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Semanario de Junín » Locales » 7 mar 2018

7 de marzo - actividades en Junín

Día de la visibilidad lésbica, una bandera por la igualdad

El 7 de marzo del 2010, Pepa Gaitán fue asesinada por el padrastro de su novia, quien se oponía a la relación sentimental que las dos jóvenes mantenían. El hombre la mató de un escopetazo. Desde el 2011 se conmemora esta fecha como el día de la visibilidad lésbica en nuestro país. Dialogamos con Juli Miranda, activista por la igualdad de las mujeres, lesbianas, travestis y trans de Junín.


Por:
LUCIANA CAMARERO

El día de la visibilidad lésbica se comenzó a celebrar a raíz de un hecho sucedido en 2010 en la ciudad de Córdoba. El asesinato en la vía pública de Natalia  “Pepa” Gaitán en manos del padrastro de su novia, Daniel Torres, quien decidió arrebatarle la vida de un escopetazo, fue el motor para que muchas lesbianas del país tomaran como referencia ese caso, no sólo para conmemorarla tras haber sido un hecho que generó mucha conmoción, sino también para que todo el activismo lésbico pueda visibilizarse.
Torres fue condenado a 14 años de prisión pero ese hecho no fue considerado como lesbofóbico, ya que la justicia no lo permitió pese a ser apelado por la abogada de la víctima.

En diálogo con SEMANARIO, Juli Miranda, activista por la igualdad de las mujeres, lesbianas, travestis y trans de Junín señaló que el año pasado, junto a la organización Manada Feminista, presentaron una ordenanza para que se declare de interés general el día de la visibilidad lésbica. La iniciativa fue aprobada y por eso, cada 7 de marzo, al igual que en otras ciudades argentinas, se celebra en memoria de “Pepa” Gaitán.

“Una de las primeras cosas que busca el activismo LGBT –Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans-es  poder visibilizar esas otras orientaciones sexuales que no son las que manda el sistema. Que la gente sepa y nos conozca, que se acerquen a contar sus experiencias de no ser heterosexuales. Ese es el primer paso del activismo: visibilizar, porque aquello que no se ve, no existe”, expresó Juli.

Por otro lado, en relación a lo que tiene que ver con la discriminación, pero más puntualmente en la fobia que existe en la sociedad, expuso casos donde la lesbofobia se hace visible explícita e implícitamente.

“Una persona lesbofóbica actúa en un extremo, con hechos aberrantes como el de Torres que mata a otra persona por ser lesbiana. Pero la lesbofobia tiene un abanico de cuestiones: no sólo es lesbofóbico o lesbofóbica quien mata a otra persona por ser lesbiana. A la lesbofobia la notas en las universidades, en las escuelas. No hay ninguna docente que se nombre lesbiana, por ejemplo. Se nota en casos de compañeras a las que sus padres les han dejado de hablar, o han mandado al psicólogo, las han echado de sus casas por haber dicho que son lesbianas, o han recibido frases del estilo ‘hubiera preferido que estuvieras muerta’, es decir, recibir violencia verbal o física de la gente más cercana. También hay mucha violencia naturalizada, como por ejemplo, si decís que sos lesbiana y te aclaran ‘no tengo ningún problema con una lesbiana’ o ‘tengo un amigo gay’... todos esos son cortes de lesbofobia donde la gente tiene naturalizada que todos y todas debemos ser heterosexuales.”

La heterosexualidad es lo “normal”, lo que está bien, lo “correcto” cuando se trata de cumplir mandatos establecidos histórica y socialmente. Durante años lesbianas y gays han tenido que soportar las peores repulsiones sociales que ha llevado a que tengan que reprimir todo aquello que sentían.
En contextos donde la igualdad de género está en su máximo esplendor, con debates cotidianos sobre diversidad sexual, ¿por qué la sociedad sigue encerrada en la regla de la heteronorma? Es necesario replantearnos como sociedad aquellos enojos sin sentido como cuando encarcelaron a un matrimonio de lesbianas por haberse besado en vía pública. ¿Qué puede haber de malo en un acto de demostración de amor? Solo la moral de aquellos que no dejan que suceda porque les aterra que existan personas que cuestionen su “orden”.

Juli, en esta idea de desmenuzar aquellos lugares donde actúa y se manifiesta la lesbofobia, expresó que la televisión es uno de ellos “donde no hay casi historias de lesbianas, y cuando las hay, la gente cuando ve un beso postea opiniones de indignación en facebook, como si las lesbianas y gays sólo puedan besarse en la intimidad porque no pueden ver los niños. Vivimos en un mundo lesbofóbico”.

