Junín. domingo 25 de febrero de 2018
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Como Borges, postulado varias veces al Nobel,

A sus 103 años, Nicanor Parra todavía espera el Nobel de Literatura

Traductor circunstancial de Shakespeare, humanista, artista visual, preocupado por las causas sociales, creador de antidiscursos, profesor de física y matemáticas, convencido ecologista, renovador del lenguaje y apasionado defensor de la democracia. Todo eso es el poeta chileno.


Por:
Ismael Canaparo

El 5 de setiembre pasado cumplió 103 años. En Chile, su país, los festejos comenzaron cuatro meses antes y culminaron con el lanzamiento de su más reciente libro, “El último apaga la luz”. Nicanor Segundo Parra Sandoval, conocido en el mundo de la literatura como el “antipoeta” (por la originalidad que le dio a sus versos, con la que generó un nuevo lenguaje a través de la ironía, el léxico simple y los temas cotidianos), había nacido en 1914, como Octavio Paz y Julio Cortázar, en San Fabián de Alico, un pueblo cordillerano de la Provincia de Ñuble, en el seno de una modesta familia campesina que lo estimuló desde pequeño en el arte popular. Fue el primero de ocho hermanos que nacieron del matrimonio conformado por Nicanor Parra, profesor primario y músico, y Rosa Clara Sandoval Navarrete, tejedora y modista de origen campesino, aficionada al canto de música folclórica, quien ya tenía dos hijas (Olga y Marta) de un primer matrimonio. Es el mayor de cinco hermanos -ya fallecidos-, entre ellos la cantautora y artista visual Violeta Parra y los músicos y folcloristas Roberto y Eduardo y "Lalo" Parra.

Justamente, comparte con Paz y Cortázar la práctica de las innovaciones, a las que fue añadiendo, fiel a su poética desmitificadora, una poderosa presencia de lo cotidiano. Y la vida cotidiana, en su lenguaje poético, es tan específica como insólita.

En 1932 se trasladó a Santiago para concluir los estudios secundarios en el Internado Barros Arana. En esta institución trabó amistad con Jorge Millas, Luis Oyarzún y Carlos Pedraza, con quienes compartió nuevas búsquedas literarias y artísticas. En 1933, ingresó al Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile, para iniciar las carreras de matemática y física.

La página Memoria Chilena de la Biblioteca Nacional de Chile, resume su trayectoria con datos pocos conocidos del poeta: “La personalidad inquisitiva y curiosa de Parra lo llevó a explorar todo el horizonte literario y cultural que lo rodeaba, descubriendo diferentes estilos, lenguajes y formas de arte contemporáneo. Este proceso traspasó toda su producción poética y lo llevó a profundizar su propia estética. En su primer libro publicado, “Cancionero sin nombre” (1935), incorporó la figura métrica del romance, el desarrollo narrativo de los poemas y el hablante poético como personaje de los versos. Según la crítica especializada, el modelo de este poemario fue el “Romancero gitano” de Federico García Lorca, aunque ya existen elementos que prefiguran la antipoesía. La sintonía con el romance provino del conocimiento de la cultura tradicional campesina que lo rodeó desde niño.

En 1943 viajó a Estados Unidos becado por el "Institute of International Education" para continuar estudios de especialización, y los amplió a partir de 1949 en Gran Bretaña. Este período lo conectó con la literatura y cultura de Norteamérica y Europa, lo que potenció su labor poética. Dos años después de volver a Chile, en 1954, publicó “Poemas y antipoemas”, el libro que produjo un corte radical en la poesía chilena e hispanoamericana, y marcó la irrupción del modelo antipoético. En este volumen desarrolló su propuesta literaria, distinta de las que practicaban los creadores chilenos en ese momento: la antipoesía. Sus versos cargados de ironía, utilizan un lenguaje cotidiano, directo, con un ritmo que se adapta a la circunstancia a la que se refiere.

“La cueca larga” (1958) muestra otra de las fuentes de inspiración de Parra: los festivos ritmos populares chilenos, que parodia con destreza. Desde este momento la producción de Parra se hizo prolífica: “Versos de salón” (1962), “Canciones rusas” (1967), “Obra gruesa” (1969), “Artefactos” (1972), “Sermones y prédicas del Cristo de Elqui” (1977), “Nuevos sermones y prédicas del Cristo de Elqui” (1979), “Chistes para desorientar a la poesía: Chistes para desorientar a la policía” (1983), “Coplas de Navidad” (1983), “Poesía política” (1983), “Hojas de Parra” (1985). Cada uno de estos libros revelan las premisas del modelo antipoético y la capacidad del poeta para hacerlo evolucionar.

Esta extensa trayectoria posicionó a Nicanor Parra como uno de los protagonistas de las letras chilenas desde la segunda mitad del siglo XX. La influencia de su propuesta estética sobre la cultura nacional le valió obtener el Premio Nacional de Literatura en el año 1969. A los reconocimientos y homenajes que ha obtenido en Chile, “Premio Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda” (2012), se han sumado importantes distinciones internacionales, entre las cuales destacan el “Premio Juan Rulfo” en 1991, el “Reina Sofía” en 2001 y, en 2011, el “Premio Cervantes”, máximo galardón de la literatura en lengua hispana”.

