Junín. lunes 15 de octubre de 2018
Semanario de Junín » Humor Político » 26 jul 2018

pagina amarilla

El Reino de Alexia (XV)


Por:
Semanario

Alexia está en problemas. A los viejos, les sumó nuevos. Es una máquina de agregar… problemas. Es cierto el dicho de la abuela. Lo bueno dura poco. Parece que se le fue la mano con las monedas de oro de sus afueras. Porque aunque sea rey, debe rendir cada tanto cuentas a los controladores del Palacio, de otros palacios. Bueno, el tema es que parece que antes de llegar a Rey, desconfiado como es, le pidió a unos estudiosos que investiguen algunas cuestiones. Para no patinar en falso. O algo así.

Bueno, la patinada vino ahora. Alexia arrancó con el pie izquierdo, o mejor dicho, con el derecho, pasó al izquierdo y ahora parece que camina con dos izquierdos y ningún derecho. Parece que tiene que devolver la que usó para él, pero era del reino.  “¿Vieron? Ahí lo tienen al que decían era distinto”, se mofan algunos de las afueras.

Alexia se sentó en su trono en medio de una fiesta, que el reino amarillo se encargó de adornar. Hasta con globos amarillos y otros enseres. Bueno, los globos en cuestión se empezaron a desinflar por todos lados y su reino hace agua por otros tantos. Justo él que prometió transparencia y otras yerbas, típicas promesas de reyes, empieza a tener “tormentas” o algunas cuestiones climatológicas. “Ahhh, es por eso que nos hacen ver las estrellas”, le gritó uno sentado con las patas adentro de un brasero a otro que sacaba humito por la boca.

Su flamante secretario de Legal y Técnica, Amarillo Teddy III, parece que le hizo poner la chueca –convenio mediante- con unos señores que ahora quieren que les pague. O algo así.  Esos servicios de asistencia técnica y auditoría hechos a su reino debería haber sido hechos por lo que ya tienen los reinos, que para eso son reinos.

“Alexia, cuando te pasás de piola o de amarillo, cada tanto los reyes verdaderos escupen el asado”, le dijeron. Y ahora le marcaron el reino. Le reclaman 750mil ocres de oro, que es un montón. Pero mucho menos que lo que Alexia gastó en su palacete personal, ahí donde tiene a María Victoria en su tina espumante.

Lo han dejado caído en desgracia. Algunos dicen que le van soltando la mano, despacito para que no le duela tanto. Aunque no se sabe, los reyes tienen siete vidas, siete vidas más que los gatos.

Por eso debe ser que se ha recargado. Aparece con unos y otros, como buscando aire. Retratadores por acá, retratadores por allá. Se junta con ex sialexistas que trabajan de verdad y con otros que estudian de verdad. Con todos él está… sonriente, para la ocasión. No quiere que nada ni nadie le empañe su fiesta, la que armaron desde el reino madre y que venía fenómeno hasta que “les pasaron cosas” y se les apareció “una tormenta”.

Como los de las afueras no le dejan pasar una, para seguir con las referencias climatológicas le dijeron días pasados por una de las ventanas del Palacio del reino.

“Che, Alexia, tienen razón ustedes los amarillos cuando dicen que estamos en medio de una tormenta… debe ser así nomás, porque el agua nos llegó al cuello, y estamos todos cagados, pero no de susto”.

Alexia se asomó… pero  los de las afueras se habían ido. Claro, están acostumbrados a que no les de bola.

PetrEgo

PetrEgo los abrazó y les prometió que serían felices o algo así. Los pibes lo miraron sin entender eso de la revolución de la Alegría, porque en sus casas no pasa parecido. Más bien, todo lo contrario. La cuestión es que PetrEgo se metió en el centro, donde la lente de la réflex toma mejor, más nítido como les gusta salir a los protagonistas.

Don PetrEgo aprovechó el viento de cola el día de la exportación de Indelplas y no podía perderse que YPF y la organización Desafío Eco premiara a los pibes del Industrial con un viaje a Liverpool, por el campeonato, el diseño y la performance del año 2017, en el que resultaron los mejores del país, en el uso y rendimiento de la tecnología eléctrica.

¿Cómo no iba a salir en la foto? 

Una pena que la muchedumbre de prensa comunal ni siquiera haya advertido un detallecito: en la gacetilla apareció el  discurso, la palabra de PetrEgo, pero ni siquiera el nombre y apellido de los hacedores de la hazaña. Menudencias, después de todo, lo importante estuvo: foto y bla-bla-blaes.

Y para cerrar la semana (pasada), PetrEgo oteó el panorama con el Big Sale y los descuentos del Provincia, otra vez con el 50% de descuento. Más que beneficios, fue un suplicio y ligó un montón de puteadas.

Es lo que hay. Lo que a él importa es estar cerca de la gente. Bueno, aunque no se note, es cierto.

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