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Semanario de Junín » Locales » 15 jun 2017

ricardo de la fuente

“La Red Emprender va a generar un cambio radical en la matriz productiva de Junín”


Por:
Luciano Canaparo

Charles Luckman, empresario y arquitecto estadounidense, solía decir que el éxito es un viejo trío compuesto de habilidad, oportunidad y valentía. Y que si bien para emprender un negocio hay que tener bien en claro las habilidades con las cuales se cuenta, y que para generar clientes hay que ir en búsqueda de oportunidades, la valentía es el motor que permite continuar el camino que supone formar parte del mundo del emprendimiento.

Y así, básicamente, lo entiende Ricardo de la Fuente, impulsor y presidente de la “ONG Red Emprender, plasmando una proyecto que surgió un par de años atrás en una comunión de ideas y con el fin de ayudar a los emprendedores de Junín y la zona porque, tal como él mismo dice, “es más fácil apoyar a ellos que soñar con radicar una empresa grande en la ciudad”.

Hoy, la Red aglutina a cerca de 100 emprendedores de los más variados rubros, con grandes expectativas de crecimiento. “Si esas personas tienen algún grado de éxito, en poco tiempo tendremos 500 puestos de trabajo genuino; y traer una empresa que ocupe esa cantidad de gente es prácticamente imposible”, resume en diálogo con Semanario el ex titular de la Federación de Sociedades de Fomento, y propietario de la firma Indelplas.

-¿Qué diferencia hay entre un emprendedor y un empresario?

-El emprendedor, cuando gana dinero, lo invierte en casa, el empresario que viene de afuera se la lleva. Es sustentable, consecuente, genera desarrollo, es sostenible en el tiempo, genera mejor calidad de vida.

Cuando habíamos empezado con esta idea apareció gente de la Fundación Impulsar que, apoyados por SCIJ y Banco Patagonia, dieron un curso para emprendedores. Y pasó algo extraño: de 42 anotados terminaron el curso 38, algo que nunca les había pasado. Eso fue muy alentador.

-Aunque al principio no les tenían demasiada confianza

-Hicimos una primera reunión el 6 de mayo pasado, y algunos incrédulos decían que íbamos a juntar 20 personas; la sorpresa fue que la primera vez éramos más de 50, y en la segunda más de 100. Armamos la ONG para capacitar, ayudar e impulsar a los emprendedores. Hicimos el acta fundacional, nos organizamos dentro de Comercio e Industria, estamos listos para inscribirnos como entidad de bien público en el municipio, está la comisión designada…

-¿Y cómo funciona? 

-En primer lugar, hay que destacar que es gratuito de dinero pero no de presencia. Ese es el costo. Es una reunión mensual, de cuatro horas, en grupos. Hoy tenemos cuatro grupos de 20 personas con un coordinador y ya hay gente para armar otros dos más. Estamos convencidos de que estamos construyendo herramientas que van a generar desarrollo sostenido y sustentable en el tiempo. En esos encuentros cada uno cuenta cómo está en el campo afectivo, en salud y en la parte laboral. Eso sirve para conocernos.

-¿Es gente que ya tiene su emprendimiento funcionando? ¿Cuál es el rubro que más trabajadores agrupa?

-La mayoría ya tiene su emprendimiento. Hay gente que fabrica boyas para pesca, gente que fabrica accesorios sofisticados para motos, otros que hacen tapas para empanadas, milanesas, sectores textiles, metalúrgicos. Es muy diverso el espectro.

-¿Quienes se acercan van en busca del típico subsidio económico?

-Al principio hicimos una encuesta entre todos los inscriptos, y de casi 100 personas ninguna pidió ayuda económica. Cuando desde la política lo primero que se dice es justamente eso: subsidio y plata. Quieren aprender, sentirse acompañados, ayuda para no equivocarse, capacitación. Es buenísimo. Quieren triunfar, todos confían en sí mismos. Solo que no se animaban.    

-¿Cuál es la primera impresión que se llevan los que se suman?

