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Semanario de Junín » Cultura » 13 feb 2018

ADORADORES DEL TANGO

Recordando una entrevista a dos contrapuestos: Piazzola y Troilo

Aníbal Troilo, Astor Piazzolla, dos dimensiones de Buenos Aires contrapuestas a través de un reportaje paralelo. Dos maneras distintas de sentir y vivir a Buenos Aires, dos versiones igualmente apasionadas de la ciudad-país.


Por:
ISMAEL CANAPARO

Eran de generaciones muy distintas y también de peripecias de origen, muy distantes entre sí.  Mientras que Pichuco se crió en el Abasto, Ástor prácticamente vivió su infancia en los barrios duros de Manhattan, en Nueva York, repartida con Mar del Plata. Troilo nació en 1914 y Piazzolla en 1921. Se conocieron en 1939. El marplatense había decidido radicarse en Buenos Aires un año antes intentando descubrir si lo que había aprendido con el bandoneón que le regaló su padre, le servía para vivir de la música en la extraña, para él, Buenos Aires, que en ese momento despertaba de su letargo tanguero y comenzaba a edificarse una de las etapas más fructíferas y brillantes de la canción popular.

Aníbal Troilo, Astor Piazzolla, dos dimensiones de Buenos Aires contrapuestas a través de un reportaje paralelo. Dos maneras distintas de sentir y vivir a Buenos Aires, dos versiones igualmente apasionadas de la ciudad-país. Nos pareció interesante reproducir una entrevista publicada el noviembre de 1965 por el mensuario EXTRA, que por entonces dirigía el inefable Bernardo Neustadt.

A 52 años de entonces, bien vale conocer las opiniones de dos monstruos del bandoneón, con carreras distintas, pero un único amor por el tango.

LAS PREGUNTAS

1) ¿Cómo vive a Buenos Aires?

2) ¿Cómo ve nuestro tiempo?

3) ¿Cómo vive el éxito?

4) ¿Qué opina de Perón?

5) ¿Qué opina de las mujeres?

6) ¿Y de su mujer, en particular?

7) ¿Qué es la soledad?

8) ¿Qué es lo popular?

9) ¿Cómo será el año 2000?

10) ¿Cómo vive la noche?

11) ¿Qué oficio tenía su padre?

12) ¿Qué opina del dinero?

13) ¿Le interesa el jazz?

14) ¿Qué opina de Troilo? ¿Qué opina de Piazzolla?

ANIBAL TROILO

1) Como algo muy íntimo, muy mío. Como una de las cosas que más quiero.

2)  Incluso cuando cosas que yo quería mucho estaban en baja, sentí que tenía adentro mí era la alegría de vivir.

3) Creo que he tenido éxito en mi vida. Ahora me doy cuenta de que lo he soportado con alegría, con humildad y con respeto por los otros, por los que no tenían éxito.

4) A mí me hablan mal de Perón y no entiendo nada. Para mí, fue una de las cosas más importantes que han ocurrido en el país. Después de él, todo cambió. Pero lo que se escribe con la mano no se puede borrar con el codo.

5) Tal vez es la cosa más linda que tiene la vida.

6) La mía es una gran mujer. Porque para aguantarme a mí veintisiete años tiene que ser muy buena.

7) Como si de repente me quedara sin amigos. Es algo terrible.

8) Todo lo que tiene repercusión en el pueblo. El pueblo es sabio.

9) A este caso, yo creo que todos vamos a andar por las nubes... de a pie. Va a haber menos miseria. Me gustaría saber cómo va a ser el tango en esa época.

10) Antes vivía de noche; ahora empecé a buscar el día, nuevamente. Pero sigo viviendo intensamente la noche, la madrugada.

11) Carnicero.

12) Lo necesito para vivir, pero ya, a esta altura, francamente me parece algo que importa poco. Aunque hace treinta o cuarenta años me desesperaba la plata que me faltaba.

13) Sí, me interesa. Sobre todo el jazz negro, pero también, a veces, un Glenn Miller.

14) Creo que es un gran músico; sobre todo, un compositor inspirado. Lo único que me molesta en él es que a veces quiere asustar a la gente con arreglos extraños. Me río de los que creen que Piazzolla debería dejar el tango y hacer música sinfónica. Para el tango, un músico como Piazzolla es impagable.

ASTOR PIAZZOLLA

1) No sólo siento, sino que sé a Buenos Aires una ciudad melancólica, poblada por melancólicos. Siento de alguna forma que esta melancolía es un rasgo diferencial, un distintivo de los argentinos. Debe ser la única melancolía positiva que hay en el mundo.

