Junín. viernes 22 de junio de 2018
Semanario de Junín » Locales » 31 may 2018

EL GRAN HERMANO JUNINENSE

Cámaras de seguridad: con más esfuerzo que apoyo, el monitoreo hace su trabajo

Mientras la inseguridad sufre altibajos en la ciudad, el nuevo centro de monitoreo (como casi todas las promesas de campaña de Cambiemos), se retarda inexplicablemente. En medio de la lentitud, Raúl Orrico, a cargo del sistema de cámaras, aporta un soplo de eficiencia para modernizar un sistema más que necesario.


Por:
Semanario

Raúl Orrico (foto) estuvo 33 años en la Policía Bonaerense y se retiró en 2013 con el cargo de Comisario Mayor cumpliendo funciones en el área de comunicaciones del Ministerio de Seguridad provincial.

Desde hace algo más de dos años, este juninense está a cargo del centro de operaciones y monitoreo del municipio local, bajo el ala de la oficina de Seguridad Ciudadana, que tuvo un exagerado optimismo tras inaugurarse con el gobierno anterior en función de los resultados obtenidos para combatir el delito, mientras que durante la gestión de Pablo Petrecca no parece contar con gran apoyo, como ocurre con casi todas las áreas municipales.

Sin embargo, al igual que otras dependencias, esta funciona con más corazón que apoyo y Orrico le pone su impronta y experiencia con el objetivo de apuntalar las tareas preventivas en favor de la seguridad, la cual sigue teniendo altibajos requiriendo de la formación de un equipo sólido, algo que el Intendente aún no ha promovido. Asimismo, la falta del 911 atendiendo en la ciudad debiera ser un reclamo de la administración comunal a la provincia. El hidroelevador adquirido el año pasado aún no se puso en funciones como debiera.

Aún funcionando en Roque Sáenz Peña 135 y a la espera de que se agilicen las obras de la constructora Mingrino en calle Lavalle, quien tiene a su cargo el “gran hermano” juninense recibió a SEMANARIO para conocer cómo sigue trabajando el sistema.

“Es un lugar heredado de la gestión anterior, le hicimos algunas reformas lógicas, con un nuevo sistema de instalación de cámaras, con 36 empleados a cargo, todos ellos operadores y dentro del grupo hay cinco supervisores que son los que llevan adelante la exportación de datos que nos piden los distintos organismos judiciales o policiales. Se trabaja además con un oficial de policía local que lo vinculamos para que tenga directa intervención y enlace radioeléctrico con el 911, para interactuar además con los móviles que recorren la ciudad”, explicó el funcionario.

-Mientras tanto se está armando el nuevo centro de monitoreo

-Sí, está en construcción. Nosotros lo proyectamos para que funcione como tal y es una obra que se va a cristalizar, esperamos que sea en el menor tiempo posible y allí tendremos un espacio como corresponde para poder trabajar con el personal y la tecnología que pretendemos incorporar para que el sistema sea completamente operativo y dé óptimos resultados.

-¿Cuántas cámaras monitorean Junín?

-En estos momentos, tenemos 140. De las cuales heredamos unas 55 del sistema anterior y pusimos en funcionamiento 85 más que son de alta definición. Veníamos trabajando con cámaras de 0,4 megapíxeles y hoy lo hacemos con las de 4 megapíxeles o sea que mejoramos cien veces la visibilidad y la definición, cosa que antes no lo teníamos. También entre ellas hay 32 cámaras lectoras de patentes que permiten de día y noche tener controlados los más importantes sectores de ingreso y egreso de la ciudad.

-¿Con qué criterio se instalan las cámaras?

-Cuando asumimos presentamos un proyecto para determinar los puntos donde pondríamos las cámaras. No me sirven que sean para el “marketing”, en el centro puedo poner un montón de cámaras para que todo el mundo las vea, pero la problemática está en los suburbios y en los barrios por eso no podemos dejar de lado esos lugares.

Entonces, antes de poner una cámara, tengo que analizar el tema y eso lo hacemos con el “mapa del delito”, cuáles son las zonas más vulnerables donde no tenemos nada y donde sí podemos aportar prevención con una cámara. La cámara no me asegura una aprehensión de delincuentes, pero previene y me da margen para poder individualizar ciertos movimientos delictivos para tomar precauciones y colaborar en la investigación de los hechos.

