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Semanario de Junín » Locales » 23 jul 2018

gestion petrecca

Inspección General municipal, ¿brazo extorsivo del Ejecutivo?

En momentos en que el ex Jefe de Inspección General de la gestión Petrecca es condenado a dos años de prisión por irregularidades en la función pública, el conjunto de exigencias para habilitar grandes espacios -clubes e instituciones- hacen que el poder que adquiere el municipio pueda servir para acallar voces disidentes o presionar políticamente.


Por:
Redacción Semanario de Junín

El intendente Pablo Petrecca, a dos años y siete meses de gestión, tiene su primer funcionario condenado por corrupción tras llegar al cargo con una empalagosa campaña de “transparencia” que hasta el momento no ha podido sostener.

El ex jefe de Inspección General, Walter Ledesma, un hombre de su iglesia, de su “riñón”, fue condenado -tras un juicio abreviado- a dos años de prisión tras ser denunciado por el mismo intendente por irregularidades cometidas en la función pública. No pudo -no supo- evitar el pecado.

Las oficinas de Inspección General de las ciudades o distritos han tenido en la historia un denominador común: han estado dentro o en el filo de un sinnúmero de hechos de corrupción, frenados tristemente –y en parte- tras la tragedia del boliche República Cromañón, cuando finalizaba el año 2004 y que dejara 194 víctimas fatales.

En Junín, el tema de las inspecciones siempre ha sido delicado, ya que esa fina línea de la que hablamos ha estado, y puede seguir estándolo, sospechada de ser traspasada.

Esto de que en las ciudades del interior “nos conocemos todos” puede servir muchas veces para hacer la “vista gorda”, como asimismo enterarse de quién ha sido el beneficiario al respecto.

También es cierto que la “transparencia” de la actual gestión quedó en el discurso luego de algunos hechos que si bien no han sido condenables, aún están en el proceso de investigación por parte de las fiscalías correspondientes y más tarde o más temprano, se sabrá la verdad. Como ocurrió ahora con Ledesma.

POS CROMAÑON

Como ocurre en nuestro país, después de las tragedias tomamos “cartas en el asunto”, todo ello hasta que pasa un corto tiempo hasta llegar al olvido pasajero y continuar con lo mismo en los mismos escenarios y con las mismas mañas.

Tras Cromañón se ampliaron muchas normativas, otras tantas se desempolvaron y entonces, quienes son plausibles de inspección, en su mayoría, terminaron “guardando un muerto en el placar”.

La precariedad de “argento” impuso precisamente esa frase. ¿Quién no tiene un muerto en el placar? En obvia referencia a que quien más o menos está fuera de alguna normativa, incumpliendo precisamente esas numerosas reglas, tal vez extremas, luego de pasada la tragedia.

Frente a esa situación de exigencia, nuestra más supina miseria producto de vaivenes económicos, hace que no nos ocupemos de las reglamentaciones hasta que llegan los controles.

Ya está naturalizado pagar los impuestos vencidos cuando vendemos el inmueble o llega carta de AFIP o Arba; las multas cuando cambiamos el auto y ocuparnos de las normas cuando “cae” un inspector.

En este estado de cosas, el “poder” de las oficinas de inspección general se acrecienta y terminan siendo salvadores o verdugos frente a nuestro estado de indefensión.

Lo que cabe preguntarse entonces es, frente a ese poder, si por caso la inspección general podría convertirse en una especie de brazo extorsionador del Estado, a sabiendas de nuestra cultura generalizada de incumplir reglas o “patearlas” hacia el futuro para cuando “estemos mejor”. Una mejoría que nunca llega.

La noche juninense, por ejemplo, termina siendo uno de los sectores más vulnerables en estos casos. Si bien reservamos un espacio para quienes trabajan en forma responsable, escuchamos que hay horarios que se incumplen, venta de alcohol fuera de lugar, instalaciones defectuosas y seguridad privada que comete excesos, entre otras irregularidades manifiestas.

Todo esto termina siendo caldo de cultivo para que la sospecha sobre las inspecciones sea aún mayor, máxime cuando cada tanto acontece algún foco puntual que se ataca y que tiene visos de querer ejercer presión sobre alguien y no precisamente promover la prevención de la seguridad para quienes intentan divertirse.

Algo similar ocurre con los supermercados de origen oriental, a los cuales se refería en una entrevista en nuestro número anterior Federico Melo, secretario general del gremio mercantil, y sobre los cuales los controles son escasos.

Tampoco sabemos muy bien qué comemos cuando desde el mercado llegan frutas y hortalizas fumigadas.

