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Semanario de Junín » Locales » 9 may 2018

editorial

Pablo Petrecca y la hora de ‘reinventarse’

En el núcleo más íntimo del gobierno local partió una autocrítica tendiente a buscar un cambio de timón. Las balas entraron: hay que ver ahora qué se hace con la herida. Y la decisión depende del cirujano jefe, el mismísimo Intendente. Es cuestión de horas. El plan "reinvención" está en marcha. ¿Funcionará?


Por:
Redacción Semanario

El intendente Pablo Petrecca, recién llegado de su mágico paseo por Estados Unidos, tiene un trabajo ineludible e impostergable: reinventarse. O da un golpe de timón o se hunde.

Ya pasó demasiado tiempo desde 2015, cuando cautivó a los vecinos cansados de un meonismo que no daba respuestas y se dio justo cuando todos decidieron apostar por un cambio. A bordo de su bicicleta, con las cebras marcando el paso, Petrecca llegó en el momento justo y de la mano del fenómeno amarillo, que lo iba a respaldar y consolidar.

De todo eso ya pasaron casi dos años y medio. Después de unos primeros meses de hablar de la pesada herencia que dejó la administración anterior, tanto en las calles de la ciudad como en los libros contables del municipio, se terminó el tiempo de espera y tolerancia. Y sobre todo, porque el 2019 ya no es un lejano número, sino que aguarda ahí nomás, al alcance de la mano o las urnas.

Por eso, a pesar de su desconfianza natural, el Intendente deberá abrir los oídos a las advertencias y consejos de su ‘mesa chica’. La gestión entró en una meseta, o tal vez en un declive, y debe ser relanzada con nuevas propuestas, gestos y obras. Sobre todo, el jefe máximo debe salir del palacio y empezar a meter los pies en el barro, ese mismo que sigue estando en las calles, volver a tomar mates con los vecinos para escucharlos y hacer que su figura no quede sepultada ante los infinitos comentarios de café y sobremesa sobre su nueva mansión de calle Italia.

O sea: Petrecca tiene una ardua tarea por delante. Debe tratar de lograr que su gestión le gane a sus inversiones inmobiliarias personales en la opinión y balanza del electorado. Caso contrario, está perdido.

Y además de cambiar foquitos, arreglar baches, pavimentar, hacer todas las obras previstas y anunciadas (incluida la llegada de la misteriosa empresa para el transporte de pasajeros), deberá salir personalmente de la cueva y tratar de reconquistar.

En poco más de la mitad de su mandato, este Gobierno logró recoger todo lo negativo que -recién en su tercer período de mandato- se le atribuyó a Meoni: un combo de insensibilidad, falta de respuestas, encerramiento y mucha soberbia, sobre todo de las primeras y segundas líneas municipales. Otra vez los vecinos se quedaron con la promesa de un municipio de puertas abiertas.

Por eso, tras unos días de descanso por el país del norte, PP deberá poner manos a la obra cuanto antes. Se viene un recambio de funcionarios, como primera medida.

VOZ DE ALARMA

En el núcleo más íntimo del gobierno local partió una autocrítica tendiente a buscar un cambio de timón. Las balas entraron: hay que ver ahora qué se hace con la herida. Y la decisión depende del cirujano jefe, el mismísimo Intendente.

En principio, deberá sumar al análisis y a la participación a los actores menores del frente Cambiemos, como la Unión Cívica Radical, Coalición Cívica y Partido Fe, que reclaman una vuelta al “mano a mano” con vecinos y entidades.

No hay que olvidar las relaciones alicaídas con los empleados. Si bien se llegó a un acuerdo en paritarias, detrás quedó flotando el gran apriete que sufrieron: fue una jugada que permitió solucionar el conflicto, pero descontar los días de paro jugando con el pan en la mesa de muchas familias, es una afrenta que no va a pasar tan fácil de la memoria de todos.