“La lesbofobia más triste es la internalizada. Es la lesbofobia que tienen las mismas lesbianas que se creen el mandato de que todos teníamos que haber sido heterosexuales y entonces se avergüenzan de decir que son lesbianas, no pueden expresar su amor en público porque hay algo que tiene que ver con ellas mismas y es que se prefieren heterosexuales”.

Pese al reconocimiento de las situaciones sumamente difíciles que han tenido que afrontar muchas de sus compañeras, Juli, en su círculo familiar, siempre fue acompañada. “Tengo una historia super amorosa. No tuve grandes cuestiones de discriminación ya que tengo una familia cariñosa, una madre hermosa que nunca tuvo ningún drama con la cuestión, me abrazó muy tiernamente y mi papá también”.

Juli empezó a militar y activar la cuestión LGTB en el año 2012, con VOX Junín. En 2013 junto a un grupo de lesbianas, conformaron la Colectiva Las Violetas. “Hubo años donde participábamos un montón, otras veces re poquitas, pero del 2013 hasta ahora, la colectiva funciona. Hemos dado talleres sobre esta cuestión de ser lesbiana, la historia de la heterosexualidad para entender los contextos sociohistóricos y también para que la gente sepa porqué creemos que la heterosexualidad es un mandato y un régimen político. Tenemos una biblioteca en Rioja 9, que vamos a volver a poner en funcionamiento, con varios libros feministas que la gente se puede llevar.”
En diferentes organizaciones, pero siempre presente en la lucha diaria, Juli recuerda haber recorrido plazas, barrios y la presentación de la ordenanza a la municipalidad el año pasado para que el día de la visibilidad lésbica sea considerado interés municipal, junto a Manada feminista, agrupación de mujeres que une la militancia desde el feminismo, a la que Juli pertenece desde el año 2016.
También se sumó al Centro Integrador Comunitario, para apoyar al Consultorio Igualitario para el colectivo trans de Junín y trabajar en conjunto.

“Lo que falta es que el municipio sea consecuente a las ordenanzas que tenga y no sea tan difícil que ponga a disposición a las agrupaciones independientes lo necesario e indispensable para que puedan visibilizarse. En este caso, para el día de la visibilidad lésbica debería hacer más fácil el camino para poner cuestiones a disposición porque para hacer un festival, solicitamos el espacio público, sonido y escenario, pero todavía estamos esperando la respuesta por sí o por no. Dijeron que me iban a llamar pero aún no lo hicieron. Por otro lado es interesante lo que se está haciendo en el CIC, que eso corre a cuenta del municipio. Se trata de un espacio para tratar la temática trans y travesti que tiene que ver con la salud pública, de poner a disposición médicos y psicólogos, para poder tener una estadística de cómo es la población de este sector en Junín, cómo es la vida de esas personas, qué cosas necesitan para poder vivir mejor, sabiendo que una persona trans tiene una expectativa de vida de 40 años porque las condiciones no son las mismas que las de una persona cisgénero o heterosexual, entonces tienen mucho más difícil el acceso a la educación, el trabajo y la salud”.

A su vez, Juli remarcó lo indispensable que es abordar en las escuelas  Educación Sexual Integral (ESI) para que se empiece a hablar de esas otras identidades, de esas otras orientaciones sexuales. “Contar que hay familias con dos mamás y dos papás, que hay niños y niñas gays, lesbianas y trans. Empezar a visibilizarlos o habilitarles el espacio para aquellos, si así lo desean, se visibilicen desde el nivel inicial”, concluyó.

Rumbo al 8M: cronograma de actividades

En más de 50 países, en miles de ciudades, comunidades, pueblos chicos y grandes, las mujeres organizadas y juntas en la lucha estamos yendo hacia el 8 de marzo.

La feminización de la pobreza, el ajuste y la represión oficial, la falta de políticas públicas para la prevención y erradicación de todas las formas de violencias y explotaciones hacia las mujeres, la brecha salarial y el techo de cristal, los feminicidios y el odio hacia las orientaciones sexuales, las identidades de género y las disidencias, la legalización del aborto, la implementación efectiva de los programas nacional y provincial de educación sexual, la transformación del Poder Judicial, el sistema de salud, las fuerzas de seguridad y el modelo educativo, son parte de los distintos ejes que transita la agenda del 8M.

En nuestra ciudad, la Asamblea de Mujeres, Lesbianas, Travestis y Trans de Junín invita a las actividades que se desarrollarán en el marco del Paro Internacional de Mujeres, bajo consignas urgentes y estructurales que atraviesa la lucha contra todas las formas de violencia y la desigualdad. Nuestra agenda rumbo al 8M recorre intervenciones culturales, paro activo, talleres, charlas debates, volanteadas, marchas, movilizaciones, asambleas, micrófonos abiertos y documentos colectivos.

NOTA PUBLICADA EN LA EDICIÓN IMPRESA DEL SÁBADO 3 DE MARZO 2018   

 

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