Junín. miércoles 21 de febrero de 2018
Semanario de Junín » Opinión » 5 feb 2018

UN EXTRANJERO EN JUNÍN

De vacaciones


Por:
Xavi Álava

He decidido no hacerle caso a Paco. Y él ha decidido no hablarme en toda la semana. Se perdió de enterarse las maravillas de Argentina, las hermosuras de esta ciudad. Joder, hombre, su problema.

No me canso de mirar pa’ arriba y disfrutar frisos, detalles de época francesa, de fulgores pasados y constructores hechos y derechos. Una maravilla, mira.

Tómate el tiempo, mientas caminas por el centro de esta ciudad, o por calle Belgrano, o General Paz y échale un vistazo. Hay otra ciudad, os aseguro.

Pero tenéis cuidado, también miren para abajo, adelante y al costado. Por seguridad personal. No porque por aquí abunden aquello que denominan en Buenos Aires, ‘pungas’ o arrebatadores, sino porque puedes toparte algún loco suelto. Que por aquí abundan y andan en motocicletas. Algunos en autos, y otros de a pie. La mayoría hace lo que les place y sin miramientos ni cuidado por el otro.

Si Paco viera esto se volvería loco por el desprecio a la vida. Que, llamativamente,  ni a la seguridad uniformada parece importarle poco. A la ‘poli’ de acá mucho no la entiendo. Tienen agentes de tránsito, municipales, comunales, Gendarmería, de la provincia (aquí, cada una de las provincias tiene la suya) también Federal, bici policías, polis en motos y no sé cuántas polis más,  pero déjame deciros que queda demostrado que la abundancia no sirve.

Sencillamente porque cada quien hace lo que se le canta, y a la vista de los agentes, que nada hacen. Es un loco descontrol, provocado por los mismos ciudadanos que -vaya locura- luego se quejan del descontrol y ni te cuento si los detienen para pedirle la documentación.

Todo muy raro. Me da que los argentinos son un poco esquizofrénicos. Pero igual son gente maravillosa. Tanto que en este poco tiempo  he ganado unos buenos amigos. Hemos compartido unos asados de la ostia y unas empanadas que ni les cuento. La comida es realmente maravillosa aquí. ¡Y cómo bajan cerveza! ¡Otra que nuestras pintas o chupitos!

Tan generosa y amiguera es la gente de aquí que me han invitado a pasear. Iremos a la costa. Que no es como nuestras playas de Benidorm, por ejemplo. Es cierto que Palmas es maravillosa, pero aquí la costa es sencillamente espectacular e interminable.

Miras y miras y este territorio es inabarcable. ¡Cuánto verde! Está todo lejos y no terminas nunca de recorrer tanta geografía.

Me dicen que Junín, la ciudad que me cobija, ha tenido hace algunos años atrás, cerca de 5000 trabajadores ligados al Ferrocarril pero que un gobierno privatizador de un hombre que prometió algo e hizo lo contrario, ha desarmado todo. Todo es todo. Y que han desaparecidos pueblos cercanos y más. Y que hasta los durmientes se han llevado. Familias enteras en la calle y un servicio desmantelado. Otra locura argentina.

Entre infusiones y mate (¡mate!, deberían probarlo, Paco!) mientras avanzamos kilómetros por una carretera que parece sacada del pasado, sin marcar y con pozos cada tanto, nos detenemos en una estación de servicios, a recargar combustible. Todo es muy caro, porque Luis y Andrea, le levantan la voz al encargado y le recriminan que no puede costar tanto un simple paquete de galletas.

Yo no opino, pues si bien gracias a mis Euros, las cosas me parecen un regalo, debo entender que para un argentino la vida es bien distinta.

Y se nota al llenar el tanque. En esta gasolinera echarle todo al auto, son cerca de 1.200 pesos. Para devolver algo de la gentileza de la invitación, pago yo.

Todavía nos quedan unos cien kilómetros y no me canso de mirar el oro verde que abunda en esta pampa. ¿Es que no hay otro cultivo? ¿No eran ustedes el granero del mundo? ¿Cuándo pasaron a ser monocultivos? Pregunto y me explican algo de la soja y las leyes del mercado… argentino.

El tránsito se ha vuelto intenso, señal que estamos cerca; la brisa marina nos indica que las vacaciones han llegado.

Para ellos, que han trabajado duro todo el año, esta semana será de relax y tranquilidad, para mí, las vacaciones empezaron desde que pisé esta tierra.

No sabes Paco, todo lo que te estás perdiendo.

 

 

 

 

 

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