Entonces, determinamos qué queremos ver y en algunos sectores, necesitamos poner no una sino cuatro cámaras. Porque se requiere ver en distintas direcciones y no en una sola para dar mayor eficiencia a la visibilidad.

-¿Esto abarca también al distrito o está enfocado sólo a la ciudad?

-Tenemos un proyecto de colocación de cámaras para las distintas localidades de Junín, de hecho lo presentamos el año pasado porque queremos controlar el ingreso y egreso a esos lugares. Pero también hay que ver de qué manera llegamos para vincular los dispositivos al centro de monitoreo, porque se requiere de toda una infraestructura en particular ya que no es lo mismo vincular todo en la zona urbana que hacerlo con las demás localidades. No es algo sencillo, pero lo haremos. Queremos aportar otras 50 cámaras y buena parte irían a las localidades.

-Vivimos una época en que a diario por tv o internet vemos –gracias a estas cámaras- cómo se cometen los delitos. Pero la seguridad es una de las principales preocupaciones de los vecinos. ¿Hay indicadores de qué estos sistemas mejoran el combate contra el delito?

-Se trata de un elemento de prevención y disuasión. Estoy en contacto con muchos centros de monitoreo del conurbano y la policía de la ciudad y hay sitios donde manejan entre 2500 a 3000 cámaras y generalmente la cámara sirve para detectar la flagrancia (el momento) del delito. Y para eso se necesita que el operador esté mirando la cámara, caso contrario siempre estamos corriendo de atrás. Por eso es indispensable la tarea del operador.

Para que el sistema sea operativo necesito que cada operador esté mirando no más de ocho cámaras, repartidas en dos monitores de cuatro. Eso es lo ideal y lo que yo pretendo.

Asimismo debemos trabajar tanto con domos (visión de 360 grados) como con cámaras fijas, lo que no vemos con una vemos con la otra.

Para suplir las dificultades que pueden ocasionar tener muchos domos y pocos operadores, ayuda tener al oficial de policía escuchando el 911 por las emergencias. Si se escucha que hay un evento en determinado lugar buscamos esa cámara y el operador se enfoca en esa en particular para interactuar con el móvil que se dirige allí.

Si hay una persecución se necesita de un supervisor que esté mirando y rebobinando para ver lo que sucedió, trabaja junto al oficial policial y al operador que maneja la cámara. Es todo un trabajo en equipo.

-Hay tres patas claras para sostener el sistema. La cámara, el operador y la celeridad de la policía acudiendo al lugar. ¿Eso se logra?

-Cuando el operador ve un delito, convoca al oficial de policía (trabajan en el mismo lugar) y éste convoca un móvil a través del 911 para que vaya al lugar. El móvil va y lo podemos monitorear y damos aviso de las características del delincuente para que, si es necesario, se inicie la persecución o búsqueda.

Es fundamental que yo pueda tener al policía en el lugar para poder dar rápido aviso a la dependencia policial.

Asimismo cuando hay algún aviso que nos llega desde el 911 nos enfocamos en el hecho y damos la información necesaria al móvil o móviles que están trabajando.

-La base de la emergencia del 911 está en la ciudad de Campana ¿Eso genera algún tipo de atraso operativo?

-Cuando se llevó el 911 de acá a Campana mi preocupación era que no se alteraran los tiempos de respuesta. Si pasa eso el sistema no es óptimo. Una cosa es tener el 911 en un lugar donde quien llama marca el número, lo atiende el operador y en ese mismo sitio está con quien pide el móvil. Atenderlo en otro lugar inicia otra acción ya que lo atiende alguien que no conoce la zona, las calles y quien llama debe responder varias preguntas y quien tiene un problema quiere que se lo resuelvan ya mismo, más si se trata de un hecho de sangre o algo de relevante.

-Quiere respuestas inmediatas…

-Exacto. Después vienen las “rellamadas” diciendo que llamó hace media hora y tal vez pasaron 10 minutos. Por eso es complejo. Yo creo que hoy los tiempos de respuesta no son los mismos que cuando nosotros administrábamos las llamadas y el despacho del recurso. Este tema hay que tratarlo y revertirlo.

