Junín. martes 25 de septiembre de 2018
Semanario de Junín » Opinión » 7 abr 2018

COLUMNA DE EDUCACION

La dignidad no se negocia

Si nosotros no creemos que lo que hacemos es importante, cerremos la puerta del aula y pongámonos un kiosco.


Por:
MIGUEL MANCUSO

Hoy, después de muchos años de docencia, sigo creyendo lo mismo, porque si no tendría que haber dejado todo para dedicarme a otra cosa. Todos los años sigo viendo y escuchando por los medios el “tironeo” de la mesa de negociaciones entre el gobierno y los gremios.

Todos los años lo mismo… Siempre en la misma época porque es la única en la que parece que nos escuchan… Y porque a nuestros políticos les da pánico que no se abran “los depósitos de niños”.

El docente siente que es vapuleado cuando escucha frases como “los chicos no aprenden”, cuando es duramente criticado, a veces hasta injuriado: “no enseña nada”, “no hay nada en el cuaderno”, “no explica y lo manda de tarea”, se quejan los padres.

Siente que tiene que responder a las expectativas de los colegas, de la directora, o de la inspectora, al recibir críticas encubiertas -o no tanto -, indiferencia y reproches, cuando tiene alumnos que “fracasan”…
Los docentes son tironeados por los niños, los padres, los colegas y las autoridades de la institución.

¿Cómo se sienten frente a esta situación? ¿Cómo es ser “una buena maestra”? ¿Qué se le evalúa?

Este año cambió la forma de lucha. Volvimos a las aulas sin paros esperando… esperando… y continuamos esperando. Lo que demuestra una vez más que lo único que les interesa a nuestras autoridades es tener a los pibes dentro de la escuela, aunque no aprendan nada, pero tenerlos…

El docente, mientras se discute su situación salarial, está esperando una respuesta de las instituciones que nunca llega, pero que siempre se anuncia…;  está viendo chicos con hambre, con problemas en la casa…; está luchando y enfrentando a muchos padres que no se preocupan por educar realmente a sus hijos, que no les prestan la mínima atención, que los educan en ambientes hostiles y que en muchos casos los mandan al colegio (si es que lo hacen) para "sacárselos de encima".

Y no estamos hablando de un colegio privado en el coqueto barrio de la Recoleta, o de dos docentes locos, estamos hablando de la realidad, esos miles de alumnos de colegios de baja y media, que son la mayoría, y son de los que no nos ocupamos, y de esos miles de docentes que tienen que hacer frente a toda esta situación, y soportar tantas exigencias, y encima escuchar esa clase de comentarios, dichos sin analizar realmente la situación.

Veo muy seguido docentes que vuelven de la escuela estresados, maltratados por padres, por los alumnos, e inclusive por las instituciones. Y todos los días veo docentes levantarse y seguir luchando por una ecuación y un futuro mejor para sus alumnos. 

En las escuelas sobran celulares, y no faltan los problemas, y aun así muchos docentes cada día más siguen en su lucha.

Nuestra tarea como docentes es muy importante y hay que creérselo para no sentirse frustrados del todo cuando la sociedad nos juzga. 

Si nosotros no creemos que lo que hacemos es importante, cerremos la puerta del aula y pongámonos un kiosco.

Me divierto en mi trabajo, me comprometo todo cuanto puedo, y aún así algunas veces siento que no hice lo suficiente; me entristezco cuando percibo la desvalorización de nuestra profesión, pero cada noche me acuesto pensando en lo que haré al día siguiente con los pibes y los futuros docentes que tengo que modelar con mis manos y cada mañana abro mi clase y agradezco enormemente poder dedicarme en cuerpo y alma a lo que me dedico.

Las exigencias de la sociedad un día serán unas y otros días, otras, pero... docentes... debemos seguir al pie del cañón, y ahora más que nunca.

Sigo sosteniendo, y hoy más convencido que cuando comencé esta carrera, que las utopías son posibles pero para poder cumplirlas llegó la hora de no callarnos más la boca. Por eso les pido que no abandonen la lucha nunca.

Siempre sostuve, y se demostró durante el gran paro que le hicimos a Alfonsín por 62 días, que hay que ir al paro por tiempo indeterminado. Que ningún gobierno puede sostener 15 días sin los pibes en las aulas, pero para eso se debe lograr unidad. Y Unidad implica unión de todos, de estatales y privados subvencionados.

Creo que es la única forma que de una vez nos den bolilla y podamos decir una vez por todas: la dignidad no se negocia.

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