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Semanario de Junín » Deportes » 31 mar 2018

ORIUNDO DE LEANDRO N. ALEM

Oscar Montañez, una vieja gloria de la región

Jugó en Gimnasia y Esgrima (LP) catorce temporadas consecutivas e integró el seleccionado argentino durante seis años, con quince encuentros disputados.


Por:
ISMAEL CANAPARO

¿Repasar viejas enciclopedias del fútbol, hoy inhallables incluso en las bateas de las viejas librerías de la porteña calle Corrientes, supone, de antemano, cierto placer esperanzado de reencontrar en sus páginas algunas claves que se anuden al recuerdo que tenemos de viejas glorias, hoy injustamente olvidadas? Si ese fuera el caso, la trayectoria de Oscar Eusebio Montañez, que ahora llega hasta nosotros, corre sin duda con la desventaja del lejano conocimiento que muchos aficionados juninenses y de la región tienen de su quehacer futbolero, gracias a la distancia y a la belleza de lo “viejo”, que siempre es “nuevo”.

Montañez nació el 14 de agosto de 1912 en la localidad de Leandro N. Alem y se inició en las divisiones inferiores del Club Social y Deportivo Martín D. Yrigoyen.  Jugó un total de 343 partidos oficiales con la camiseta de Gimnasia y Esgrima La Plata, durante nada menos que 14 temporadas en fila, entre 1932 y 1945, marcando 16 goles. Sumando los del ascenso, contabilizó 375 cotejos. Es el tercer jugador con más presencia en la historia mensana, detrás de  Jorge San Esteban (462 encuentros) y  Guillermo Sanguinetti (383). Además, integró la Selección nacional entre 1937 y 1942, disputando 15 partidos con la casaca albiceleste.

El mote de “millonarios” que se le adjudica a Rver Plate nació en 1932, año en el que Montañez llegó a Gimnasia, para jugar de lateral derecho. La entidad de Núñez gastó esa temporada una cifra record, cien mil pesos, en la compra de jugadores. Entre ellos, Bernabé Ferreyra, que de inmediato se convirtió en ídolo, a raíz de sus frecuentes como espectaculares goles.  En ese ciclo, en todas las canchas se implementó el cartel de la revista Alumni, como un modo “revolucionario” de conocer en el momento todos los goles que se convertían en diferentes estadios. River fue el campeón, escoltado por Independiente, mientras que el goleador del torneo resultó Bernabé, con 43 tantos en 34 partidos. Gimnasia finalizó en el séptimo puesto.

En el campeonato de 1933, con Montañez ya afirmado en el equipo titular, Gimnasia se transformó en el principal protagonista, manteniéndose 27 fechas en el primer puesto. Pero fue el destinatario de arbitrajes que lo perjudicaron notablemente y le hicieron perder la estabilidad emocional, además del liderazgo en la tabla. En una de sus ediciones, el diario La Nación tituló a seis columnas: “Lo robaron a Gimnasia”, agregando el siguiente comentario:  “Sometidos a toda clase de presiones, los jueces (especialmente algunos de escasa personalidad) encontraron un modo de evadirse de esas presiones favoreciendo a los equipos de más arraigo popular. Y así fue como ante la supremacía de un equipo modesto como el de La Plata, el gallardo líder del certamen fue claramente perjudicado. Es especial, en la 26ª fecha, ocasión en que fue derrotado por Boca Juniors por 3 a 2, en la cancha ribereña. El arbitraje del señor Dominicis fue tan parcial en favor del conjunto boquense, que la Liga resolvió eliminarlo de sus registros. Y dos domingos después ocurrió el memorable episodio en que los jugadores de Gimnasia adoptaron la pasiva protesta de sentarse en la cancha tras lo que consideraron fallos perjudiciales del árbitro Rojo Miró en el partido que estaban perdiendo con San Lorenzo por 2 a 1. A raíz de esa “sentada”, hasta ese momento insólita medida en el fútbol argentino, El Ciclón convirtió tres goles más.  Esas dos derrotas, precisamente ante los dos elencos que lo escoltaban en la tabla de posiciones, le hicieron perder a Gimnasia la moral y el primer puesto”. San Lorenzo fue el campeón, con 50 puntos, escoltado por Boca, que sumó 49, cayendo en la última jornada a manos de su clásico adversario, River.

