lucha y perseverancia. Y en un extenso diálogo con su fundador, Pablo Rodríguez, y Magalí García, una de las tantas voluntarias que trabajan codo a codo, recorrimos parte de sus inicios, y las constantes disputas a las que han tenido que someterse por el simple hecho de realizar trabajo solidario en los barrios más desprotegidos.

-¿Qué se siente haber cumplido cuatro años?

-PABLO: Creo que la mayoría vivimos el voluntariado como cultura de vida, quizás en algunos se nota mucho más la intensidad que en otros, y son más visibles por las actividades que realizan. Igualmente, los integrantes han ido rotando, no estamos todos los del comienzo, quedamos sólo tres. Después la mayoría son voluntarios nuevos, algunos han salido y han vuelto. Eso es lo que tiene Don Ito a diferencia de otras organizaciones, que te vas y podés volver y hacer las actividades que te gusten. Hay chicos que les gusta estar en las calles, a otros en las escuelas, a otros trabajar con niños.

Particularmente, estoy muy contento por eso, porque nos hemos consolidado como grupo de trabajo, estamos muy plantados en los barrios de Junín y la zona. Logramos vínculos con organizaciones destacadas como “Techo”, conocimos a Manuel Lozano, uno de nuestros referentes como voluntario, participamos de foros internacionales, también de la concesión del hábitat digno, que para nosotros es un tema fundamental, y que vemos que no está en la agenda de ningún político de Junín ni en ningún lado, pero en nuestra ciudad hay una gran cantidad de asentamientos informales.

Estoy muy conforme con el laburo de todos, pero triste porque la realidad es más dura. Pero saber que podemos dar una mano me pone feliz, a mí, y creo que al equipo de trabajo también.

-¿Cómo es tu rutina diaria?

-PABLO: Como cualquier persona. Yo tengo trabajo a la mañana y a la tarde voy a los barrios. También depende de la situación de cada barrio. A algunos vamos de manera periódica, a otros vamos una vez por mes, pero lo que sí tenemos son contactos telefónicos. Magui es la que más se encarga de comunicarse con cualquier familia, hacemos un seguimiento y el contacto es permanente, el apoyo es continuo. Es cierto que el que más visitamos es Barrio Norte porque ahí empezamos a hacer nuestra tarea barrial, y se pudo nuclear a los vecinos.

Pero realmente tenemos una vida normal como cualquiera, me levanto, voy a trabajar, vuelvo, voy a los barrios, también curso...

-Se cree que uno debe resignar un montón de cosas para ayudar…

-PABLO: No, para nada. Lo hacemos porque nos gusta y no resignamos nada. Obviamente, hay situaciones en las que surgen emergencias, como una inundación, y tenés que estar ahí, porque es importante pero yo no siento que resigne nada. 

-Para estas fiestas, ¿qué actividades realizaron?

-PABLO: Tenemos “La fábrica de juguetes”, un taller que hacemos y nos quedaron juguetes que donamos al hospital; tenemos algunos más que vamos a repartir en merenderos. Lo que hicimos también fue repartir pan dulces en los barrios, que todavía nos quedan algunos por visitar.

Junto a Bruno Screpis y su organización fuimos a cocinar pan dulces al Club Junín, y nuestra idea era que los merenderos visiten el lugar. Él se encargó del traslado de los chicos y ya fue el grupo de pibes de un merendero, en la semana van a ir dos más y cada chico se lleva el pan dulce a su casa. La idea es también seguirlo todo el año y, por ejemplo, hacer roscas de reyes, y en otra oportunidad hacer otra cosa.

-¿Cómo se organizan al momento de fusionarse con otras organizaciones?

-PABLO: Uno de los pilares de Don Ito fue y va a seguir siendo el trabajo en red. Somos unas de las pocas organizaciones que logró nuclear a todas las ONG. En el año 2015 hicimos Expo Compromiso, donde nucleamos a las mayorías de las organizaciones de Junín, para que nos conociéramos, para crear un grupo de whatsapp y estar todos comunicados, para saber que entre nosotros podemos satisfacer distintas necesidades. Desde esa manera, surgieron un montón de vínculos con ONG que siguen estando. Siempre trabajamos en conjunto.

-¿Qué demandas notás actualmente, en relación a años anteriores?

PABLO: Lo que vemos es un incremento en el pedido de alimentos. Antes era más el pedido de ropa, zapatillas. Ahora nada de eso.

MAGALÍ: Nos ha pasado de gente particular que sabe de la agrupación y pregunta por comida. Eso es lo más triste. Tenemos que estar asistiendo a los barrios por la necesidad en alimentos y la demanda es constante. Eso es lo que preocupa, que cada vez más asisten a los merenderos chicos de otros barrios.

Eso enoja porque se dice que la realidad es otra, que acá no se pasa hambre. Y nosotros sabemos lo que realmente pasa en los barrios, porque prefieren mentir cuando la realidad es otra. En salud pasa igual, recurren a nosotros porque en las salitas no tienen muchas veces los medicamentos necesarios.

Muchos opinan desde sus casas sin saber, por eso nosotros siempre invitamos a todos para que vean realmente lo que pasa.

-Es parte también de la opinión que instalan los medios…

PABLO: Y que es una cuestión política, de querer instalar que no quieren trabajar, que son mantenidos y todo ese odio que se fomenta.

MAGALÍ: Nosotros tenemos mucha cantidad de familias, de vecinos, que si revisan nuestras páginas van a ver que al mes hacemos búsqueda laboral de todos los pedidos que tenemos. Pero la verdad es que no les dan laburo. Pablo, por ejemplo, se encarga de asesorarlos por temas de pensiones.

