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Semanario de Junín » Nacionales » 6 jul 2018

SemanAgro

No me silben, soy Mauricio

El gobierno trata de contener al gremialismo agropecuario ya que temen que en la próxima exposición de Palermo pueda haber cuestionamientos desde la tribuna, como le pasó a Raúl Alfonsín en 1988.


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Con poco le alcanza al gobierno de Mauricio Macri para disciplinar al gremialismo agropecuario, ya que cuando alguno se les “encocora” saca a relucir la fusta con el nombre de “retenciones” y los exportadores que ven peligrar sus ganancias y se componen de empresas foráneas se suman para apaciguar las aguas y que todos vuelvan al corral.

Mientras tanto, en la desganada Mesa de Enlace no se ponen de acuerdo y los que estaban con un pie afuera, lo vuelven a poner dentro y así sucesivamente.

No se sabe muy bien cuál será la postura definitiva de la Federación Agraria Argentina que asiste impávida a la desaparición de los productores chicos que quedan fuera del juego agrícola del tándem soja, maíz, trigo, ahogados por las corridas del dólar, amenazas de más impuestos y consumo en caída.

Desde CRA, Dardo Chiesa ensaya algunos “enojos” con el superministro de Economía Nicolás Dujovne, quien lo asusta con el cuco de “retenciones”. En tanto, el chacarero pampeano le recuerda que el campo siempre puso el hombro (y algo más decimos nosotros) y lo chicanea pidiéndole que traiga sus ahorros a la Argentina del “crecimiento”.

Carlos Ianizotto, de Coninagro, que desde el inicio de su presidencia estuvo repartiendo por doquier propuestas para el sector agropecuario y cooperativista –que nunca fueron tenidas en cuenta- se reúne con María Eugenia Vidal, se  muestra un tanto crítico pero luego vuelve a su zona de confort.

Finalmente, desde la Sociedad Rural Argentina  llevan a cabo un “acting” pero siguen avalando a su ex presidente amigo de Macri y que ahora se convirtió en ministro de Agroindustria, para que siga haciendo la plancha ya que todo pasó a comandarlo Dujovne.

Sin embargo, se sabe que la paciencia -si bien parece eterna- podría “ayudar” a ser desbandada en la próxima Rural de Palermo que se desarrollará entre el 18 y el 29 de julio. Es más, la muestra palermitana es el inicio de una caravana de exposiciones rurales en diversas localidades y no quieren que se exponga a gobernadores e intendentes a demostraciones de descontento popular.

La inolvidable rechifla al Presidente Raúl Alfonsín el 13 de agosto de 1988, fogoneada por grupos opositores pero en medio del malestar de los productores agropecuarios, no será olvidada nunca (ver recuadro).

Sin embargo, y a diferencia del gobierno de Alfonsín, cómo entender la situación actual con un primer mandatario que fue “elegido” por los chacareros y que luego de su llegada los acompañó con el mensaje que tanto esperaban: el fin de los derechos de exportación.

Pero luego del “premio” mucha agua corrió bajo el puente y la propia dirigencia rural quedó empantanada en sus propios dichos, sin poder salir hasta ahora, con el inconveniente de que cuanto más chapalea más se hunde.

Las economías regionales, que ya venían en caída libre hace años, están cada vez más cerca del precipicio y muchas ya han caído en él.

De hecho, los números oficiales muestran parte de ello ya que las exportaciones del sector primario retrocedieron un 26,8 por ciento en el mes de mayo, según informó el INDEC.

El dato se dio a pesar de que se registró una suba de precios generalizada en la producción que promedió el 14,8%, con cantidades vendidas que se desmoronaron un 36,3% durante el mes pasado.

Durante mayo, las ventas externas de la producción primaria alcanzaron los 1.154 millones de dólares.

“La caída de 328 millones de dólares de las exportaciones se debió principalmente a los productos derivados del cultivo de la soja”, aseguró el instituto de estadísticas.

Aunque la venta de cereales creció mensualmente a 565 millones de dólares (+3,5%) y acumuló en el año una crecida del 21,3%.

La apertura de importaciones indudablemente generó un hueco por el cual se va la rentabilidad de los más chicos y los quebrantos se suceden.