“En rigor, la parte más intrigante y compleja de su obra, ocurre a fines de los años 70, en plena dictadura de Pinochet, momento en el que Parra descubrió otra de sus voces, esta vez una dicción más ajena y más interna a la vez. Descubrió a un Cristo popular y vagabundo, profeta alucinado, personaje de la calle, el Cristo de Elqui, de cuya persona Parra se reapropió para reescribirlo todo como si levantara los nuevos evangelios de una edad oscura, desgarrada y cruel. En sus dos libros de esta etapa, “Sermones y prédicas del Cristo de Elqui” (1977) y “Nuevos sermones y prédicas del Cristo de Elqui” (1977), reescribe la vida chilena desde el monologo fragmentario, íntimamente herido, de este personaje delirante y fabuloso, cuya filosofía esperpéntica levanta el escenario de un goyesco fin de los tiempos”,  contó Julio Ortega, escritor y crítico literario peruano, para subrayar aspectos de la obra de Parra en los años de plomo chileno.  Y fue más allá:  “La notable influencia de la obra de Nicanor Parra en la actual poesía latinoamericana no es una marca de estilo sino una actitud ante el lenguaje. Impregna buena parte de la joven poesía, y no solo en Chile, con su épica subjetiva, su narratividad mundana, su iconoclastia libérrima, su antisentimentalismo, y con la ironía de sus representaciones tan inmediatas como parabólicas. Pero al convertirse en poesía, en práctica de una empresa de reescritura, la "antipoesía" no se ha hecho canónica. Y ello gracias a que su materia es procesal y sus hablantes son verdaderos testigos del habla de la desurbanización critica de estos tiempos. En ese sentido, es una poesía que ha generado instancias marginales desde donde enunciar el contralenguaje de la crisis. Ya Enrique Lihn y José Emilio Pacheco asumieron esta reconversión de la "antipoesía" en la lírica de los tiempos de penuria, desde la persona dramática del poeta, hecho por la sensibilidad moral del habla, por ese refugio final de una verdad compartible. Por lo mismo, el poeta es aquel que habla en el poema y en ninguna otra parte: es el testigo de la validación mutua del lenguaje. La lección parreana, la impronta de una oralidad ganada por la más exacta economía de la escritura, reverbera en la poesía nueva; pero de ninguna manera se opone a las versiones que se levantan en el horizonte del enunciado, en la textura de lo escrito, sino que, más interesantemente, establece con ellas un campo diferencial interactivo, de exploraciones intradiscursivas y multitextuales, que es lo más propio de nuestro escenario poético actual. Hay, claro, otras líneas del coloquio, más biografistas y agonistas que la de Parra, como las de Efraín Huerta y Jaime Sabines, con las que la "antipoesía" tiene otras afinidades y diferencias. El coloquio en Parra presupone una poética: la posibilidad de dirimir lo real en el habla, esto es, la inteligencia de lo decible”.

Tuvo que esperar hasta 2011 para que de algún modo se hiciera justicia con él. A sus 97 años, Nicanor Parra Sandoval obtuvo el Premio Cervantes, que otorga el Ministerio de Cultura español al conjunto de la obra de un autor. La noticia se la comunizó su nieto Cristóbal Ugarte, quien subrayó que “visitar a mi abuelo es como ir a la universidad”, agregando que “yo creo que hace tiempo  esperaba esta distinción, pero jamás lo dijo”. “Don Nica” se convirtió en el tercer chileno en ser condecorado con el Cervantes,  siguiendo la huella de Jorge Edwards, quien ganó en 1999, y Gonzalo Rojas, laureado en 2003.

EL GOBIERNO CHILENO NO EMPUJA PARA LA DISTINCION

En ocasión de cumplir 102 años el poeta, el diputado chileno Jorge Sabag pidió al gobierno de su país que postulara a Nicanor Parra al merecido galardón del Nobel de Literatura, en atención “a su importante aporte para la cultura y las artes a nivel nacional e internacional”. Sin embargo, el ministro de Cultura, Ernesto Ottone Ramírez desestimó la solicitud, argumentando “que estas gestiones no corresponden al gobierno por así disponerlo la propia Academia Sueca”, explicando que “la nominación de candidatos al Premio Nobel de Literatura debe provenir de sus miembros o de otras organizaciones similares, de profesores de Literatura y Lingüística de universidades, de anteriores premiados con el Nobel de Literatura, o de sus presidentes de sociedades de autores representativas en sus respectivos países”. De todos modos, en el referido dictamen oficial, el ministro no detalla por qué el gobierno chileno no puede hacer gestiones directas ante universidades o miembros de la Academia Sueca para que ellos levanten la postulación. Todo muy raro, sin duda.

 

 

FRASES Y CITAS DEL ANTIPOETA 

 

“Hay dos panes. Usted se come dos. Yo ninguno. Consumo promedio: un pan por persona”.

 “Creemos ser país y la verdad es que somos apenas paisaje”.

 “La muerte es un hábito colectivo”.

 “Contra la poesía de las nubes nosotros oponemos la poesía de la tierra firme, cabeza fría, corazón caliente”.

 “Bien, y ahora ¿quién nos liberará de nuestros liberadores?”.

 “Dime cuáles son para ti las 10 palabras más bellas de la lengua castellana y te diré quién eres”.

 “La izquierda y la derecha unidas jamás serán vencidas”.

 “El pensamiento no nace en la boca, nace en el corazón del corazón”

 “La poesía fue un objeto de lujo, pero para nosotros es un artículo de primera necesidad: no podemos vivir sin poesía”.

 “¿Marxista?… No, ateo, gracias a Dios”.

 “¡Para qué hemos nacido como hombres, si nos dan una muerte de animales!”.

 “Independientemente del sistema, los de arriba se sientan en los de abajo”-

 “No nos echemos tierra a los ojos: el automóvil es una silla de ruedas”.

 “Pido que me den el Nobel por razones humanitarias”.

 “Perdóname lector, amistoso lector que no me pueda despedir de ti, con un abrazo fiel: me despido de ti con una triste sonrisa forzada”.

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