PABLO: Claro, también hay gente que no accedió a la lectoescritura y no sabe sacar los turnos por internet. En Barrio Norte hemos hecho cerca de sesenta DNI, una jubilación por moratoria, una pensión por discapacidad. Se hace el acompañamiento, no es que nosotros hacemos las cosas, esa es la idea y no es que llevamos la bolsa de alimentos y nos vamos, sino hacer un seguimiento, ver si consiguen trabajo, sabemos que algunos han progresado, otros no tanto.

-¿Cómo se logra generar confianza en esos sectores de la sociedad a los que solamente asisten los políticos en épocas de campaña?

MAGALÍ: El hecho de ir a visitarlos tantas veces y que ellos vean que nosotros vamos sin problemas a escucharlos... nos recalcan que su primera impresión era que íbamos a ir una vez como hacen todos. Nos han dicho que somos parte de sus familias porque hemos asistidos a situaciones muy personales como un velorio, nacimientos, cumpleaños de 15. Eso es para nosotros el acompañamiento.

PABLO: Y eso es lo que molesta porque nos nombran. Hemos recibido un montón de ataques en la página, prohibiciones de usar la plaza y espacios públicos.

MAGALÍ: Y es típico que caigan por el voto, aparecen en el merendero, preguntan cuántos nenes asisten, se sacan la foto y después, nunca más. Y cuando los llaman para avisar que no llegan con la comida, ahí se cortan todos los teléfonos. Pero a nosotros ya nos conocen, porque ven realmente el trabajo que hacemos, se fue generando un vínculo. Sumado a eso, trabajar en red nos permite que si nosotros no podemos ayudar en algo, consultamos con otras organizaciones.

¿Cómo era la relación de Don Ito con Meoni, y cómo es ahora con Petrecca?

-PABLO: Lo que destacamos de Mario es que siempre nos atendió, él dio la cara cada vez que necesitamos algo o hubo algún problema. Uno de los temas centrales fue la tráffic de Morse para trasladar a la gente hasta acá por trabajo, salud, o lo que sea. Hicimos un petitorio, se lo presentamos, nos atendieron y en dos días tuvimos el vehículo, la respuesta.

Lo que vemos ahora es que pedimos un espacio público, como una plaza, para dar un taller de elaboración de juguetes, y nada. ¿Qué daño podemos hacer con un taller de ese tipo? Pedimos la plaza Alem, nos hicieron hacer un expediente, estuvimos dos semanas dando vueltas, para conseguir una reunión con (Cristina) Cavallo, nos dieron miles de vueltas. Un manoseo terrible. En Morse tenemos prohibido hacer eventos al aire libre, fuimos a ayudar con el tema de la ambulancia y ya lo toman como un ataque.

MAGALÍ: Saben muy bien cuál es la realidad pero es más fácil taparla y hacer de cuenta que acá no pasó nada. Con Mario (Meoni) pasaba que te permitía el diálogo, te recibía y si le llevabas la propuesta, se veía cómo acceder a ella. Por supuesto que hemos tenido diferencias y discusiones, pero ahora te anulan completamente.

PABLO: Tampoco avalamos el gobierno anterior porque se hizo poco y porque teníamos los mismos asentamientos que hoy en día, pero sí destacamos el diálogo. Además, nosotros nos juntamos con cualquier grupo político, nos han llamado del Frente Renovador, del Frente para la Victoria, hemos trabajado en conjunto con la Juventud Radical, pero con la gente del nuevo gobierno no hemos tenido diálogo.

Lo que no me gusta es que no nos dejen usar los espacios públicos, eso me parece totalmente fuera de lugar de parte de ellos, más si se trata para hacer un bien.

-¿Qué tipo de negligencias son las que más los irrita?

-PABLO: Esto de la prohibición me parece cualquier cosa, no parece democracia. Las vueltas que nos hacen dar. También  molesta mucho que nos traten de mentirosos cuando salió el relevamiento de “Techo” para hacer las casas en los asentamientos y en ningún lugar tuvimos el problema que tuvimos acá.

-¿Cómo es el trabajo que realizan desde Techo?

-PABLO: Se hace detección, que es meterte en un barrio, encuestar a las familias, hacer un seguimiento para luego construirles una vivienda de emergencia. “Techo” había venido acá con la idea de, cuando se concluyó el relevamiento y se vio que había 16 asentamientos, justamente ver en cuál se podía laburar, hacer detección los fines de semana con los equipos de acá de Junín.
“Techo” vino con esa propuesta y tuvieron un no como respuesta. Lo que es totalmente contradictorio, porque la gente sí está viviendo en casitas de chapa y la casa que “Techo” te da es el puntapié para que ellos puedan progresar y es mucho mejor que estar entre cuatro chapas.

Además, cuando salió el informe de los asentamientos, se dice clarísimo que están hace más de treinta años, ni siquiera le estamos echando la culpa a esta gestión como para que se lo tomen como algo personal.

-¿Cuáles son las expectativas para 2018?

-PABLO: Tratar de profundizar el vínculo en otros barrios, lograr que estos asentamientos puedan ser barrios como cualquier otro, que cuenten con los servicios básicos, que cada vecino pueda tener su escritura, poder sacar adelante la reducción de viviendas de chapa, tratar de que no aumenten las personas en situación de calle y que no sigan aumentando los merenderos porque ya no se puede más. Que el voluntariado sea parte de la cultura de la sociedad, que sepan que todos lo pueden hacer y que lo puedan empezar a sentir así.
Además, estamos proyectando campamentos con secundarios, la Expo Compromiso y nuevas reuniones con las ONG de la zona.

NOTA PUBLICADA EN LA EDICIÓN IMPRESA DEL SÁBADO 30 DE DICIEMBRE 2017   

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