Junín. martes 24 de abril de 2018
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TALLERES ARTÍSTICOS

SumArte, la experiencia de revivir la esencia que está en uno mismo

Tras veinticinco años de trayectoria y dedicación, Patricia Ramírez fue una pieza fundamental en la gestación de la Escuela de Estética de la que estuvo a cargo como directora desde mediados de 1990. En 2006 puso en marcha la Asociación Civil SumArte con la intención de tender un puente con la sociedad desde el arte mismo.


Por:
LUCIANA CAMARERO

La docente Patricia Ramírez “desparramó” durante muchos años la enseñanza del arte de la música en escuelas públicas y privadas de nuestra ciudad, fue Directora de la Escuela de Educación Estética y hoy, lejos de desprenderse de aquello que tanto le apasiona, continúa con sus actividades brindando talleres a niños, jóvenes y adultos junto a un equipo de profesores que busca satisfacer las necesidades de expresión y diversión de las personas.

En un extenso dialogo con SEMANARIO, Patricia brindó detalles sobre los talleres que tuvieron inicio el lunes 19 de marzo en la sede del Coro Polifónico “Rodolfo M. Alleva”, ubicado en Guido Spano 78, y los que perduran en la Escuela de Estética, calle Lavalle y Francia.

Algunos talleres son reconocidos por PAMI, motivo por el cual desde la institución llaman a jubilados y pensionados a sumarse a las actividades. Aún así, la mensualidad es accesible para la comunidad: un taller tiene un costo de $250, dos talleres $400, tres $510 y cuatro talleres $600.

En 2014, y en reconocimiento a su trayectoria y labor social, Patricia Ramírez fue distinguida por la Fundación Mil Milenios de Paz como Embajadora de Paz en nuestra ciudad y, la asociación SumArte, como sede de la Embajada de Paz de Junín.

“La idea es poder volcar toda la experiencia lograda en el sistema educativo y continuar con la actividad aunque hoy no esté ejerciendo en la docencia. Pero los 25 años como Directora de la Escuela de Estética y estar siempre como profesora de música en distintas escuelas me dieron muchas experiencias y muchas satisfacciones. Todo lo positivo de lo realizado es lo que yo quiero potencializar. Así salió SumArte, la Asociación Civil que tenemos, que por el trabajo realizado fue reconocida como Embajada de Paz”, expresó Patricia.

En 2014, y en reconocimiento a su trayectoria y labor social, Ramírez fue distinguida por la Fundación Mil Milenios de Paz como Embajadora de Paz en nuestra ciudad y, la asociación SumArte, como sede de la Embajada de Paz de Junín.

-¿Cómo surge SumArte?

-SumArte nació con la idea de poder hacer otras actividades que no estaban contempladas dentro del sistema educativo, como tener alumnos adultos mayores, armar elencos con los niños. Así nace y con el transcurso del tiempo SumArte fue teniendo talleres que fueron tomando autonomía, identidad y fueron cambiando porque no es algo que esté subvencionado por el Estado, es una ONG, una asociación civil que mantenemos con la documentación al día. Por lo tanto vamos haciendo proyectos a medida que lo vamos pudiendo solventar y sostener en el tiempo. Tampoco tenemos un lugar físico exclusivo, el ADN de SumArte está pero puede ir trasladándose a diferentes espacios físicos de la comunidad. Desde 2007, que creamos SumArte, hemos estado en muchos lugares, empezamos en la Escuela de Estética, dos años en el Club Rivadavia, en el espacio municipal Punto Tecnocultural, también en el Círculo Sirio. Hoy estamos, los días martes, en el espacio del Coro Polifónico “Rodolfo M. Alleva” ubicado en Guido Spano 78. Pero también van a funcionar dos talleres que continúan en la Escuela de Estética.

-¿Cómo es trabajar con adultos mayores?

-Es una experiencia que no se puede explicar con palabras, hay que vivirlo, es maravilloso. A parte vamos porque queremos, no es una obligación, es ir por querer estar ahí y sentirse bien. Satisfacción personal y grupal, con ese objetivo vamos y a partir de ese objetivo surge el aprendizaje, los logros progresivos, el trabajo en equipo, el aprovechamiento de las potencialidades, la resiliencia porque a veces no se puede hacer algunas cosas pero sí otras. Surge el atender a la diversidad y respetar lo que el otro puede hacer, complementarse.