Entonces, la función de una oficina de control termina desdibujándose porque no hace lo que debe y lo que hace es –aparentemente- lo que no debe hacer, tal como analizaremos.

RUMOR VS. INCOMUNICACIÓN

La gestión municipal de “puertas abiertas” ha sido otra promesa incumplida, por lo que frente a la incomunicación comunal y la imposibilidad de que los funcionarios hagan declaraciones a todos los medios y no sólo a un grupo de elegidos, son los “rumores” los que más surcan el espacio de la información municipal.

De hecho, nadie había dado cuenta (hasta que lo hizo SEMANARIO) de que hubo un fallo condenatorio contra Walter Ledesma, el ex jefe de inspectores municipales.

Oficina que se ha convertido en usina de intensos rumores que no se logran acallar y por ende terminan transformándose en sospechas.

Mucho más aún cuando pareciera que es el propio Intendente quien podría estar utilizando la oficina como un método extorsivo.

De hecho, una publicación del portal Junín Digital a fines de junio pasado daba cuenta de una “inspección sorpresa” en Argenlac, el tradicional predio de la industria lechera que fuera adquirido por la UNNOBA para llevar adelante importantes inversiones en infraestructura destinada a la calidad educativa.

Es bien sabido el encono que se profesan Petrecca y Guillermo Tamarit, por razones que vienen de vieja data. Ello sería lo que desencadenó tres puntos de “inspección”, en perjuicio de la casa de altos estudios, según destacaba el portal.

Uno era que  “la inspección se dio después de que el predio permaneciera cerrado por más de diez años, y justamente luego de que la UNNOBA tomara posesión”; el otro fue el de “tres actas bajo apercibimiento de clausura al Colegio Secundario”, y finalmente “la intimación al derecho de construcción por la obra del edificio Presidente Raúl Alfonsín”.

Por lo que, en función de la publicación local, no sólo habría una presión descomunal desde el municipio, sino además podría encuadrarse en una persecución promovida por estas cuestiones reglamentarias que le permiten a funcionarios e incluso al jefe comunal, ubicarse en una posición de superioridad ante la otra parte, lo cual genera la pregunta que nos hacemos en el título de la presente nota: ¿extorsión?

CLUBES CALLADOS

Los clubes de barrio de la ciudad, como los clubes sociales de los distintos pueblos, mueren lentamente en manos de la crisis que hoy nos agobia.

Ha habido reuniones con la municipalidad en la que pocos se han animado a pedir lo que realmente necesitan y que es una ayuda para sobrevivir, además de poner en regla su infraestructura.

Petrecca se sacó la foto en 2016 y 2017 brindando la ayuda provista por el programa ‘Clubes Argentinos’ proveniente del gobierno nacional, pero la elección de las instituciones fue arbitraria y nadie pudo quejarse porque, dicen, “estamos al día, no podemos hacer las mejoras que nos reclaman y no pasamos la inspección municipal”.

Todavía no hubo subsidios en 2018 y los que estaban en lista de espera se mantienen calladitos porque el riesgo de clausura pende sobre sus cabezas.

COMERCIO E INDUSTRIA

En lo que hace a la Sociedad Comercio e Industria de Junín, la entidad está imposibilitada de utilizar su espacioso salón para alquiler de fiestas u otra actividad ya que no pasa las condiciones exigidas. Ello causa un enorme perjuicio a sus dirigentes que deben pagar los impuestos por una cantidad cuantiosa de metros cubiertos que resultan inútiles a la hora de generar algún ingreso. La posibilidad de habilitar el servicio de cajas de seguridad le dio un respiro, pero se sabe que no pueden quitar demasiado los pies del plato, ya que una inspección municipal podría generarles problemas.

SOCIEDAD RURAL

En una situación parecida está la Sociedad Rural de Junín. El predio ferial presenta características que deberán ser corregidas para no estar fuera de las normas.

De hecho, algunos productores agropecuarios despechados advierten que Petrecca ha logrado desunir a las entidades del campo en medio de los reclamos por el desastroso estado de los caminos rurales por este motivo, ya que si se llevara adelante una inspección con sus “muchachos” podría hacer que fuera suspendida la exposición rural del próximo agosto. Algo inédito, pero totalmente probable en este Junín irregular tanto para los que deben cumplir con las normas como por parte de quienes deben controlarlas, imbuidos de un poder que los deja al filo de la ilegalidad, esa misma que le costó a Ledesma, ex Jefe de Inspección General, una sentencia a dos años de cárcel en suspenso.

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