Junín. domingo 24 de junio de 2018
Semanario de Junín » Cultura » 25 may 2018

SE PRESENTÓ EN LA RANCHERÍA

La de Lapadula es una orquesta de culto que (casi) no se consigue

Una noche cargada de poesía y matices, con la complicidad y aureolas de brillantes ejecutantes del tango.


Por:
ISMAEL CANAPARO

Después de cinco meses de su presentación formal ante el público juninense, volvió a sonar fuerte la orquesta típica creada por el maestro Oreste Lapadula. Esta vez el recital se mudó hacia el teatro de la Ranchería, refugio donde el sábado pasado el dos por cuatro fue amo y señor, dentro de un aporte de savia nueva y vigorosa.

La agrupación, formada por músicos de tres generaciones, como bien apuntó su director, es por ahora un asteroide que orbita orgullosamente en nuestra ciudad y que pretende acoger a la movida tanguera que está creciendo entre los jóvenes, hoy acaparada por los fieles veteranos de siempre. Y, por lo tanto, la ilusión de que la orquesta siga transitando los senderos tangueros, permanece latente. Pero para que esa quimera no se opaque, es necesario que instituciones y empresarios se arriesguen en favor de apoyar propuestas serias y brillantes.

Lo nuevo cuesta: cuesta hacerlo y cuesta metérselo al público. De ahí que la aparición de la orquesta de Lapadula está dispuesta a aportar algo crucial, que son orejas nuevas, obligadas a aceptar la renovación, con la misma actitud que décadas atrás aplaudió a Arturo Viora, Héctor Raúl Bianco, Carlos Buono, Osvaldo López o Enrique Fusé, para nombrar apenas unos pocos de aquellos talentosos directores. O las letras de Discépolo primero, las de Homero Expósito después. O la música de los De Caro, los arreglos de Argentino Galván y las transgresiones de un Piazzolla o un Eduardo Rovira. Para que el tango no sea sólo devoción, culto y arqueología hacen falta oídos curiosos y abiertos, como el que despertó ese bellísimo tango de Juan Carlos Ghioni y el propio Oreste Lapadula, “Si una mujer”, que interpretó en la mitad del concierto el siempre vigente Omar Decarre ante una perpleja parroquia, que de pronto ponía cara de “a esto no lo tengo”.

Durante casi dos horas, la gente vibró con el espectáculo, guiado por la palabra sobria y medida de Raúl Daniel Ganci. La parte inicial contó con tres registros instrumentales de alto vuelo, como “Elegante papirusa”, del violinista Tito Roccatagliata, “Ojos Negros”, de Vicente Greco y Pedro Numa Córdoba, y “A Evaristo Carriego”, de Eduardo Rovira.

Enseguida, la platea murió con la aparición de Omar Decarre, quien recibió una verdadera ovación tras la obra de Eladia Blázquez, “Sin piel”. Luego atacó la orquesta con el tango “Redención”, de Alfredo Gobbi, y el sublime vals “Desde el alma”, de Rosita Melo, Homero Manzi y Víctor Piuma Vélez. De inmediato, la gente volvió a contagiarse con Decarre, que interpretó “Anoche”, página de Armando Pontier y Cátulo Castillo, tras lo cual le dio inusual impulso al ya comentado tango “Si una mujer”, del Tero Ghioni y Lapadula. “Buen amigo”, de Marambio Catán y Julio De Caro, cerró otro de los capítulos de la velada.

Después que el director presentara a todo el staff de la orquesta, exhibiendo el “carnet personal” de cada uno, y agradeciera a las autoridades del teatro por otorgar a la orquesta una fecha del calendario (algo que debería ser normal para los músicos y figuras juninenses, dicho sea de paso), vinieron otros tres temas: “Pa´los viejos”, dedicatoria de Lapadula a sus padres”, “Romance de barrio”, de Aníbal Troilo y Homero Manzi, en la voz de Decarre, y “Milonga del 900”, de Sebastián Piana y Homero Manzi.

La noche mágica del tango se cerró con estas canciones: “Quedémonos aquí” (Héctor Stamponi-Homero Expósito), con Decarre, “La cumparsita”, “Por unos ojos negros” (José Dames-Horacio Sanguinetti), “Lo que vendrá” (Astor Piazzolla), “Selección de Carlos Gardel” y una clausura de lujo, ante el delirio del recinto: “Cristal” (José María Contursi-Mariano Mores), con los estribillos de Omar Decarre.

Los responsables de la emoción

Con los arreglos, piano y dirección de Oreste Lapadula y la voz inconfundible de Omar Decarre, que nunca se pareció a ninguna otra, la orquesta está integrada por estos músicos: Hugo Fusé, Juan Martin Decarre, Camila Luisi y Santiago Rosetti (violines); Florencia Alvarez Gauna (violonchelo); Raúl Paulucci (contrabajo); Natali Luisi (flauta traversa); Miguel Salem (guitarra) y Angel Alberto Fare (bandoneón).

Fotos gentileza Matías Latina

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