Pero al margen del incremento salarial, quedaron otros muchos puntos. Los elementos de trabajo necesarios para cumplir tareas, el respeto de los jefes de áreas, las puertas abiertas del despacho principal, las rondas de diálogo y la carta que les envió con promesas antes de los comicios del 2015. Como el mismo Petrecca dice, los empleados saben que son el motor de la gestión, y exigen el reconocimiento que merecen. Demasiado tienen con cobrar un sueldo que no supera los 10 mil pesos promedio.

Su disconformidad puede multiplicarse a lo largo y a lo ancho de la ciudad: a través de trabajos mal hechos o con el ‘boca a boca’, lapidario en una ciudad con alma de pueblo como Junín. Son casi 1500 personas que saben, de primera mano, cómo está la situación en el municipio y transmitirla como un virus. Y no le perdonan a su jefe máximo que, durante todo el conflicto, los haya evitado religiosamente en un ‘cara a cara’.

LOS REEMPLAZOS

Ya es un hecho que Diego Frittayón dejará la Secretaría de Obras Públicas. Había anunciado su permanencia hasta fin de mes, y por el viaje de Petrecca, no se oficializó su salida. Los mismos pasos seguiría el actual subsecretario a cargo, Marcelo Balestrasse.

El área es el punto neurálgico de la gestión y está recibiendo cascotazos de todos los puntos. Era obvio que no alcanzaba con pavimentar accesos como Alvear o Respuela, o hacer de nuevo Circunvalación y el Camino a la Laguna. Además de piedras, la gente requiere respuestas rápidas a problemas menores que le afectan la vida diaria: focos quemados que dejan sin luz una cuadra, poda o pozos. Y en estas cuestiones se viene fallando. “Petrecca está igual que Meoni, ocupándose de las placitas”, se escuchó comentar cerca del Parque Lineal Jean Jaures, ese caminito con asientos y juegos lleno de concreto que se está construyendo en una parte del predio ferroviario.

No alcanza. Y las actitudes poco amistosas de Frittayón hicieron el resto para que, en apenas dos años y a pesar de toda la plata que manda Provincia y Nación, le significara un desgaste tan grande que derivara en su salida.

Otro de los apuntados es el secretario de Coordinación, Martín Beligni. Con los únicos pergaminos de ser bailarín de tango, hijo de la secretaria Marisa Ferrari y ex cadete judicial, le dieron un puesto que, sin dudas, le queda inmenso.

No sabe apagar fuegos como el cuñado Juancito, no tiene cintura política ni habilidades especiales. Por eso, el propio Petrecca debe ocuparse de cuestiones que antes delegaba: tiene un secretario supuestamente de confianza, pero no le sirve para mucho.

Así que al parecer, se estarían barajando nombres que no vienen del núcleo duro del PRO para suceder a Beligni desde los próximos días. Y los elegidos serían Pablo “Tuta” Torres, hoy a cargo de la empresa Gas Junín, o el concejal peronista Marcelo García, quien compartió una cena semanas atrás junto a Petrecca y Ricchini, a la que también fue invitado Federico Melo, secretario de Organización del Sindicato Empleados de Comercio.

Según los rumores, otro que caería en desgracia sería el “Halcón de Mario”, Adrián Feldman. Ya estarían cansando sus continuos fracasos judiciales.

A estos nombres, debe sumarse el primero que salió a la luz: Ariel Díaz, actualmente a cargo de la Secretaría de Hacienda, quien tuvo que ponerle el cuerpo a las negociaciones salariales con la orden imperativa del soldado de Vidal de no exceder el 15% ordenado desde la Provincia.

Su “nueva” pareja, la secretaria de Gobierno Agustina De Miguel, también tendría intenciones de abandonar su efímera carrera pública.

El área de prensa también sufriría variantes, no solo de nombres. “La selfie y la gacetilla ya no van más”, describió una fuente.

Es cuestión de horas. El proyecto reinvención está en marcha. ¿Funcionará?

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