Junín. sábado 18 de agosto de 2018
Semanario de Junín » Cultura » 14 jul 2018

ROMPER ESTEREOTIPOS

Mujeres que no fueron tapa

Semanario entrevistó a Lala Pasquinelli, artista, abogada y responsable de un proyecto a partir de cual se debate cómo se representa a las mujeres en los medios de comunicación y el efecto que tiene en las propias redes sociales de las más jóvenes


Por:
LUCIANA CAMARERO

Una propuesta pedagógica que permite repensar el lugar que ocupan hombres y mujeres, cómo son construidos esos estereotipos en los medios de comunicación, en las publicidades, en las tapas de revistas.

“Mujeres que no fueron tapa” busca cuestionar el modelo homogéneo de mujer que impone la mayoría de los medios: cuerpos irreales, editados con Photoshop o moldeados con cirugías, por lo general siempre mujeres blancas, con poca vestimenta o mucha pero al cuerpo para que se distingan las curvas. Amas de casa, madres de familia que se mantienen sexys, mujeres con deseo de ser madres, con encontrar el amor de sus vidas, o mujeres solteras que todo hombre quisiera tener, pero claro, siempre respondiendo a los cánones de belleza que ya todos conocemos.

En una entrevista con SEMANARIO, Lala Paquinelli (foto), artivista (artista visual y activista) y fundadora de “Mujeres que no fueron tapa”, contó detalles del proyecto “Festival de Hackeo de revistas”, que

desarrolla en escuelas y empresas, en los que trata, a través de su mensaje y distintas prácticas visuales llevar a la sociedad a un cambio cultural en la  forma en que se representa a la mujer.

La artista, radicada en Buenos Aires, también expresó las sensaciones de trabajar sobre temas que involucran a cada persona en particular y la importancia de poder realizar análisis críticos sobre lo que se nos presenta como “normal.

-¿Cuándo y cómo se creó “Mujeres que no fueron tapa”?

-Hace dos años y medio arrancó como mi proyecto de arte, que giraba en torno a mis obras, y de ahí creció en acciones, en actividades, en ideas, personas, exposición y todo lo que viene sucediendo.  

-¿Por qué considerás fundamental problematizar en las aulas la construcción de estereotipos que muestran los medios?

-Porque es una manera de llegar antes y en un espacio al que los jóvenes van a recibir "educación". Pensamos que es una manera de evitar todo el sufrimiento que implica la imposición de los estereotipos, o más bien de aliviarlo, porque ellos ya están atravesados por eso, ya sienten la incomodidad que genera la cultura. Al mismo tiempo, para incidir en la mirada de personas que están "en construcción" y que quizás lleguen a ocupar lugares de decisión. 

-¿Cómo fue el proceso de armado de este proyecto que está teniendo mucha repercusión?

-Los hackeos los vengo haciendo hace dos años, en todo el país y en otros países, en ONGs, asentamientos, empresas, reparticiones del estado, muchos lugares diferentes con públicos muy diversos, porque eso es parte también de la investigación y la experiencia.

Sucedió que el año pasado, a partir de una charla que di en TED Educación para 500 maestros de todo el país, empezaron a llamarme de diferentes escuelas para hacer hackeos de revistas y fue hermoso lo que iba sucediendo con los chicos, las conversaciones, que seguían después de que me iba de la escuela y se extendía a otras materias, el feedback que recibía. Al mismo tiempo, me llamaban de escuelas de las provincias y de lugares a los que no podía ir o nos escribían docentes pidiéndonos material. Y también nos escribían contándonos que trabajaban con nuestros materiales o hacían hackeos de acuerdo a lo que contábamos en la página. Ahí empezamos a pensar como sería que personas de otros lugares pudieran hacer su hackeo.  

