Junín. martes 16 de octubre de 2018
Semanario de Junín » Humor Político » 22 ago 2018

PÁGINA AMARILLA

El Reino de Alexia (XIX)


Por:
Semanario

“No pasa nada, tranquilos”, dijo Amarillo I montado en su Rocinante moderno, al paso de algunos de las afueras.

“No pase, mi señor… que por acá esta brava la tormenta”, le dijeron pero Amarillo I enfiló raudo, como si nada a  pura sonrisa. Ellos quedaron mirándolo como se perdía en medio de la nada, más adelante. ¿Lo habrá agarrado? ¿Qué cosa? Le preguntó el otro… ¡La tormenta!... ¡Olvidate, si es Rey!

Un diálogo parecido a éste escuchó Alexia en su reino. También similar fue lo que vivió un tiempo atrás. Con idéntico resultado. Parece que al paso con María Victoria, se detuvo a platicar con algunas señoronas del reino y sonrisa va, sonrisa viene, una de ellas le dijo que escuchó a varias de las afueras comentar que la cosa estaba casi abajo, más que abajo… Alexia las miró, pensó en su sótano, donde se reúne a ver películas de sus retratadores y contestó algo similar a lo de Amarillo. “Tranquilas, dígales que ya va a pasar, vamos a estar bien, ya van a ver”, o algo parecido.

O sea, Amarillo I, sus amarillitos y Alexia son la misma cosa. Cortados por la misma tijera. Actúan igual, proceden igual y tienen idénticos resultados. “Somos un equipo; soy un soldado del reino”, le escucharon decir los de las afueras a Alexia.

Como sea, Amarillo I arrancó con toda la furia su reinado, pero ahora la furia la tienen los de las afueras que no entienden como, ante tanto desbole, el tipo se ríe como si nada. Nada de trabajo en los reinos, nada de fábricas, cada vez menos caminos, más de las afueras, afuera de todo, y ellos como si nada… y Alexia que creyó en su aura salvadora, ahora no sabe dónde esconderse. ¡Si tuvieras ideas propias, no estarías así, rezando!... le gritó uno por la ventana la semana pasada.

Parece que Alexia armó un templo, o algo así (los malpensados de siempre cuentan que es de ahora, pero ya lo tenía de antes) donde se sumerge… en su fe, en la creencia que su dios salvará su reino. Pero parece que –al menos hasta ahora- debe estar bastante debilitado, porque lo ha salvado sólo a él. Al resto, ni mu.

Tal vez por eso, Alexia y los amarillos salen, parecen buenos, sonríen con una precaria y armada humildad. Ya ni ellos pueden disimular lo que para los de las afueras es pura evidencia. Se pavonean con sus retratadores, como si todo fuera una casualidad… “Estamos trabajando, tengan paciencia, no aflojen”, y cosas así, se le escucha decir como si la vida de los de las afueras durara como las tortugas, 250 años… “Lo malo es el pasado, lo bueno está por venir”.

Alexia no se ha dado cuenta que su vida y la de los demás es bien distinta, y que no hay más tiempo para frases vacías, retratadores amigos, y calles con barro y mesas sin pan.

¡Mientras vos te metés en la tina con espuma, la única espuma que conozco es la de mi señora, que está rabiosa por vivir como el culo!, ñe gritó uno, un día que salía del Palacio Real. Alexia sonrió (siempre sonríe, es de manual) se le acercó, lo tomó del hombro, como si fuera el padre, y le dijo “no te dejes ganar por el desánimo; falta poco y todo va a mejorar; ya vas a ver”, mientras le acomodaba el cuello de una camisa que pedía cambio hace tiempo.

Un amigo, otro de las afueras, desconfiado, se quedó más lejos, pero no tanto como para no escuchar el diálogo, que duró pocos minutos. Alexia subió a su corcel especial, perdiéndose con su séquito, mientras el de las afueras quedó ahí, solo en la puerta del Palacio, escudriñado por los guardias reales.

¿Viste? Te dijo lo que le dice a todos. “Te cuento, le dijo su amigo, palmeándolo de verdad… yo viví más crisis que vos y que Alexia juntos… ¿vos decís que está mal disfrutar un poquito de la vida, como él lo hace? ¿No te parece que nos merecemos vivir mejor, o querés que sigan garchando todos los días, a cambio de esfuerzo, paciencia y no sé qué más? ¿Sabés qué pasa? -le dijo. A vos te pasó lo que nos pasó a todos. Confiamos, una vez más, y nos volvieron a cagar, una vez más”.

En eso apareció María Victoria, los miró y haciendo sonar sus taquitos brillantes, revoleó su estola y pasó rauda, dejando una hermosa fragancia en el aire… los dos la miraron, “linda morocha” dijeron por lo bajo, seducidos por ese porte ganador…

“Linda vida, la de reyes che”… Con razón no quieren bajar del caballo… como decía mi viejo -agregó- debe ser linda la teta, que ninguno quiere dejarla…

Y así se fueron, contando penas propias y riquezas ajenas, en el reino que les prometió el oro y el moro, y  que ahora solo les pide paciencia.

PetreEgo

La escenificación de las imágenes de PetrEgo, en cada acompañamiento’, parece requerir de cuatro valores: pobreza pero paciencia, dolor pero amor. "Ustedes viven miserablemente pero igual no aflojen, que nosotros estamos trabajando para resolverlo algún día”. La esperanza de que lo malo sea el pasado y lo bueno está por venir. O algo así.

PetrEgo es como esos tipos prestos al debate, un fulano que cambió completamente cuando dejó de integrar el reparto de la oposición y pasó a protagonizar el poder. Dejó la bici en la que llegaba al Concejo cada día, para sacarse una foto arriba de otra bici, sonriendo para las redes administradas por su equipo de prensa.

Que se quejaba de todo lo malo y no dice nada de las quejas de todos de ahora. Detentar la manija siempre tienta a cerrar y abrir la puerta a gusto, y así fue como se acabó el intercambio ideológico porque parece que no hay mucho espacio por fuera del discurso dominante.

¿Hay algo peor que un insensible social con poder? Sí: uno con poder y enojado, aunque lo disimule. Es el que te quiere hacer sentir culpable porque te pudiste comer un asado o metiste un viajecito de fin de semana a Monte Hermoso mientras ellos están trabajando justamente un sábado, para arreglarte la vida. Ese es el mensaje a goteo que nos vienen inoculando: "les hicieron creer que podían tener un celular", "el dólar estaba barato", "la electricidad valía lo mismo que un café".

Las fotos del soldado de Vidal son eso. No importa si pasan en el basural, la laguna, mirando un plano como si supiera o en la visita a algún emprendedor exitoso exportador. Seguro pronto aparecerá la más valiosa. Una al lado de una pava llena de sarro otro sábado cualquiera, de estos tiempos inhumanos e imperdonables.

Boletín comunal amarillo

MIRÁ LO QUE NO HICIMOS ESTA SEMANA:

-Anunciar la repavimentación del camino al balneario.

-Sacarnos fotis con Mauri y Mariú.

-Decir algo del canal del norte.

-Ligar un viajecito.

-Fijar posición por la eliminación del fondo sojero. Parece que no importara que dejen de entrar cerca de 7 palitos, aunque digan 3.

-Contar cuándo van a encarar el alcantarillado de la ruta 188.

-Confirmar la radicación de una industria, una, unita al menos.  

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