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Semanario de Junín » Locales » 9 mar 2018

INFORME URGENTE

Alarma el avance del glifosato sobre las lagunas bonaerenses

Se conoció un estudio a cargo de científicos platenses que evaluaron medio centenar de espejos de agua bonaerenses hallando el herbicida en el 40% de los casos. Aún no se encontró en espejos de agua juninenses pero todo hace presumir que también podría afectarlas.


Por:
OMAR MERAGLIA

Días atrás se dio a conocer públicamente un informe en el cual un grupo de investigadores argentinos analizó las condiciones de lagunas bonaerenses y lagos patagónicos para determinar la presencia del herbicida glifosato y su principal producto de degradación denominado AMPA.

El agroquímico “estrella” del actual sistema agrícola de la pampa húmeda, fue encontrado en el 40% de los casos bonaerenses, aunque por el momento no se detectó en las aguas juninenses de Mar Chiquita, de Gómez y El Carpincho, como así tampoco en la laguna de Rocha en Chacabuco.

Sin embargo, la investigación se desarrolló hace dos años y podría avanzar como ocurrió en zonas similares de la provincia.

El trabajo científico fue publicado el pasado martes 20 de febrero en la revista Science Direct y estuvo a cargo de un grupo de científicos del Instituto de Investigaciones Biotecnológicas de Chascomús y del Centro de Investigaciones del Medio Ambiente de La Plata.

Lleva por título “Ocurrencia y niveles de glifosato y AMPA en lagos someros de las regiones pampeana y patagónica de Argentina” y estuvo a cargo del químico especializado en contaminación ambiental Damián Marino y de los biólogos especializados en ecología Manuel Castro Berman, María Victoria Quiroga y Horacio Zagarese, quienes señalaron que se trataría del “primer estudio que informa la ocurrencia y las concentraciones del herbicida en los lagos de agua dulce de Argentina”.

También se destaca que “se detectaron residuos de herbicidas en el 40 % de los lagos pampeanos, lo que sugiere que el glifosato y el AMPA son contaminantes habituales de las aguas estancadas de la provincia de Buenos Aires”.

En la reseña del trabajo los investigadores expresaron que “examinamos 52 lagos poco profundos de la región de la Pampa (Provincia de Buenos Aires, Argentina) para evaluar la ocurrencia y las concentraciones de glifosato y su principal producto de degradación (AMPA). Como comparación, también muestreamos lagos poco profundos de un área sin uso agrícola de glifosato (Patagonia norte)”.

Según los resultados, “dentro de la región de Pampa húmedad se detectaron residuos de glifosato en casi el 40 % de las muestras”. Mientras que “el herbicida no se detectó en muestras de la región patagónica”.

Según aclararon los científicos, los residuos de glifosato se detectaron con mayor frecuencia en sedimentos y aguas superficiales que en las muestras de material en partículas suspendidas (SPM).

Por otro lado, rara vez se detectaron juntos el glifosato y el AMPA (las dos excepciones fueron las lagunas La Luján y Chasicó).

“Tal patrón de ocurrencia aparentemente mutuamente exclusivo no ha sido anticipado. La frecuencia de detección de glifosato fue mayor (30,8 % de los lagos) que la de AMPA (13,5 % de los lagos)”, indicaron.

UN ABUSO DE AGROQUÍMICO

El glifosato es un herbicida sistémico de amplio espectro utilizado para matar malezas que compiten con cultivos comerciales.

En Argentina el uso de herbicidas a base de glifosato aumentó dramáticamente desde la introducción de cultivos resistentes al herbicida, como la soja transgénica y el maíz transgénico, y la adopción de prácticas sin labranza en la década de los ‘90.

Estos herbicidas son hoy los más utilizados en el país, donde se aplican de 180 a 200 millones de litros al año.

Sin embargo, las fuertes diferencias regionales en las prácticas agrícolas son notables, ya que mientras el glifosato se usa ampliamente en la provincia de Buenos Aires, donde más del 70 % de la tierra cultivable está comprometida con las prácticas de NTF (cultivo sin labranza), su uso agrícola se limita a áreas muy específicas de la Patagonia, siendo prácticamente insignificantes en la mayor parte de esta región.

El estudio recopiló diferentes piezas de información “que pueden ensamblarse para producir una imagen preliminar de la ocurrencia del herbicida” en lagunas pampeanas poco profundos: el herbicida con mayor presencia fue el glifosato (o su producto de degradación, AMPA), pero la detección simultánea de ambos químicos fue infrecuente. De manera similar, el herbicida se detectó más a menudo en los sedimentos. Aunque no hubo diferencias obvias en la detección de herbicidas entre cuencas hidrográficas (o entre lagos rodeados de paisajes contrastantes), sí las hubo, y en gran medida, entre los lagos cercanos en donde las muestras fueron tomadas casi al mismo tiempo. Por último, la “frecuencia de determinaciones positivas” fue alta en septiembre-octubre, pero prácticamente nula en noviembre-diciembre.

“En conjunto, todos estos datos sugieren que el proceso de transporte y degradación de herbicidas es altamente dinámico y complejo”, señalaron los especialistas.

“Es probable que los procesos a escala regional dicten el momento de los pulsos del herbicida, debido a las mayores tasas de aplicación y el derrame de agua debido a eventos de lluvia. Sin embargo, el proceso local (es decir, las decisiones de los agricultores sobre los cultivos y el tiempo de aplicación de los herbicidas, el lavado de la maquinaria de fumigación) probablemente desempeñen un papel importante. Por lo tanto, la contribución del glifosato a la contaminación de las laguna sigue siendo altamente impredecible”, destacaron.

A NIVEL LOCAL

En el caso de las lagunas juninenses, no se detectó presencia de glifosato, como así tampoco de AMPA, lo cual no implica la falta de riesgos sino por el contrario, el estudio demuestra el avance del agroquímico sobre el territorio bonaerense y no debiera descartarse que en los ambientes lagunares del distrito se puedan detectar otros metales pesados y/o pesticidas, por ese motivo sería importante establecer un monitoreo constante para determinar los efectos para estos cuerpos de agua que se utilizan de forma masiva para actividades recreacionales que incluyen a bañistas, pescadores y quienes desarrollan deportes acuáticos.

Hay que recordar que tras una investigación llevada a cabo en la década del ’90 por parte de la por aquel entonces Dirección de Control del Medio Ambiente de la provincia de Buenos Aires, se hallaron en las aguas del canal que comunica las lagunas de Gómez y El Carpincho, metales pesados y ampliamente contaminantes como cromo y plomo, entre otros; así como detergentes  no biodegradables y una fuerte contaminación bacteriológica, principalmente en la desembocadura del Carpincho hacia afuera, producto de los desechos cloacales volcados por el municipio de Junín, debido a que la planta depuradora se hallaba fuera de servicio.

Por lo tanto, sería bueno promover desde el Concejo Deliberante una comisión de seguimiento para determinar el modo de evitar que nuestras lagunas también terminen afectadas dado la importancia que tienen para el ambiente todo, como particularmente para la cantidad de público que las disfruta ya sean locales como foráneos, dando impulso al miniturismo que podría desaparecer merced a esta problemática.

NOTA PUBLICADA EN LA EDICIÓN IMPRESA DEL SÁBADO 3 DE MARZO 2018  

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