El octubre del año pasado gané una beca para un seminario de innovadores culturales en Salzburgo (Austria) y mientras preparaba mi presentación con  Melina Masnatta de “Chicas en tecnología”, ella  insistió mucho en que la tecnología podría ser un canal para hacer eso, y cuando volví de ese viaje, con la cabeza llena de ideas después de haber compartido con  artistas, activistas, gestores culturales de todo el mundo, se terminó de armar la idea, porque también me había decantado esa sensación de que ya era tiempo de democratizar esta herramienta, de que los hackeos no dependieran de mi y que se pudieran hacer en las escuelas con los docentes que quisieran llevar esta propuesta a sus aulas. Y empezamos a armarlo, a juntarnos con educadoras, con comunicadoras, docentes, primero para diseñar bien el material y los dispositivos y después nosotras con Mara Granados hicimos el resto, teniendo como objetivo que fuera simple para compartir las herramientas con los docentes y a la vez seguir investigando y poder contar lo que pasa, seguir pensando y construyendo nuevas formas y posibilidades de hackear mensajes y estereotipos, a través de la experiencia. 

-¿Esperabas esta convocatoria?

-Teníamos mucha expectativa porque veníamos haciendo muchos hackeos de revistas, y porque nos escribían muchos docentes que usaban nuestros materiales. Así que esperábamos que se anotaran muchos docentes, teníamos un mínimo que eran 50 escuelas y nos habíamos propuesto llegar a 150 escuelas. Estamos muy contentas de haber superado esa cantidad, ya estamos en 240, porque implica llegar a más docentes y a más jóvenes. 

-¿Cuáles creés que son las principales problemáticas de las escuelas y el trabajo con adolescentes?

-No creo estar en condiciones de responder esa pregunta, creo que los docentes u otros analistas del sistema educativo seguramente tengan una mirada más amplia y más profunda sobre esto. Lo que si  puedo decir, desde nuestra experiencia y en lo que tiene que ver con los estereotipos, la violencia simbólica, la cosificación, etcétera, y directamente en vinculación con la aplicación de la Educación Sexual Integral (ESI), es que no sucede masivamente, no atraviesa todos los contenidos como supuestamente debería suceder. Creo que tampoco los docentes reciben las capacitaciones en estos temas.

Por otra parte, que se dé o no, depende de la escuela y del docente porque se trata de temas que muchas veces son tabú para los propios profesores, entonces mucho de esto queda librado al azar.

Lo que vemos nosotras, que aún en las escuelas en las que se habla de los medios y los estereotipos, el análisis no involucra lo subjetivo. ¿Qué me pasa a mí con esto? ¿Cómo me afecta? ¿Qué me pasa con mi cuerpo? ¿Qué cosas se esperan de mí que no tienen que ver con mi deseo? 

-¿Qué demandas has visualizado en los jóvenes?

-Pasan muchas cosas en los hackeos, hay alivio, alivia darte cuenta de que eso que te pasa a vos tiene que ver con la cultura, que eso que te hace sentir mal, o no encajar en un modelo, no tiene que ver con vos, es el modelo. También alivia que se abra un espacio de conversación, donde se habla desde cada uno. Creemos que eso es valioso, que haya un espacio en el cual compartir. Todos pasamos por esa etapa y sabemos de las dificultades y el encierro en el malestar, esa sensación de que vos estás mal.
Los trastornos en la alimentación en varones y mujeres, el bullying, que en definitiva es lo que se le hace al que no encaja en el estereotipo y el estándar que se impone. Todo eso está ahí latente. 

Entender que no sos vos es fundamental para que eso pase, tienen que pasar otras cosas, y ahí el arte es clave, atravesar la experiencia de construir ese collage en el que intuitivamente vas a hablar de vos, y de vos cuando te sentís bien con vos, te conecta con una experiencia placentera y de libertad, a partir de ahí es más sencillo conversar y compartir. Creo que esa es una de las principales demandas, espacios de conversaciones de los temas que los atraviesan. 

-¿A qué se debe la denominación “hackeo”?

-Porque nos nutrimos mucho de la ética hacker y el manifiesto hacker, de la idea de que el poder hoy es de quien controla la información, de los propietarios de los vectores que son los canales por los cuales circula la información, ellos deciden de qué nos enteramos y cómo. El hacker se mete en el vector y hackea eso, crea nueva información, la transforma.

Nosotras hacemos eso, tomamos lo que los medios nos muestran y lo exponemos, creamos nueva información. Y en el Festival y en los hackeos de revistas es igual, porque tomamos esa información homogénea y masiva que está expresada en esa materialidad de las revistas y la transformamos, la usamos para construir un collage que nos expresa en nuestra humanidad, no hay dos collages iguales aunque dos personas usen las mismas revistas, y en lugar de usarlas para hablar de los medios, las usamos para hablar de nosotros. 