2) En 1965 nadie puede ignorar que nuestro mundo es contradictorio y fascinante. Las dos cosas. Yo vivo este tiempo constantemente asombrado por lo que el hombre descubre fuera, pero sobre todo, dentro de sí mismo.

3) Mientras no se tiene, se desea, y cuando se lo tiene, se añora la lucha que uno llevó a cabo para obtenerlo. Yo, que sigo peleando para obtenerlo, puedo decirle que durante muchos años me pasé temiendo que alguna vez el éxito me hiciera bajar la guardia, ablandarme, frustrarme.

4) La primera presidencia de Perón pasará a la historia, creo, como una etapa decisiva en el desarrollo histórico, económico del país. La segunda presidencia, en cambio, será juzgada en el futuro  –como lo es ya ahora-  como un verdadero caos. Yo odio el caos.

5) La mujer es todo en la vida del hombre: creo que el tango tiene contraída con la mujer argentina una deuda de honor.

6) Todo lo bueno que he podido conseguir en mi vida se lo debo a mi esposa. Si se pudiera volver atrás volvería a casarme con ella.

7) En primer lugar, tengo que reconocer que la conozco a fondo a la soledad. A veces, como negación, como incomprensión. A veces, como la simple soledad física. De cualquier manera es algo aterrador, espantoso.

8)  No siempre la popularidad es la contrapartida de la soledad. A veces suelen ser sinónimos. En mi propio caso, creo que con la popularidad que he buscado francamente, sin ocultamientos, ya la he conseguido. No soy de esos que dicen “Qué me importa la publicidad”, y después recurren a todo tipo de argucias para que alguna revista les publique una fotografía.

9) Me imagino esa época como una hermandad entre todos los pueblos. Ojalá llegue a verlo.

10) Mientras trabajo, me hace feliz. Pero -ya le dije que odio el caos- componer, estudiar, es algo que prefiero hacer de día.

11) Mi padre fue bicicletero, peluquero y algunos otros oficios.

12) Algo que viene y va, no demasiado difícil de conseguir y de perder.

13) A mí me interesa toda la buena música.

14) Troilo está detenido. Pero sigue siendo la esencia más depurada, y a la vez más rica, del tango. Van a pasar muchos años hasta que aparezca un artista de su grandeza.

“Lloraba, me pedían que dejara de tocar”

“Cuando murió El Gordo estaba en Roma. Me enteré en casa, estaba con Carlos Alonso y Antonio Berni, que me habían pedido que posara para ellos. No te imaginás lo que fue. Agarré el bandoneón y me puse a tocar ‘La última curda’. Llorábamos los tres, yo tocando y ellos pintando, se nos caían las lágrimas y me pedían que dejara de tocar porque las lágrimas les nublaban la vista. Pero no podía dejar de tocar. Era como tratar de que El Gordo siguiera ahí, con nosotros. Lo mismo pasa cuando toco ‘Bandoneón’, el primer tema de la suite. Hay una parte donde la melodía corresponde a ‘Quejas de bandoneón’. Ahí intento tocar como Pichuco, rememoro sus dedos, pero no consigo terminar la frase musical, y para demostrar mi impotencia dejo los dedos puestos y abro el fueye hasta el final, como si fuese un quejido de desesperación por todo lo que se nos fue con él”. (Astor Piazzolla).

“Estuvo cinco hermosos años con la orquesta”

“EL Gato Piazzolla fue una de mis debilidades. Siempre, desde que arrancó conmigo. Confieso que al principio no entendía lo que Astor escribía. Cosas rarísimas. No lo entendía y menos como tango. Lo cierto es que tocamos juntos un total de cinco años, cuando la orquesta comenzaba a ganar fama. Las audiciones radiales se multiplicaban y esa cosa tan bella como es la radio, se metía en todos los hogares. Le tenía mucho cariño, simplemente porque además de un exquisito músico, fue un excelente compañero de rutina tanguera.  Además de bandoneón de fila, Astor fue  arreglador y ocasional pianista, en apurado reemplazo de Orlando Goñi. En 1944 abandonó la agrupación. Su ímpetu renovador comenzó a desplegarse y se fue a dirigir la orquesta que debía acompañar a Francisco Fiorentino. Aquella fue la extraordinaria conjunción de un vocalista enormemente popular y un músico de talento único. Quedaron de ese binomio versiones descollantes: ‘Nos encontramos al pasar’, ‘Viejo ciego’ y ‘Volvió una noche’, entre otros, y los dos primeros instrumentales registrados por Piazzolla: ‘La chiflada’ y ‘Color de rosa’ . No hace falta que lo diga yo. Miren hasta dónde llegó con su magia este gatito talentoso”. (Aníbal Troilo).

 

 

 

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