Lo cierto es que el año 1933 quedó grabado a fuego en la historia de Gimnasia y Esgrima, con un gran equipo enormemente perjudicado, que a tantos años de entonces se lo conoce como el nombre con el que lo proclamó el periodismo deportivo de la época: “El Expreso”. Además, se lo distinguió con “La línea media de las tres M”: Oscar Montañez, José María Minella y Angel Miguens. La alineación titular se conformaba con Atilio Herrera; Evaristo Delovo, Humberto  Recanatini; Oscar Montañez, José María Minella, Ángel Miguens; Tomás González, Alberto Palomino, Arturo Naón, Armando Zoroza e Ismael Morgada. Completaban el plantel: Francisco Ruiz, Ricardo Martín, Pedro Farías, Antonio Belli, Miguel Curell, Carlos Garza, Enrique Gainzarain y Manuel Fidel.

En las dos temporadas siguientes, 1934 y 1935, el cuadro platense anduvo transitando la mitad de la tabla. El primero de ellos, se llevó a cabo con un desarrollo inusual: tres ruedas, con la finalidad de aumentar la cantidad de clásicos. La novedad resultó un fracaso. Por otro lado, se redujo a 14 la cantidad de participantes y de manera arbitraria se obligó a la fusión de cuatro entidades (Atlanta con Argentinos Juniors y Talleres R.E. con Lanús) y la eliminación de otras dos (Tigre y Quilmes) por ser los clubes que habían logrado las menores recaudaciones en torneos anteriores. Boca ganó el título, con 101 goles a favor y 62 en contra. Entre la estadística de goleadores, el juninense Agustín Cosso (en Vélez) fue segundo, con 33 tantos.  El elenco xeneize volvió a repetir en 1935, ahora como Cosso como máximo artillero de ese año.

En los torneos subsiguientes, que van desde 1936 a 1942, Oscar Montañez siguió siendo titular inamovible del primer equipo tripero, con una particularidad: algunos entrenadores lo hacían jugar de media punta, por el carril derecho, donde él se sentía más cómodo.  

En 1943, después de una floja campaña (siete triunfos, seis empates y diecisiete derrotas), Gimnasia descendió por primera vez.  Pese a ganar el ascenso en 1944 con una notable producción, volvió a caer en 1945, el torneo que fue la despedida para la extensa y brillante trayectoria de Montañez. El mensana estuvo en 1946 y 1947 en la Segunda y regresó a Primera en 1948.

Algunos de los grandes de Gimnasia

Es injusto recordar apenas a algunos de los miles de jugadores que defendieron los colores del club, pero sería casi imposible nombrar a todos. Además de Oscar Motañez, desfilaron por Gimnasia varios apellidos ilustres: Humberto "Reca" Recanattini, Francisco "Pancho" Varallo, Armando "Nato" Zoroza, el "Torito" Arturo Naón, "Palito" Smargiassi, Curell, Ismael Morgada, Scarone, el "Turco" Minoian, el "Tanque" Rojas, los hermanos Diego y Daniel Bayo, los mellizos Barros Schelotto, Novarini, el "Gallego" Rosl, el "Loco" Gatti, Londero, el "Negro" Escalada, Spedaletti, Giordano, Pignani, Castiglia, Castillo, Borgoño, "Mandrake" Trebucq, el uruguayo Juan Masnik, Carlos Della Savia, Hugo Carballo, Montagnoli, Oscar Tomás Lopez, Castagnetto, Pentrelli, Gerónimo, el "Tano" Delio Onnis, el "Ratón" Leonardi, el "Cochero" Héctor Antonio, Nazionale, Roberto Rogel, Londero, Walter Davoine, el uruguayo Salvá, Miguens, el "Muerto" Pedraza, Perdomo, Bengoechea, el "Moncho" Santiago, el "Loco" Luis Ciaccia, Marasco, "Charlie" Garcia, Carlos Della Savia, Carlitos Carrió, Eduardo Marasco, Moriconi, Pedro Galeano, Roberto Gonzalo, el "Pampa" Sosa, "Caito" Romera, el "negro" Gómez Sánchez, el "Camello" Guerra, el "Chaucha" Bianco, el "Indio" Ortiz, Sergio Dopazo, el "Pampa" Gambier, el "Guli" Guglielminpietro, Cristante, Bianculli, Gambier, Airez, Echauri, Di Placido, Gotfritt, Mannarino, Pedrito Galeano, Carro, Guruciaga y Walter Durso, entre otros.

 

 

 

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