Lo más doloroso que pueden escuchar muchos productores hoy en día es que el tambo, la avicultura, horticultura, vitivinicultura y producción de cerdos, entre otros sectores, estaban mejor hace diez años que ahora, por lo que la década perdida terminó siendo parte del relato actual y no del anterior.

Aún con la quita de retenciones, hay agricultores medianos y chicos que no se animan al trigo por la inestabilidad económica y luego de quedar endeudados tras una campaña 2017/2018 para el olvido.

En medio de ese mar de contradicciones y promesas, volvió por sus fueros el “individualismo” chacarero y desde algunas entidades, como el caso de la otrora batalladora Carbap, se apuraron a publicar pancartas en las redes sociales bajo el hashtag #ElCampoNoPara, en consonancia con la medida dispuesta la semana pasada por la CGT.

Al fin y al cabo se perdieron una oportunidad de quedarse callados y de ese modo ofrendar un reconocimiento a la ciudadanía que los apoyó cuando las protestas estaban de ese lado del mostrador y las rutas se llenaban de quejas, volantes y cubiertas en llamas.

 

Una más y no jodemos más

En Junín, las gremiales agropecuarias, después de romper lanzas con el Intendente y abandonar el comité para los caminos rurales por el incumplimiento manifiesto de las obras durante dos años y medio, fueron a la convocatoria que realizó la municipalidad el miércoles pasado y  ¿adivinen qué?

¡Si! El divorcio quedó en la nada y le dieron a Pablo Petrecca un “cheque” a 180 días a cambio de una (nueva) (nueva) promesa de que se conformará un consorcio PP (público privado). ¿Para qué? Para darle solución a los caminos del desastre, que ahora serán atendidos por todos, el día que se pongan de acuerdo.

¿Qué cambió? Pues nada, simplemente que el jefe comunal logró “patear la pelota” hacia adelante como viene haciendo con casi todo lo prometido y sacarse la foto para las redes sociales.

Mientras que los chacareros deberán enfrentar otra campaña de gruesa (lo único que parece interesarles) con la incomodidad y gasto extra y con la posibilidad de seguir volcando camiones (como aconteció hace pocos días).

De todas maneras, los chicos que van al colegio, los tambos de los que quedan pocos, las emergencias y el diario devenir de quienes “si” viven en el campo, deberán esperar su turno. Esos turnos donde prima, lamentablemente, el individualismo chacarero y la ineficacia comunal.

Rechifla histórica

El 13 de agosto se cumplirá un nuevo aniversario de un memorable discurso del presidente Raúl Alfonsín en la exposición de la Sociedad Rural Argentina (SRA) realizada en 1988. Allí, el mandatario, tras ser silbado, denunció a los empresarios agropecuarios por su compromiso con la dictadura cívico-militar. En su alocución, Alfonsín también había criticado al diario “Clarín” por su campaña antigobierno.

Pero luego de que hablara duramente contra el gobierno, el entonces presidente de la entidad, Guillermo Alchourón, y ante los abucheos que recibió durante su alocución, Alfonsín no dudó en responderle a los presentes: “Estas manifestaciones no se producen en tiempos de dictadura, aunque parece que algunos comportamientos no se consustancian con la democracia, porque es una actitud fascista no escuchar al orador”.

“No creo realmente que sean productores agropecuarios los que tiene este comportamiento, son los que muertos de miedo se han quedado en silencio cuando han venido acá a hablar en representación de la dictadura. Y son también los que se han equivocado y han aplaudido a quienes han venido a destruir la producción agraria argentina, no son los productores agropecuarios”, dijo con contundencia Alfonsín aquel día.

Alchourón reconocería años más tarde que se trató de una “operación” y que Alfonsín, luego de su enojo del momento, lo tomó como una anécdota más de su gestión presidencial y la relación entre ambos siguió siendo cordial.

Curiosamente, el titular de la SRA de aquellos años provenía del radicalismo y había sido asesor del entonces senador Fernando De la Rúa.

Durante la gestión Kirchner, los mandatarios no participaron de los actos centrales con sus discursos.

 

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