-Lo primero que dicen es ‘yo pensé que era el único loco que había’. Y está lleno de locos lindos en la calle, es apasionante. El primer efecto que genera la red es una retroalimentación anímica fenomenal. Están todos muy enchufados. No somos seres materiales, somos seres afectivos. Esta relación de la emoción con lo que estamos haciendo es el primer impulso de la Red Emprender y todavía ningún grupo hizo la primera reunión. Hay gente que dice ‘si cuando yo empecé hace varios años me hubiesen ayudado hoy tendría una empresa’…

-Vos sos un emprendedor exitoso

-Yo digo que soy un emprendedor sobreviviente. Cuando los emprendedores arrancan, son como chicos de dos años que apenas caminan, y los sueltan en ruta 7 y les dicen cruzá que te espero del otro lado para cobrarte impuestos. Generalmente no sobrevive nadie. Mi idea es ayudar a que haya menor cantidad de mortandad de emprendedores. Si esto lo hacemos con responsabilidad, transparencia, constancia y pasión, en poco tiempo Junín tendrá 300 emprendimientos, que significarán una revolución, generando un cambio en la matriz productiva de la ciudad y la zona.

-Tu empresa, Indelplas, es una buena vidriera para quienes sueñan con tener la suya

-Cuando nació, Indelplas era imposible que tuviera éxito. A los 18 años le dije a mi viejo que quería poner una fábrica de productos eléctricos. Me tocó la frente y me dijo ‘fiebre no es, pero la verdad hijo no tenés experiencia, tenés 18 años, no tenés plata, ni a quién copiar, mucho menos mercado. Así que es muy difícil que te vaya bien’. Así arranqué. Con mi primer autito, un 4S, iba con mi mamá a Capital Federal, tardábamos cinco horas. Cargaba el equipo de mate, bizcochitos y salíamos. Volvíamos a la medianoche con tres bolsitas de tornillos y algo más de material.

-Y ahora es un gigante

-Hace más de cinco años que venimos creciendo a un ritmo del 50%. El edificio lo inauguramos en febrero de este año y empezamos a construirlo en agosto del año pasado. Y el año anterior habíamos construido 1000 metros de planta industrial. Y ahora vamos por dos mil más. En calefones eléctricos somos líderes a nivel nacional, por ejemplo. Estamos exportamos un 6% de nuestra producción a Perú, Bolivia, Uruguay, Paraguay, Chile, y muy cerca de entrar en Ecuador. Es muy loco, la gente no lo cree. Es más, en diciembre 2015 teníamos 34 empleados, hoy estamos en 66.

-Si de manual, como te dijo tu viejo, te tenía que ir mal, y te fue muy bien…  

-Si a esta gente que uno ve lo que está haciendo ahora les puede ir bien, más adelante les tiene que ir recontra bien.

-Hasta dónde piensan llegar con la Red Emprender

-La fuerza de la gente lo dirá. Los cuatro coordinadores que están actualmente, Susana Benedetti, docente universitaria de primer nivel; Sergio Camano, contador; Diego Ruiz, presidente de Comercio e Industria, y yo, estamos muy metidos en esto.

Yo creo que ya hicimos un cambio. Pusimos el tema en discusión, se habla de nosotros, la gente nos mira de otra manera. No puede ser que quieras habilitar un emprendimiento y te pongan mil trabas. Tenemos que convencer a las autoridades de que los emprendedores son un motor de la economía fenomenal; que es la forma más simple de multiplicar riqueza.

-Y empleo

-La mayoría de los emprendedores no buscan empleo, buscan trabajo. ¿Cuál es la diferencia? La mayoría quiere ser autónomo. Hay mucha gente joven, unos pibes fenomenales. Y gente grande, como por ejemplo el gallego que hace el dulce de leche “Corralito” y nos dice ‘con mi familia hace 60 años que estamos empezando, nunca logramos despegar’. Uno piensa, este tipo nunca tuvo éxito. Pero no será que necesitaba una mano como la que nosotros ahora le podemos dar. El solo hecho de vincularse, de hablar con Ariel, el que hace churros en Villa del Parque y con gente del rubro, ya está vendiendo el doble.

