Junín. martes 24 de abril de 2018
Semanario de Junín » Cultura » 14 abr 2018

no fue magia

Genaro Masci: la vida, entre lo abstracto y lo exacto

El poder cautivador de lo oculto y secreto, ha llamado la atención de la humanidad desde tiempos remotos. Tener conocimiento y control sobre lo desconocido y prohibido, ha sido uno de los motores por los cuales la magia logró perdurar en la historia. La experiencia del juninense Genaro Masci.


Por:
LUCIANA CAMARERO

Genaro Masci (20), juninense radicado en la ciudad de La Plata, es un apasionado de la ciencia y de la magia. Y aunque parezcan no tener relación una con la otra, se sabe que antiguamente ambas estaban muy relacionadas, y hoy son el nutriente de un joven que, entre la medicina y los trucos, se nutren sus días, volviéndose cada día más profesional en cada uno de sus afines.

“Siempre me gustó la magia, de chico”, le dijo a SEMANARIO. “Tenía juegos que me regalaba mi familia con los que siempre jugaba y le hacía magia a la gente que venía a casa. Como sabían que me gustaba, ya de grande me empezaron a regalar libros”, continuó.

Genaro recuerda el día en que terminó por convencerse que la magia era lo suyo. “Hace algo de seis años trajeron en frente de mi casa, en el Club Moreno, a un mago de Capital Federal que hizo un show terrible, que me volvió loco y eso me despertó algo que estaba guardado”.

A partir de ese momento se propuso investigar y buscar hasta saber lo que hace un mago. Empezó a hurgar en libros y en las herramientas que brindan las redes e internet. De a poco fue afianzándose en las cartas y aprendiendo con paciencia.

“Empecé a averiguar, viajamos a Buenos Aires, a un lugar donde hay profesionales, entré en contacto y empecé a comprar cosas y así se fue dando hasta que me recibí en la secundaria y me fui a La Plata  a estudiar medicina”, contó el joven juninense quien, una vez instalado en la ciudad de las diagonales, comenzó una nueva búsqueda por espacios donde desarrollar su capacidad y pasión por el mundo de la magia.

“Sabía que La Plata era la ciudad de los magos y de algún modo la elegí por eso también. Ya instalado entré a buscar en internet lugares para estar más en contacto en el tema porque acá en Junín no hay nada. Justo leí un blog que había una tienda, la única en La Plata, que vendía cosas para los magos. En un comentario ví la dirección, fui al lugar y la persona que me atendió se dio cuenta que era un apasionado por la magia”, recuerda el futuro doctor. Y pese a padecer su primer año en una ciudad inmensa comparada con la suya natal, en relación a la adaptación y asimilación de la lejanía de sus vínculos, cada vez que tenía un tiempo libre se acercaba a la tienda de magos en busca de mates y charlas.

“Un día me enteré que ellos tenían un club de magos, como una asociación que se llama ‘La Caja Mágica’ y me recomendó que me acercara a las reuniones de los jueves donde se juntaban a charlar y hacer magia. Entre todos se enseñaban. Ese mismo jueves fui y ya entré en contacto con gente que sabía del tema, algunos que lo hacían por hobbie y otros que se dedicaban en serio, muy profesionales. Seguí yendo cada jueves que se reunían. Y como tenía que mostrar una rutina de magia, a modo de presentación, preparé algo con lo poco que tenía, y a fin de año lo presenté”, expresó Genaro sobre su experiencia y sus primeros pasos  no sólo en la magia, sino también en La Plata.

Mirando hacia atrás y visualizando aquel sueño que tenía de muy chico, hoy siente que un profesional de la magia sacrifica esa ilusión para poder brindársela a otras personas. Y sin sentir decepción alguna asegura: “a mí me encanta saber más y disfruto de la sorpresa de la gente cuando le hago magia. O cuando no me conocen, hago algo y disfruto de sus reacciones. Tengo mi página de Instagram, donde empecé a subir videos y ahí muestro como la gente se sorprende”.

