Junín. miércoles 15 de agosto de 2018
Semanario de Junín » Opinión » 16 feb 2018

UNA MIRADA A CONTRAPELO

El costo de la desilusión

La galera de mago que utilizó Petrecca a principios de 2015, cuando en campaña sacaba una y más ilusiones que hacían el deleite de los grandes, se fue achicando considerablemente.


Por:
OMAR MERAGLIA

El gobierno municipal está pagando los costos de la imprevisión y falta de gestión planificada, fruto de la impericia política por un lado y la falta de recursos por el otro.

Si bien la teoría “incomunicativa” de Cambiemos es la de no darle importancia a las críticas y seguir como si nada hubiera pasado, hay cimientos mal estructurados que comienzan a flaquear.

Llama la atención que en dos años, el Intendente no haya logrado conformar un equipo sólido e idóneo en los distintos sectores técnicos, y que no haya prácticamente remplazos, aun después del desgaste producto de la inacción, que desencadenaron solamente en un par de renuncias.

Sin embargo, sigue fiel al estilo de sus jefes políticos, Mauricio Macri y María Eugenia Vidal, quienes consideran -Durán Barba mediante- que es preferible mantener en el cargo a un funcionario cuestionado, antes que entregárselo a quienes lo cuestionan, por más que haya hecho mal su labor.

Esto queda evidenciado ya que, tanto a nivel nacional, provincial y local, hay áreas de gestión gubernamental que en verdad están muy mal y sus titulares siguen calentando la silla, mientras sus superiores se hacen los desentendidos.

Creen, tal vez erróneamente, que mantener el equipo de trabajo es un sinónimo de solidez, cuando lo que provocan son situaciones que resultan caprichosas.

Lo que no se estaría calculando en estos casos es el costo de la desilusión.

Pablo Petrecca ya no ilusiona y eso se nota en las calles de la ciudad y en las mateadas rurales.

La galera de mago que utilizó a principios de 2015, cuando en campaña sacaba una y más ilusiones que hacían el deleite de los grandes, se fue achicando considerablemente y por más que el “mago” revuelva y revuelva, no extrae más que sorpresas repetidas, que por repetidas dejan de ser sorpresas.

Entonces la gente se pregunta qué ha sido del ilusionista que no trae nuevas sensaciones y parece que sólo él y su troupe se divierten con la entrada que pagó la mayoría.

Y ya son pocos los que pagan entrada para ver ilusiones deshilachadas en forma de promesas no cumplidas.

Y como si fuera poco, de pronto aparecen aguafiestas que dan cuenta del truco, aunque el mago se ocupe de tener aplaudidores pagos.

Y se hace cuesta arriba, semana tras semana, llenar con algo consistente la publicidad municipal en radios, diarios y televisión para que el ciudadano mire “Todo lo que hicimos juntos esta semana”.

Porque cada vez resultan menos los que se sienten “juntos” a un municipio de puertas cerradas, alérgico a la “unidad ciudadana”, pero condescendiente con la “unidad familiar”.

Y más que una intendencia de todos, parece una pater familia que decide en soledad lo mejor para su rebaño.

Y el costo de la desilusión se hace más evidente cuando la página del “hicimos juntos esta semana” se completa con aburridas repeticiones que hace un año o más empezaron a ejecutarse, con relleno de obras provinciales y nacionales (las locales te las debo) y con eventos que se llevarán a cabo en el futuro y luego se publicarán nuevamente como “realizados esta semana”.

Con algunos parches de cemento y tareas previsibles de hacer por parte de un Estado que parece no entender de qué se trata la palabra “público” y a quien se debe prodigar.

Y va quedando poco para mostrar, poco para sacar de esa galera cada vez más corta, que ni siquiera visitando al ministro de Obras Públicas de la Nación genera alguna novedad como para tirarle a los muchachos de la tribuna que se están cansando de hacer el aguante sin nada a cambio.

Y la nave va, a la deriva, esperando que soplen los vientos de las costas platenses o de las rosadas casas. Tratando de señalar un rumbo cada vez más difuso, menos simpático, cansino, aburrido, igual que el mago, aquel a quien en algún lugar de la realidad, se le acabaron las ilusiones.

 NOTA PUBLICADA EN LA EDICIÓN IMPRESA DEL SÁBADO 10 DE FEBRERO 2018  

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