Junín. martes 24 de abril de 2018
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Despenalización del aborto: qué opinan las concejalas de Junín

Mientras se espera que su tratamiento avance en el Congreso, SEMANARIO consultó a Cristina Cavallo, Nora Mahuad, Melina Fiel, Maia Leiva, Victoria Muffarotto, Olga Prieto, Carolina Echeverría y Natalia Donati para saber qué opinan y conocer sus argumentos.


Por:
LUCIANO CANAPARO

La despenalización del aborto en Argentina es el tema ineludible del momento. Se debate en las redes sociales, en los medios, en la calle. El gobierno dio luz verde para que se trate en el Congreso. Y se escuchan opiniones de todo tipo. Se habla de defender la vida, de evitar la muerte, de bajar la mortalidad materna, de igualar derechos. Se cuelan creencias religiosas, se mira al resto del mundo. Legalizar o no el aborto parece ser el debate de los próximos meses.

El proyecto se presentó con la firma de 71 diputados en el Congreso. Aunque es la séptima vez que logra ingresar en el recinto legislativo en doce años, ahora, como nunca antes, promete un debate profundo y postergado.

El proyecto plantea que “toda mujer tiene derecho a decidir voluntariamente la interrupción de su embarazo durante las primeras catorce semanas del proceso gestacional”.

La idea es que sea tratado en cuatro comisiones: Salud, Familia, Legislación General y Legislación Penal. Pero se arregló que se debata en plenario, es decir, todas las comisiones juntas para no demorar tanto el proceso. El plenario podría comenzar a trabajar la próxima semana.

“Desde 1983 han muerto más de 3.000 mujeres por abortos inseguros, es la gran deuda de la democracia que constituye un gravísimo problema de salud pública”, sostiene la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal Seguro y Gratuito, que cumplirá 13 años en mayo. Estiman que se realizan 500 mil abortos inseguros cada año, que alrededor de 60 mil mujeres deben internarse por complicaciones de estas prácticas inseguras y que unas cien mueren. Las complicaciones por abortos inseguros son la principal causa evitable de mortalidad materna en Argentina y en los países del tercer mundo. No pasa lo mismo en el mundo desarrollado, donde el aborto es legal y seguro y se realizan siguiendo guías de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Mientras se espera que el tratamiento avance en el Congreso, SEMANARIO consultó a las concejalas Cristina Cavallo, Nora Mahuad, Melina Fiel (Cambiemos); Maia Leiva, Victoria Muffarotto, Olga Prieto (Unidad Ciudadana); Carolina Echeverría y Natalia Donati (Frente Renovador) para saber qué opinan y conocer sus argumentos.

 Melina Fiel

Como sociedad nos debíamos este debate, tan necesario y con una gran controversia. Celebro que este gobierno, encabezado por nuestro presidente Mauricio Macri, hoy impulse la discusión sobre la despenalización del aborto, y nos dé la posibilidad de opinar libremente. Como historia personal, estoy acá porque una joven de 18 años, terminando el secundario, dijo si a la vida. Mi mamá. Pero no puedo mirar para otro lado y negar la realidad. Los abortos existen y miles de mujeres mueren en ellos, sin tener la posibilidad de que sea en un lugar seguro y con la asistencia necesaria. Personalmente considero que debemos escuchar todas las voces, cada una de ella tiene fundamentos válidos en esta discusión. Hoy el pilar más importante debe ser el respeto hacia el otro, sus creencias, vivencias e historias personales. Estamos atravesados todo el tiempo por ellas y nadie puede juzgar livianamente la vida y el accionar de otro ser.

 Nora Mahuad

Ante todo estoy a favor de la vida, pero también soy consciente que mueren muchas mujeres por abortos hechos en lugares inapropiados. Cada uno tiene una opinión diferente sobre el tema, por eso es muy bueno que se llegue a debatir; celebro se pueda ver todos los aspectos,  ni lo bueno ni lo malo, porque las opiniones son diversas, sólo lo correcto para un momento difícil en la vida de una mujer.