“Lo que me gusta de la magia es que no tiene límites, siempre van surgiendo ideas nuevas y con todo se puede hacer posible: con una moneda, una soga, las cartas, todo vale. Pero una vez que tenés una base, que sabes cómo funcionan las cosas, ya te va dejando de sorprender de a poco, sabés que hay algo detrás, y ya no sos un profano”, admite.

Dentro del inmenso mundo de la magia hay diversas ramas. Genaro refiere que existe la magia conocida como “close up” o “cara a cara”, que es la magia de cerca, la que se puede mostrar en una mesa, para un grupo reducido de personas.

“Ese estilo de magia, que es bien de cerca, es la magia que me gusta hacer a mí porque la otra persona siente que tiene el control, aprecia bien o quiere tratar de descubrir, y realmente se lleva la sorpresa cuando realizas un truco”, afirmó el joven.

También existe la magia de salón, que es la que se puede hacer en una fiesta, para cincuenta o cien personas. También la magia de teatro, que es escénica ya que abarca a un público más grande y se pueden aplicar las grandes ilusiones, como por ejemplo máquinas donde las personas desaparecen, flotan o levitan. “Ese estilo a mi mucho no me llama, pero porque me interesa más aquel que pueda estar en contacto con el público”, aseguró.

Dentro de sus principales referentes, en su listado personal se encuentra en la cima David Copperfield, aunque, del estilo de magia que a él le gusta realizar -“close up” o “cara a cara”- se queda con David Blaine, quien realiza trucos en la vía pública interviniendo grupos de personas. A nivel nacional, selecciona como referencia a Adrian Guerra, quien además recurre al humor.

En este extenso recorrido por su pasión, Genaro también habló sobre la carrera que está transitando en la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de La Plata, casa de altos estudios reconocida por el gran número de estudiantes que quedaban relegados con el famoso “ingreso eliminatorio”, y  donde sólo el 20 por ciento de alumnos podía cursar regularmente. Y si bien la modalidad cambió, Genaro sorteó ese ingreso y ya transita su tercer año.


Su otro amor, la medicina, lo mantiene inquietante, con intenciones de seguir perfeccionándose y dedicándole el mismo entusiasmo por conocer más, como hace con la magia. Tal es así que sus expectativas recaen en llegar a su tan ansiada meta personal, que es poseer su título de médico y quien dice pueda explotar, en su pronto futuro, sus dos pasiones a la par.

Como decía el poeta y científico alemán Johann Wolfgang von Goethe “la magia consiste en creer en ti mismo, si lo logras, conseguirás que cualquier cosa suceda”.

Por eso, dentro de cada uno de nosotros yace un mago, que al ser nutrido de autoconfianza y seguridad, hace que lo imposible se vuelva posible, porque contamos con la capacidad innata de la palabra y el lenguaje, para convertirnos en arquitectos de realidades con diversas posibilidades, reafirmándonos como seres originalmente mágicos. Si lo sabrá Genaro.

Adrián Guerra, el elegido de Genaro

El año 1994 catapultó definitivamente al quilmeño Adrián Guerra a la cima de la magia mundial: en Yokohama, Japón, se coronó Campeón Mundial de Magia con Naipes. A partir de ese momento, el mago que había empezado jugando a los 9 años y que ya tenía en su haber importantes premios en toda América, entró en la historia grande de la magia mundial. Sus shows tienen un humor incomparable, cultivado a lo largo de una carrera prolífica que le ha permitido compartir escenarios teatrales y pantallas televisivas con figuras de la talla de Susana Giménez, Marcelo Tinelli, Nito Artaza, Alejandro Fantino, Aníbal Pachano, Beto Casella, Juan Acosta, Mario Pergolini, Emilio Disi, Julián Weich, Antonio Gasalla y Gerardo Sofovich.

EL TEXTO ORIGINAL FUE PUBLICADO EL SÁBADO 7 DE ABRIL 2018 EN NUESTRA EDICIÓN IMPRESA      

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