Junín. lunes 16 de julio de 2018
Semanario de Junín » Locales » 11 ene 2018

EL KARMA DE VIVIR SIN LUZ

EDEN Junín: Tarifazo y pocas luces

Los cortes de luz son moneda frecuente en Junín, donde EDEN S.A. tiene el monopolio, la protección política y avanza en su recaudación sin ni siquiera invertir en la renovación de los palos que llevan el cableado. Mientras, pasan los veranos, los inviernos, y las promesas de reinversión... Ante el requerimiento de Semanario, el gerente Ariel Lay (foto) respondió con un lacónico “estoy de licencia”.


Por:
Redacción Semanario

Si hace calor, se recarga el consumo y se corta la luz. Si hace frio, igual panorama. Si sopla un viento o se larga a llover, también los vecinos se quedan sin el servicio. Y otras veces, porque sí…

Es un secreto a voces: las empresas a cargo de proveer energía eléctrica se llevan millonarias ganancias sin invertir casi un peso en brindar una prestación acorde a las saladas facturaciones que mensualmente deben desembolsar sus usuarios.

“Tarifazo” es una de las palabras que más auge tomó en la lengua “argentina” en los últimos tiempos, y la sufren los cada vez más magros bolsillos de los hogares diezmados en sus economías por los sacudones económicos. Pero los tarifazos no vienen acompañados de un crecimiento igualmente exponencial a esos valores, que garanticen mejoras y calidad en el servicio.

Por eso, los cortes son moneda frecuente en toda la provincia, pero en especial en Junín, donde EDEN S.A. tiene el monopolio, la protección política de turno y avanza en su recaudación sin ni siquiera gastar en la renovación de los palos que llevan el cableado. Aunque esos palos muchas veces estén en una posición oblicua, amenazantes sobre una casa, podridos en sus bases…

En el peor de los casos, la empresa paga alguna multa proveniente de determinado organismo de contralor que quiere más parecer que ser. Total, con las exorbitantes ganancias que tienen, esos montos significan apenas un vuelto de monedas.

Mientras, pasan los veranos, los inviernos y las promesas de reinversión. Aunque todo va quedando para la próxima temporada y la realidad indica que los juninenses sufrimos un servicio pésimo, con una empresa que tiene escaso personal que no alcanza a cubrir las necesidades y que no lleva adelante la renovación adecuada para garantizar calidad y continuidad en el suministro eléctrico.

En la semana, SEMANARIO se comunicó con Ariel Lay, gerente de EDEN Junín, pero obtuvo como respuesta un lacónico “estoy de licencia, hablen con Fernando Favaloro”. Después de varios intentos, el hombre señalado “accedió” a dialogar con este medio pero con una condición: que le enviemos las preguntas por mail o whatsapp porque, según nos dijo, tenía que consultarlas con el gerente. Al cierre de esta edición, las respuestas brillaban por su ausencia.

MÁS CARA

La novela de los constantes incrementos que se fueron dando desde la asunción del nuevo gobierno hace dos años, todavía no llegó a su fin.

Señor, señora, vecino juninense: desde este mes, tiempo de calores agobiantes que obligan a prender el aire acondicionado, la luz cuesta un promedio de un 30% más, como en todo el interior bonaerense. Todavía no lo notó porque le llegará para pagar en febrero…

Este porcentaje se sumará a la suba del 10% que comenzó a regir de manera retroactiva el 1 de diciembre según dio a conocer el Organismo de Control de Energía Eléctrica (Oceba).

PEDIDOS

Más como gesto político que como respuesta efectiva para los vecinos, el gobierno de Pablo Petrecca el año pasado hasta llegó a intimar a la empresa EDEN a partir del reclamo generado desde los propios domicilios juninenses.

Esto fue después de varias reuniones mantenidas, en que el municipio había solicitado a la empresa la realización de distintas obras para mejorar la calidad del servicio, entre las que se incluía el recambio de alrededor de mil postes en toda la ciudad.

Además, se había anunciado en este marco el tendido subterráneo del cableado de la empresa en diferentes zonas y una tarea especial en la zona del Parque Industrial para aguantar la demanda veraniega.

Ya a principios del año pasado, la empresa subdistribuidora había prometido obras por 150 millones de pesos en la ciudad, que incluía una nueva estación transformadora para mejorar la calidad  de la energía. Al parecer, todo sigue en carpeta… mientras tanto, los operarios de EDEN siguen “atando con alambre” para emparchar décadas de desidia.

LOS ENGANCHADOS

La situación es más peligrosa y difícil todavía si se tienen en cuenta los hogares ‘enganchados’ a la red. Se trata de más de tres mil domicilios que se abastecen colgados directamente del cable madre que pasa por la calle, sin seguridad, sin control, sin inspecciones… y sin que EDEN pueda anularlos, a pesar de las penas vigentes para quienes cometan este delito.

A raíz de este robo, los usuarios que abonan sus facturas cada mes, advierten que por el sobrecalentamiento del tendido eléctrico, poseen baja tensión en sus casas.  Les repercute directamente. Es que en una zona donde existe una “fase” para diez hogares, si hay otros diez enganchados en forma clandestina, se origina una caída en la tensión.

También logran originar desperfectos en transformadores y cables, y hasta debe contarse en determinados casos con la intervención de personal de Bomberos.

Si bien los ‘colgados’ están cometiendo un delito penal, hasta ahora parece que no hay manera de controlarlos. El hurto o el robo de electricidad, como así también la defraudación por manipulación de instrumentos de medición, son delitos que se castigan con penas de prisión de hasta seis años. Pero la gente, en su desesperación por la falta de dinero, se anima. Y hasta ahora les viene saliendo bien.

El personal de EDEN que va a retirar esos cables clandestinos se expone a ataques verbales y físicos, incluso si son acompañados por efectivos policiales. Pero lo peor es que tanto esfuerzo no sirve para nada: apenas unos minutos después, cuando las cuadrillas se retiran, la gente vuelve a engancharse.

¿HASTA CUÁNDO?

Así seguirá todo hasta que el pueblo se ponga de pie y le exija a sus gobernantes que no les permitan más negociados a estas empresas a costa del bolsillo maltrecho de sus obligados usuarios.

Baja presión, cortes permanentes, falta de inversión, obras retrasadas y oídos sordos: un combo que sufren a diario los juninenses. Y sobre todo, en verano.

NOTA PUBLICADA EN LA EDICIÓN IMPRESA DEL SÁBADO 06 DE ENERO 2018   

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