-¿Se puede hablar de resultados en el corto plazo?

-En algunos casos creo que a fin de año vamos a ver resultados concretos. Y para el año que vienen no sería raro que tuviéramos 200 personas contenidas dentro de la Red generando actividades. Sería una revolución productiva y económica.

-Esta idea, que al principio no cuajó en el sector que hoy gobierna Junín, ¿hoy despierta interés en alguna fuerza política en particular?

-En este año electoral lo mejor que nos puede pasar es que estemos separados de la política, porque si al lado de esto aparecen figuras o dirigentes políticos, alguien se va a querer aprovechar. Así que la idea es ser lo más independientes posible.

-Vos con Pablo Petrecca tenés buena relación, trabajaste con él en el armado de su proyecto

-No soy amigo pero tengo confianza con el Intendente. Colaboré con él desde la etapa que fue electo concejal. Hoy ya no. Pero no sé si está convencido de lo que estamos haciendo.  El secretario de Producción habla de apoyar a los emprendimientos agropecuarios cuando en Junín trabajan 800 personas en el campo. A quienes también hay que apoyar, sin duda. Pero el campo no genera trabajo como antes. Y nosotros, con los emprendedores, en poco tiempo podemos generar 2000 puestos de trabajo, en forma directa e indirecta.

-¿Pero tuviste la posibilidad de hablar con él directamente sobre este tema?

-Claro, pero él dice que sí y después hace otra cosa (risa). No sería la primera vez en un Intendente. Yo tengo una historia de compromiso social muy fuerte. He trabajador en el fomentismo durante diez años, fui presidente de la Federación. Y voy a decir algo que me hace doler hasta las tripas: en Junín hay demasiada pobreza. Más del 80 por ciento que vive con muy poco. En Junín hay escalas sociales bien diferenciadas. Están los empleados públicos, algunos sectores del gremialismo que ganan mucho dinero, sectores de la justicia, pocas familias del campo… Junín es una ciudad de muchísima gente pobre. Y quiero que eso cambie, por eso también este impulso de la Red Emprender. Pero para que eso cambie no hay que combatir la riqueza. Hay que generar mucha riqueza. Hay que darle a la gente que tiene ganas de hacer cosas las herramientas. Hay que cambiar la matriz de pobreza que tiene Junín. Y lo vamos a hacer con trabajo. Esto lo vengo notando desde el 2007.

-Siendo presidente de la Sociedad de Fomento

-Cuando fui presidente del barrio La Merced recorrimos casa por casa y encontramos cuatro que no tenían ni agua ni electricidad, a pocas cuadras del centro. Años después me eligieron presidente de la Federación de Sociedades de Fomento y empecé a acompañar a veteranos fomentistas barrio por barrio. A media cuadra de Plaza 9 de Julio me encontré con un matrimonio grande, que en lugar de vidrios en una ventana tenían un plástico. Les pregunté por qué y la respuesta fue: ‘hace dos años se rompió y no tenemos plata para uno nuevo’. Juro que me puse a llorar. La señora cocía para afuera, el hombre era jubilado del ferrocarril, y no podían comprar un vidrio. Ese mismo año, cerca del Club Rivadavia, me encontré con una señora que cocinaba con un calentador tipo bram metal a querosén. No tenía calefacción, la instalación eléctrica bajo tela… era un museo la vivienda. Fui al municipio a decir que el plan de Abuelos Conectados no llegaba. Dos meses después se murió de frío. No nos puede estar pasando eso.

-La grieta más trágica

-Junín es una ciudad de mucha gente pobre y mucha gente careta con auto encerado para salir a dar una vuelta los sábados. Tiene que ver con la  historia de la ciudad, con los ferrocarriles, con las dos clases sociales: por un lado los ingleses que tenían casas, autos, lujos y los inmigrantes que laburaban que lo máximo que podían tener era un auto o una casita en Tierra del Fuego, como le decían a Villa Talleres.

NOTA PUBLICADA EN LA EDICION IMPRESA DEL SABADO 10 DE JUNIO

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