-¿En los talleres se juntan los más chicos con los más grandes?

-En general lo que nosotros hacemos es que sea intergeneracional para que todos aprendan de todos. Nosotros trabajamos con todas las edades, estamos todos integrados porque lo importante es la esencia, necesidad y ganas de expresarse, independientemente de la edad que tengas.
Semanalmente tratamos de estar separados por edades, después vamos integrándolos. Se trabaja por separado y lo que hacemos después es amalgamar y perfilar las producciones para después unirlas para el armado de los espectáculos.

-¿Qué tipos de producciones se van a realizar?

-Lo que los chicos van a hacer, aquellos que tengan entre 6 y 13 años, es una comedia musical. Van a cantar con movimiento, con coreografías, implementado el teatro. También van a grabar esas canciones en un estudio de grabación como ya lo hemos hecho, y las canciones son inéditas también, son nuestras tanto las letras como la música.

Siempre tratamos que los elencos tengan y dejen un mensaje, y siempre son creaciones propias basándonos en literatura, obras teatrales, tratando de ir uniendo todo eso en hacer un producto nuevo.

Una característica que tiene nuestro taller de teatro es que es comedia porque buscamos que sea través de la alegría, con mucha expresión corporal, mucha interpretación, espontaneidad, de textos breves de pocos personajes por cada parte, de dos o tres personajes, un monólogo para que puedan ensayar por su cuenta, para que se sientan libres. Todos los participantes tienen su momento de protagonismo, cada cual con su habilidad y afinidades personales, van ensayando por su cuenta.

El taller de escritura creativa se llama “Por amor a las palabras” porque cada uno escribe lo que tiene adentro y el hecho de poder compartir con otras personas parte de su historia con gente que conoció en el taller y sin embargo salen cosas muy intensas.

-¿Qué sentís al ver arriba de un escenario a los alumnos que pasaron por SumArte?

-Me da una gran satisfacción que ellos hayan seguido en el tema, en el arte. O que hayan estudiado otras cosas pero que vuelvan a su esencia. Y te los puedo nombrar, tengo fotos con ellos y son muchos. Una maravilla porque es algo que lo llevan adentro, que es lo que yo vivo como experiencia personal porque podría estar haciendo otras cosas y lo que a mí me encanta, es esto, y que la gente que siente que no pudo hacerlo, vea lo que puede hacer.

-El trabajo que realizan es poner el cuerpo a expresarse y soltar la energía

-Si, y alguien que siempre decimos, cambiar una ‘T’ por una ‘D’ para dejar de ser solitario, para ser solidario. Lo que nosotros entregamos como hecho solidario no son campañas de donación, no es nuestro fuerte, solidariamente lo que entregamos es a nosotros mismos, o sea, toda la energía y todas las ganas para poder contagiar el amor a la vida, llegar a la esencia, tratar de lograr en el público una lágrima de alegría y de emoción.
Hoy en día hacemos tan complicada la vida, corremos, cumplimos, el consumismo, tantas cosas que a veces la esencia de uno se va quedando.

-¿Qué expectativas tienen para este nuevo ciclo?

-Que la gente encuentre en cada uno de los talleres el permiso para disfrutar a través de manifestarse y encontrarse en un grupo con afecto. Después a partir de ahí todo lo demás fluye.

En agosto/septiembre tenemos un encuentro con “Papelnonos” en Salta. El año pasado estuvimos en Termas de Río Hondo, fuimos cinco días y actuamos doce veces en plazas, hoteles y teatros. Este año tenemos dos fechas en La Ranchería, una en mayo por el Día de la Paz, y una en noviembre por el Día de la Música. También pedimos dos fechas intermedias en “El Salón” para el taller de teatro y coro de niños.

EL TEXTO ORIGINAL DE ESTE ARTÍCULO FUE PUBLICADO EL SÁBADO 17 DE MARZO 2018 EN NUESTRA EDICIÓN IMPRESA      

 

 

 

 

 

 

 

 

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