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Semanario de Junín » Locales » 5 abr 2018

UNA FAMILIA DESTROZADA

Caso Garay: muerte y dudas en el HIGA

“Necesitamos justicia y una respuesta”. La frase fue pronunciada infinidad de veces, en estos últimos días, por el padre de Vanina, la joven de 21 años que murió en el HIGA el 14 de marzo. La declaración de dos pacientes que compartían habitación con la víctima suma misterio a un caso que reclama luz.


Por:
Redacción Semanario

La crónica policial fría dice que Vanina Soledad Garay, de 21 años de edad, se accidentó con su moto el 25 de enero pasado, cerca de las dos y media de la tarde, en el barrio Cerrito Colorado norte, en proximidades de calles Los Grillos y Puente del Inca, cuando se dirigía a sacar un turno a la salita sanitaria de Villa del Parque.

La joven cayó del rodado -se desconocen las causas- y sufrió lesiones de consideración, entre ellas un traumatismo de cráneo con pérdida de conocimiento. Trasladada de urgencia al Hospital Interzonal General de Agudos, fue internada en terapia intensiva y operada horas después. Estuvo un mes en terapia intensiva. El 14 de marzo, a las 3.30 de la madrugada, es decir 49 días después del accidente, murió. Tenía una hija de 11 meses, Lucía, y estaba embarazada de cinco meses: su bebé se iba a llamar Santino.

Su familia denuncia abandono de persona y mala praxis, y exige justicia.

“ME LA DEJARON MORIR”

“Cuando despertó de la operación, estaba todo bien y perfectamente orientada, nos conoció a todos. La tuvieron algunos días más en terapia, y la pasaron a terapia intermedia”, relató el padre de Vanina, rodeado de familiares en su casa de calle Rastreador Fournier 1340, barrio La Rufinita.

“Después de la operación mi hija se agarró neumonía, le hicieron una traqueotomía, y el médico ordenó a las enfermeras que la limpiaran y aspiraran cada dos horas. Pero a la semana las enfermeras se negaban a ir, cada uno de los que la cuidábamos recibíamos como respuesta ‘ya vamos’. Se quedaban tomando mates, y recién al cuarto llamado venían a la habitación”, recordó el hombre visiblemente emocionado.

“Cuando la aspiraban, estaba tranquila, se la veía  contenta. El lunes 12 de marzo la cuidé yo. A la medianoche se ahogó y tuve que ir a buscar a las enfermeras tres veces porque se ahogaba y yo no sabía qué hacer. La respuesta que obtenía de ellas era que mi hija era ‘mañera’. Tuvo que venir el médico para que la aspiraran”, señaló.

“En esa oportunidad la limpieza duró como media hora porque el tubo estaba repleto de flema y no la dejaba respirar. Cuando pude entrar a la habitación, mi hija estaba bien, ya relajada y se despertó a las 6.30 del martes 13, le dieron el anticoagulante y se volvió a dormir hasta las 8.30. Tomó el desayuno y una hora después, le pasé la posta a mi hermano”, narró Garay y agregó: “al mediodía volví porque ella quería mirar televisión, y tenía que pagarle la ficha. Seguía estando bien”.

“A la tarde, a la hora de las visitas, volvimos con su mamá y su hija, Lucía, de 11 meses. Entramos a saludarla todos los que fuimos. Es más, en un momento ella fue caminando hasta el ascensor para saludar a la hijita, porque no la dejaban pasar al cuarto”, recordó.

“Después nos fuimos y quedaron mi hijo y mi nuera hasta las 21, que llegó mi sobrina. Ya a la madrugada del miércoles 14, tipo 2, recibo una llamada telefónica. Era para decirme que no querían atender a Vanina, y que se estaba ahogando: ‘tío, venite al hospital porque no la quieren atender y se ahoga’. Eran como las 4 de la mañana. Desperté a mi señora y nos fuimos, dejamos a mi hijo de 19 años con la bebé y mi otro hijo de 8 años”, reconstruyó.

“Cuando llegamos encontramos a mi hija ya sin vida. Yo entré al cuarto ciego, no la vi, estaba tapada. Además no había nadie, solo cuatro policías como custodiando a las enfermeras. Nunca la dejamos sola, estuvo toda la familia, no puede ser que contradiciendo la orden médica las enfermeras no la aspiraran cada dos horas. Me la dejaron morir”, denunció.

La familia de Vanina Soledad Garay estuvo una semana esperando algún tipo de explicación por parte de las autoridades médicas y judiciales. “Recién después de una entrevista que tuvimos con el canal, llamó una de las directoras (NdR: Patricia Barisich), que ni siquiera estaba al tanto de cómo era el proceso de cuidados que debía recibir Vanina. Con nosotros no se comunicó jamás”, explicó Carlos Garay.

“El bebé estaba perfectamente bien. Diez días antes le habían hecho una ecografía, y nos dijeron que era un varón. Se iba a llamar Santino. El cuerpo me lo entregaron a las 13 del mismo día, lo que pusieron en el certificado era que murió por el accidente. Vimos que estaba abierta por la operación de autopsia, pero el bebé recién apareció una semana después y en la morgue”, relató.

INVESTIGACION JUDICIAL

La titular de la UFIJ N° 1, Vanina Lisazo, sigue recepcionando declaraciones testimoniales relacionadas con el período de internación de Vanina Soledad Garay en el HIGA "Abraham Piñeyro", en el marco de la IPP 04-00-001871-18 iniciada con fecha 26 de enero, “prima facie” caratulada como “accidente”, mientras la familia radicará la denuncia correspondiente para que se investigue “hasta las últimas consecuencias”, según le dijo a Semanario Carlos Garay, el padre de la víctima.

Realizada la operación de autopsia de la mencionada Garay y del feto, por parte de peritos de la Policía Científica, se enviaron las muestras al área de anatomopatología forense del Instituto de Investigación Criminal y Ciencias Forenses Norte, aguardándose el resultado de las respectivas pericias. La autopsia, que no se filmó pero fue fotografiada, determinó que Vanina Garay falleció por una “broncoaspiración”.

El viernes 23 de marzo, la doctora Lisazo, junto a personal del Centro de Asistencia a la Víctima del Ministerio Público, recibió a los familiares directos de Garay y letrados patrocinantes de la familia, informando detalladamente a los mismos los elementos reunidos hasta el presente, en el curso de la investigación.

Según información a la que accedió SEMANARIO, en los últimos días la fiscal Lisazo les tomó declaración testimonial a dos pacientes que estaban alojadas en la misma habitación que Vanina Garay. Las personas declararon que la familia de la víctima “iba y venía”, que Vanina “se quería suicidar, y se sacaba la cánula” y que “las enfermeras, cada dos horas, según lo establecido, cumplían con su labor”, contradiciendo la postura de la familia que desde el primer momento aseveró que la joven fue “literalmente abandonada por médicos y enfermeros” del HIGA. 

 EL TEXTO ORIGINAL FUE PUBLICADO EL SÁBADO 31 DE MARZO 2018 EN NUESTRA EDICIÓN IMPRESA      

En rigor, la investigación deberá determinar si hubo negligencia por parte de la estructura hospitalaria. “No tenemos respuestas. La directora del hospital sigue trabajando como si nada hubiera pasado. Estamos rodeados de asesinos. Mi hija estaba caminando por el pasillo una semana antes de su muerte. Por eso digo que la mataron. Quiero justicia para mi hija”, clamó Garay.

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