-Ud. hablaba de la importancia de la cámara como método de disuasión ¿Eso genera que se vandalicen (ataquen) las cámaras para dejarlas fuera de servicio?

-Sí, y cuando notamos eso inmediatamente analizamos la imagen y enviamos a dependencia policial para judicializar el evento. En algunos casos hemos podido individualizar a los responsables que, por lo general, son menores.

-¿Menores enviados por mayores o se trata de una travesura?

-No podría asegurar que son enviados por mayores, pero también podría ser. Andan con la honda y tiran hasta que rompen la “burbuja”. Son situaciones que a veces se nos escapan de las manos.

-¿Qué es lo que tiene y cuán cerca está del ideal para trabajar?

-Este nuevo sistema me dio la tranquilidad de tener archivo de información. Antes tenía entre 8 y 10 días de archivo y hoy estamos en dos meses y esto es importante porque a veces la justicia y la policía, no piden información en un tiempo prudencial y si el hecho ocurrió hace 10 días, antes yo no la podía aportar. Ahora sí y esto da un alivio para trabajar, además registramos cada cosa que ve el operador y a veces no esperamos que lo pida la justicia, inmediatamente lo exportamos y lo ponemos a disposición del organismo que corresponda. Lo aportamos de oficio.

Incluso hay eventos que ocurrieron hace tres meses y los tenemos almacenados y para ello tenemos discos externos que nos permiten guardar eventos por 180 días.

-¿Está cómodo dónde está? ¿Se siente respaldado por la gente que lo acompaña?

-Estoy conforme con el equipo de la secretaría de Seguridad Ciudadana, somos gente conocida y que queremos nuestro trabajo. Si no estoy cómodo en un lugar doy un paso al costado. Estoy haciendo lo que me gusta y aportando a la gestión muchas cosas para las cuales me capacité y que nunca le pude aportar a Junín porque siempre trabajé fuera del distrito.

Tengo esperanzas de poder cristalizar el proyecto que tengo. Hasta ahora lo que fui pidiendo se fue cumpliendo. Hay muchísimas cosas por hacer. Pudimos incorporar una hidroelevadora para el mantenimiento de las cámaras, algo que necesitábamos mucho. Incluso ahora nos entregarán un vehículo nuevo para incorporársela. Podremos realizar todos los arreglos necesarios para que ninguna cámara quede fuera de servicio por mucho tiempo, para eso también contamos con un importante stock de repuestos, algo que habíamos previsto y fue cumplido. Tal como dije, por el momento estoy conforme.

Privacidad

¿Cuál es la fina línea entre lo público y lo privado?

-A los operadores los he capacitado para que todo lo que ocurre en la vía pública lo podamos ver. Ahora, de la puerta de un negocio para adentro no, con la cámara llegamos hasta ahí.

¿Y lo que pasa dentro de un auto?

-Casualmente, días atrás en Posadas y Circunvalación se para un auto debajo de la cámara y vemos que había dos personas consumiendo marihuana y preparando envoltorios, por lo que el oficial de policía manda al móvil, el cual llegó y determinó el consumo procediendo al secuestro del vehículo y las personas fueron trasladadas a la dependencia policial, secuestrando un determinada cantidad de droga.

Eso lo vimos por casualidad, porque no estamos mirando permanentemente a los autos y qué pasa dentro. Sí lo hacemos cuando hay algún vehículo sospechoso, el operador lo sigue y determina la acción dando aviso para que se envíe un móvil e identifique a los ocupantes.

Todo lo que pasa en la vía pública es público. En el Gran Buenos Aires o en la Capital. He ido a centros de monitoreo y por ejemplo cuando hay una cámara en un lugar donde hay edificios de departamentos y el operador tranquilamente podría observar el interior en el caso de que esté la ventana abierta, para eso existe un programa de protección que se denomina de “máscara”, por el cual todo lo que sean propiedades horizontales o lugares privados, cuando se quiere monitorear el interior allí se presenta esa “máscara” que impide llegar a ese lugar. En Junín no ocurre porque no hay cámaras en esas condiciones.

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