Junín. lunes 17 de diciembre de 2018
Semanario de Junín » Locales » 4 ago 2018

EDItORIAL

Promesas, sospechas y $angría

Cómo sobreponerse a la decepción de haber apoyado a un mejor futuro y toparse con este presente desolador en el cual parecen ganar sólo los de arriba.


Por:
Semanario

La denuncia de SEMANARIO acerca de las irregularidades en el funcionamiento de la unidad de cuidados intensivos pediátricos del Hospital “Abraham Piñeyro” hizo sonar las alarmas sobre un tema que muchos conocían y que tantos callaban, como pasa últimamente en un distrito de casi 100.000 habitantes donde el anuncio más importante de las últimas semanas fue la llegada de la llama olímpica.

Un aviso redundante para una ciudad que se encuentra en llamas, políticamente hablando, plagada de funcionarios que no hacen más que hablar de promesas en un presente ensombrecido y que los abarrota de sospechas.

Las dirección del hospital pretende que creamos que el año que viene “habrá soluciones”, cuando el Gobierno está cansado de repetir que recortará gastos (siempre en perjuicio de los más pobres) y que la problemática del HIGA está presente hace más de una década y en los últimos años de la gestión nada cambió. Nada.

Que bien les vendría a las directoras del hospicio una recorrida con la prensa para mostrar las paredes despintadas, los techos rotos, las manchas de humedad, el faltante de personal, las esperas interminables, la falta de insumos, los equipos vetustos y desvencijados.

Algo hoy imposible para la calidad pusilánime de quienes se apoltronan en sus asientos contestando mensajitos telefónicos y abstrayéndose de las miserias que trasuntan los pasillos del centro asistencial.

Miserias como las que desde hace rato acometen la carrera política del intendente Pablo Petrecca, surcado cada vez más por sospechas de toda índole pero con el común denominador de la presunción de dinero mal administrado.

Aparecen empresas que aportaron a la campaña y que hoy nos enteramos fueron las concesionarias de la obra del alfombrado del basural a cielo abierto, lo cual está prohibido por la ley 26.215 de financiamiento de partidos políticos, en su artículo 15, inciso d.

Y asistimos con sorpresa a que en medio del “ajuste” que el gobierno de Cambiemos le pide soportar a los argentinos, el intendente de Junín, con la billetera de todos, paga el gas oil premiun más caro del país -a 42 pesos el litro- cuando su precio es de unos 27/29 pesos, haciendo entonces que por los 30 mil litros adquiridos, el sobreprecio sea de más de 400 mil pesos.

¿Hasta qué punto debiera llegar la indignación ciudadana para frenar el despilfarro? Despilfarro que se denota en los gastos de la gestión comunal que siempre están yendo en sentido contrario de la gente.

Hasta cuando el oficialismo en el Concejo Deliberante seguirá siendo secuaz de un personaje que aparece permanentemente en las noticias nacionales y provinciales (y en pocos medios locales) como ejemplo negativo de transparencia entremezclado en sospechas de corrupción.

Cómo se sentirán aquellos juninenses que hasta octubre ratificaron el “cambio” en las urnas y hoy no encuentran respuestas a las tarifas, a la mala calidad de los servicios públicos que aún continúa, a la parálisis de las obras, al estado de los caminos y calles de tierra.

Cómo sobreponerse a la decepción de haber apoyado a un mejor futuro y toparse con este presente desolador en el cual parecen ganar sólo los de arriba.

Imposible seguir creyendo en promesas, por parte de quienes han demostrado ser ejemplo de nada, cuando decían ser capaces de todo.

 

 

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