-Para quienes aún no se han enterado de esta propuesta pedagógica ¿por qué es importante que se sumen?

-Es una posibilidad de llevar a las aulas de forma gratuita una propuesta que creemos que es innovadora en el abordaje del tema de estereotipos en los medios de comunicación. Usamos imágenes y usamos el arte, convidamos una herramienta expresiva para abrir una conversación que nos involucra desde lo identitario. A veces estos temas no son sencillos, y esta es una manera de abordarlos, desde lo visual y lo expresivo que les va a permitir a los docentes no solo llevar conocimiento sobre los temas, sino también conocer más a sus alumnos, que los estudiantes se conozcan desde un lugar diferente, derribar barreras, generar reflexión.
En Junín ya se hizo en varias Escuelas, de la mano de excelentísimas docentes y fueron experiencias realmente muy exitosas. 

-¿En qué consisten los talleres? ¿Cómo se desarrollan?

-La experiencia está diseñada para hacerla en dos horas, pero lo que nos viene pasando es que en general están dividiendo la actividad en dos clases distintas porque se genera debate y conversación. 

La primera parte es el hackeo "analógico" de los medios. Analógico porque es la parte donde hay materialidad, se recorta, se pega, se hace el collage con las revistas -que construyen y refuerzan muy fuertemente los estereotipos- las usan para construir un mensaje hacia ellos mismos, porque contestan una pregunta que es "¿cuándo te encanta ser vos?" a través de un recorrido, un paso a paso para poner en juego la expresión y construir en collage que responde a esa pregunta con los pedacitos de esas revistas. 

-¿Y las respuestas qué dicen?

-En las respuestas aparecen cosas muy humanas, potentes y simples, es una pregunta que en general no nos hacemos y que es importante registrar, es importante saber cuáles son las experiencias que nos hacen sentir bien con nosotros mismos. Porque esto es lo que pone en evidencia también, la violencia de los estereotipos y el bombardeo al que estamos expuestos, de propuestas de consumo que no tienen nada que ver con el deseo.
Por eso en la segunda parte analizan a través de imágenes y videos cómo se construyen los estereotipos de mujer y de varón, mediante el recurso que siempre usamos que es la acumulación de imágenes. En esa parte se trabaja para hackear esas representaciones, darse cuenta de cómo funciona y al final el link entre las dos partes, reflexionar sobre la distancia que existe entre lo que sucede cuando nos encanta ser quiénes somos y todo eso que nos bombardea y se nos exige desde la cultura. Hay una grieta enorme ahí. Darse cuenta de eso genera mucho alivio en los chicos. Sentir que no son ellos el problema, que lo que les pasa, su malestar con su cuerpo, con sus intereses, los juicios sobre eso, las críticas, no se trata de ellos, no son ellos los que "están mal" 

-¿Qué te motivó dedicarte al arte y plasmar en las escuelas esta necesidad de repensar los estereotipos y la visión del género femenino y masculino?

-Asumo que mi propia biografía, yo me pasé muchos años tratando de encajar en todo lo que se supone tenía que hacer y ese encajar y cumplir con todos los mandatos sociales fue con mucha incomodidad, malestar, angustia. El arte me permitió despatologizar mi sensibilidad y apropiármela y darme cuenta de que eso que parecía un problema era en realidad una potencia. Lo que nos hace interesantes y potentes es justamente lo diverso, y eso es lo que podamos para encajar en los moldes que la cultura construye, para que seamos todos iguales, y consumamos y produzcamos  las mismas cosas, sin preguntarnos nada.  

Mujeres que no fueron tapa tiene mucho que ver con eso, cuando podés darte cuenta de las imposiciones culturales y sistémicas podés hacer algo con eso, te das cuenta de que no sos vos el problema y de que el abordaje es colectivo, que "lo personal es político" por eso es importante abrir los espacios de conversación. 

Y en cuanto a los géneros, también es importante salir del binarismo y dar cuenta de que no podemos seguir pensando el mundo en términos binarios, justamente los estereotipos invisibilizan eso, el resto de las identidades. 

 

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