Junín. martes 18 de diciembre de 2018
Semanario de Junín » Opinión » 24 feb 2018

enfoque

¿Cuánto falta para que mueran los peces?

Si bien los escenarios de muerte se repiten en ríos y lagunas del centro del país, y los diagnósticos dicen que se debe “al calor” reinante, no menos cierto es que la falta de oxígeno es producto también de la contaminación de las aguas.


Por:
OMAR MERAGLIA

En algunos cursos de agua de Junín ya se ve “boquear” a algunas especies producto de la escasa cantidad de agua y la dudosa calidad de ésta.

La sequía no da tregua y el agua se ha ido retirando de una amplia zona luego de las inundaciones.

Esta baja del caudal es, por cierto, peligrosa para la supervivencia de la mayoría de las especies ícticas de nuestras lagunas, debido a que decae la concentración de oxígeno disuelto en agua (DBO por demanda bioquímica de oxígeno) y con ello se produce el denominado “estallido hepático” que causa la muerte de las especies.

El que tiene mayores necesidades de DBO en los ámbitos lacustres locales es el Pejerrey y la más resistente resulta ser la Carpa.

Si bien estos escenarios de muerte se repiten en ríos y lagunas del centro del país, y los diagnósticos dicen que se debe “al calor” reinante, no menos cierto es que la falta de oxígeno es producto también de la contaminación de las aguas.

Lamentablemente, nadie se anima aún en Junín a llevar a cabo un análisis concienzudo acerca de la existencia de agroquímicos en el agua de la laguna de Gómez, como así también de contaminación bacteriológica en el canal, la laguna el Carpincho y pasando la compuerta de ésta hacia Chacabuco.

Precisamente, la polémica reinstalada sobre la planta depuradora (que jamás funcionó como debiera desde su construcción a fines de la década del ‘80) resultaría una buena excusa para abrir uno de los tantos debates que venimos esquivando y es acerca de lo que hacemos con los desechos cloacales mientras se suman más domicilios a la red.

Estos desechos en su descomposición también consumen el oxígeno que luego faltará para los peces e inundarán de excrementos los cursos de agua a cielo abierto.

En la naturaleza todo tiene sus ciclos y cuando no se conocen ni se tienen en cuenta, las consecuencias son demasiado peligrosas para la vida humana también, a la cual pareciera que tampoco les importa mucho.

 

 

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