 Cristina Cavallo

Estoy a favor de la vida del por nacer, pero también a favor del debate, en el marco de un análisis objetivo, reflexivo e interdisciplinario de la realidad que estamos transitando. Es una realidad compleja, atravesada por distintas variables, y cuyas conclusiones necesitan ser miradas desde una proyección ontológica y de derechos.

  Victoria Muffarotto

Primero debemos abrir los ojos y  reconocer que el aborto existe, se practica y muchas mujeres mueren en el intento. Obviamente las mujeres que mueren son la de más bajos recursos económicos que no acceden a la medicación y/o a lugares  asistenciales de salud.

El aborto al ser “ilegal” se practica en forma clandestina no cumpliendo los protocolos de salud; es una realidad y no la podemos negar.

El aborto debe ser considerado una cuestión de salud pública  y una política pública de género, por eso debe ser legal, seguro y gratuito. Debe despenalizarse, legislarse y reglamentarse.

No se trata de estar a favor o en contra de la vida. Ese es un artilugio que esconde o anula la perspectiva de género que se debe tener a la hora de hablar de estos temas. Pero no podemos hablar de aborto legal, seguro y gratuito si paralelamente no hablamos de educación sexual.

La Ley 26.150 de Educación Sexual Integral (ESI) está vigente y debería aplicarse correctamente en todas las escuelas, tanto públicas como privadas. Basta de censuras o tabúes a la hora de hablar de sexualidad. Hoy si  por primera vez le hablamos de sexualidad a un adolescente de 13 o 14 años probablemente estemos llegando tarde con la información.

Recordemos que cuando el divorcio legal no existía, la Iglesia y otras asociaciones civiles se oponían a ello, considerándolo una atrocidad, que rompería familias, casi como un delito o un pecado mortal.

Gracias a (quien cada uno crea), nuestras mentes evolucionaron y hoy en el año 2018 nadie puede pensar que el divorcio este mal. Por ello, que hoy estemos debatiendo el tema del aborto me parece grandioso y un gran avance para la sociedad.

Educación sexual para decidir. Anticonceptivos para no abortar. Y aborto legal para no morir.

 Olga Prieto

Estoy a favor de la legalización del aborto y de que haya una amplia discusión sobre este tema-problema en cada ciudad y pueblo de Argentina. Los abortos se realizan todos los días ocultos y en muy malas condiciones sanitarias y de acompañamiento para las más pobres. Estoy a favor de que las mujeres que necesitan este tipo de intervención puedan acceder a la misma tranquilas, asesoradas y protegidas por el Estado, sin ser cuestionadas. Las mujeres estamos reclamando ser dueñas de nuestros cuerpos (es la gran disputa) en un contexto donde parece que los maridos, el médicos y los curas pueden opinar y decidir más que nosotras.

Esta es una lucha política y, si bien el presidente Macri la plantea como una salida oportunista ante los movimientos de mujeres, es una ventana para que se trate y apruebe en el Congreso. Apruebo estas entrevistas con toma de posición anticipada, porque facilitan el debate y porque los ‘ni’, como salida para adelante para apoyar la posición que tenga más votos, denigra.

 Maia Leiva

El debate por la despenalización del aborto es político, social, cultural y sanitario. La mortalidad de las mujeres que interrumpen sus embarazos de manera clandestina está directamente vinculada a los espacios de salud donde se realizan, y a las leyes restrictivas que no permiten que todas tengan el mismo acceso y los mismos derechos. Las mujeres no dejan de abortar porque esta práctica sea ilegal, y recurren a métodos y espacios que no son seguros y que derivan en la muerte o en complicaciones de la salud permanentes de quienes logran sobrevivir. La mayoría, por supuesto, son mujeres pobres que no tienen otro modo de solucionarlo. Siempre pagan las mismas. La despenalización del aborto tiene que ser acompañada con educación sexual para decidir, y anticonceptivos para no abortar.

Si bien muchos espacios venían planteando desde hace años la necesidad de discutir la temática, recién ahora se va a tratar por primera vez en el Congreso Nacional; no debemos olvidar que se trata de un amplio camino de lucha transitado a lo largo de estos años. Esta impostergable discusión en la Legislatura debe darse entendiendo que no se trata de un tema que se vota en base a las creencias personales. La criminalización del aborto está matando a adolescentes y jóvenes de menores recursos y pone en riesgo la vida de cientos de mujeres cada año.

 Natalia Donati

Hay que aplaudir al movimiento de mujeres que hizo que los medios, los hombres y las distintas entidades comenzaran a ser receptivas de esta situación. La campaña por el aborto legal, seguro y gratuito frente al Congreso Nacional hizo que el tema sea parte de la agenda legislativa 2018.

Considero que es un tema que tiene que poner a hablar a todos: la iglesia, los católicos, las instituciones, la sociedad en su conjunto, pero es en el Congreso de la Nación donde se debe dar una discusión responsable y una solución definitiva, donde se reglamente un marco legal a una situación que existe y donde 60 mil mujeres al año son asistidas por abortos mal practicados. Mujeres que por no tener acceso a dos fármacos que le permitan tener un aborto seguro recurren a la clandestinidad poniendo en riesgo su vida.

También creo que discutir el aborto es discutir una parte del problema, hay que ir más allá, por legalizar el aborto, pero también por reformar la ley de adopción. Cada mujer debe tener la posibilidad de optar por interrumpir su embarazo o continuarlo y dar su hijo en adopción, pero para ello es necesaria una nueva ley, más ágil, más transparente, a la que puedan acceder las cientos de familias que por diferentes razones no pueden criar a sus hijos y también las miles de familias que desean adoptar.

Creo que es una realidad que debe modificarse, trabajando con responsabilidad e implementando políticas públicas (educación sexual integral, fácil acceso a métodos anticonceptivos, evitar la deserción escolar en las escuelas secundarias, etc.) que disminuyan los embarazos no deseados y por ende la necesidad de recurrir al aborto, como así también trabajar en la reforma de la ley de adopción.

  Carolina Echeverría

En estos días nos encontramos ante una nueva brecha, que coloca de un lado a quienes están a favor y del otro a los que están en contra del aborto. En el medio de ello quedan muchas mujeres que son víctimas de prácticas abortivas ilegales, poniendo en un riesgo constante a la salud y vida de las jóvenes.

Por supuesto que cuando uno habla de la despenalización del aborto, no se plantea estar a favor del aborto, si no que se busca dar garantías a las mujeres que se realicen dicha práctica sea en lugares habilitados para ello, en las condiciones de salubridad que corresponde y no sean punibles.

Considero que el tema, como muchos lo vienen planteando, es hablar de la despenalización del aborto, y es allí donde debemos plantarnos y debatir, pero así también, me parece que es más importante iniciar un camino más profundo y de concientización respecto a la educación sexual en las escuelas, tratar dichos temas con las familias, abordarlos interdisciplinariamente con los gabinetes educativos de los Colegios, atento a que en varias oportunidades, los padres no sabemos tratarlos o no se cuenta con la herramienta pedagógica de cómo abordarlo.

Se requieren realizar más charlas relacionadas con la educación sexual, de los medios de anticoncepción, es fundamental el trabajo en red de la familia, los jóvenes y la escuela.

Todo ello debe ir acompañado con una fuerte presencia del Estado en todos los lugares de Atención de Salud con campañas sobre la existencia de métodos anticonceptivos. Brindándolos, como en varios lugares se realizan, pero enfatizar más la temática preventiva otorgando mayor información.

Hay cientos de embarazos que se pueden prevenir con educación y evitar llegar a la instancia de pensar en un aborto.

Hay otros embarazados, como lo generados por abusos o violaciones, que también se pueden prevenir, con políticas sociales que eviten el hacinamiento, con la detención de los abusadores, con la ayuda a las familias donde hay abusadores, con mayor dotación de personal en áreas como la Comisaría de la Mujer y en el ámbito municipal en el Servicio Local de Minoridad.

El aborto es la instancia final de un proceso, por lo cual, la prevención es el primer eslabón a la solución del problema.

Cifras

*El 17 por ciento delas mujeres que se tratan por abortos en los hospitales públicos son menores de 20 años

*Un 30 por ciento de las jóvenes de entre 15 y 29 años que abandonó el secundario lo hizo por embarazo o maternidad

*De acuerdo con un estudio de la CEPAL, en la Argentina se practican unos 500.000 abortos por año

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