Junín. miércoles 26 de septiembre de 2018
Semanario de Junín » Locales » 14 sep 2018

profunda crisis

Emergencia laboral: Junín, ¿somos todos?

El gobierno nacional ha mostrado sus pobres cartas frente a una economía que se lo fagocita y sin pudores viene a cobrarles la fiesta a quienes ni siquiera probaron un canapé. ¿Podrá unirse el distrito para parar la embestida contra los puestos de trabajo, la cual puede ser peor que la de la década del ’90?


Por:
Semanario

El gobierno nacional ha sucumbido a la “mano invisible” del libre mercado que proclamaba Adam Smith y que terminó dándole sopapos a lo que “fuera” el mejor equipo de los últimos 50 años.

Para quienes peinan canas o ya no tienen pelo, no resultan sorprendentes estos tipos de vaivenes económicos en una Argentina con “memoria hiperinflacionaria”, acostumbrada a desaguisados varios en ese sentido.

Pero por otra parte, resulta indignante que a pesar de los errores del pasado se sigan reiterando recetas que no hacen más que romper el contrato social y devastar a un país que termina teniendo uno de los más altos índices de consumo de psicofármacos del continente (114 pastillas por segundo en 2016).

Precisamente, la situación de desempleo constituye el mayor riesgo en lo que respecta a la mayoría de los problemas de salud mental analizados por los investigadores.

Más aún, con independencia de la situación laboral, las dificultades para hacer frente al pago de las deudas tomadas o el riesgo de perder el trabajo incrementaban significativamente la probabilidad de que la persona llegase a ser diagnosticada de trastorno depresivo mayor. Finalmente, los especialistas estiman que el efecto combinado del desempleo de la persona, el desempleo de algún miembro de la familia y las dificultades para hacer frente a las deudas derivadas de una hipoteca (por ejemplo) darían cuenta de alrededor de un tercio de la tasa de incidencia de depresión mayor en la población analizada.

Y por cierto este preocupante escenario es el que más se adapta a la realidad si tomamos en cuenta sólo un par de párrafos de los dichos del ex Nobel de Economía, Joseph Stiglitz, quien le dijo en una entrevista a la BBC respecto a la situación de Argentina: “lo que me preocupa es que una vez que se crea una crisis, como parecen haberlo hecho estas políticas de mala gestión de una forma previsible, el margen de maniobra está muy limitado”.

Y advierte el especialista que “las medidas de austeridad que parece estar imponiendo, obviamente ralentizarán la economía e impondrán nuevamente un alto costo en la gente común”.

Sin poner los dedos en V, ni al grito de “volveremos”, Stiglitz asegura en su entrevista que “después de la crisis de 2001, hubo una filosofía de que Argentina debería evitar endeudarse mucho en el exterior. Y fue, no quiero decir una bendición, pero no una mala cosa que Argentina haya sido excluida de los mercados internacionales. Fue una especie de disciplina que hizo que Argentina enfrentara las realidades de las restricciones presupuestarias, no necesariamente hechas de la mejor manera, pero al menos evitó una post-crisis”.

Para luego recalcar que “los términos que Macri acordó con los ‘buitres’, el enorme obsequio después de que Argentina sacrificó tanto, creo que fue desmesurado y le planteó a Argentina un problema a futuro. Y luego los términos en los que pides prestado también son inquietantes”.

JUNÍN Y LA DESMEMORIA

Algunos referentes de la política local de hace alguna década atrás sostenían que “Junín no olvida”, en referencia que el pueblo recordaba la gestión peronista de los ’70, lo cual motivó que con el regreso de la democracia en 1983 hasta la fecha, ningún peronista llegara a la intendencia.

Sin embargo, se trataría más bien de una memoria selectiva, porque hace casi tres años, los electores locales ubicaron a nivel nacional, provincial y municipal a un equipo similar a los neoliberales de los ’90, encabezados por Carlos Menem que devastaron al Estado y en Junín acabaron con los ferroviarios en particular, aprovechando el festival de privatizaciones, con multitud de despidos y ofertas de retiro voluntario, en busca de un brutal achicamiento de personal y salarios, que aún hoy se lamentan.

Docentes, judiciales, fuerzas de seguridad del ejército, policía y carcelarios, bancarios, profesionales de la salud, trabajadores municipales, provinciales y nacionales de distintas dependencias con cabecera en el partido. Todos y cada uno, junto a su familia y amigos padecieron momentos de real incertidumbre, que ahora después de más de dos décadas se repetirán.

Todo ello con aditamentos que lo hacen más negativo y agresivo, tal como lo son la escalada tarifaria (ver recuadro gas) y la gran inflación con su implicancia en alimentos, combustibles, servicios e impuestos.

¿CÓMO ENFRENTARLO?

La gran pregunta que queda planteada es cómo hará la comunidad para enfrentar los tiempos que vienen.

El intendente ya ha demostrado con su breve comunicado en redes que “banca” al Presidente de la Nación, quien en su discurso de esta semana dejó en claro que el esfuerzo (una vez más) lo tendrá que hacer la gente, mientras que la clase política tendrá permitido suspirar ante las cámaras y poner cara compungida en la selfies, lamentando que los “nadies” (como el poema de Eduardo Galeano) deban abandonar su pequeños sueños y apenas sobrevivir en el mejor de los casos.

La oposición hasta el momento no generó demasiadas acciones contra “la nada misma” de la gestión municipal, mientras que las instituciones como Comercio e Industria dejaron pasar la oportunidad de mostrar sus negocios vacíos, sus facturas de servicios exorbitantes y su cadena de pagos en zozobra, sumándose al “Big Sale” pergeñado por la comuna, que sólo le permitió ganar algún peso al responsable de publicitarlo.

No se ve (ni se ha visto antes) un sentido de pertenencia, cooperación y asociación por parte de la comunidad para remontar la decadencia de un Junín que cierra fábricas y comercios, no genera puestos de trabajo y los jóvenes no pueden hallar una proyección hacia el futuro, viendo a los adultos inmersos en un presente estancado.

Nadie parece entender -tal vez lo hagan los trabajadores- que el Junín de los próximos días, meses y años, será el de dos escenarios posibles. Uno inmerso en la congoja por las pérdidas, el otro intentando en forma mancomunada no seguir perdiendo fuerza productiva ni puestos de trabajo, sean estatales como privados.

Tal vez quedará contestada la pregunta acerca de si Junín “somos todos” o sólo se trata de la casta privilegiada que se mira a sí misma, como cuando vienen dando la “vuelta al perro” por el centro y su auto nuevo se refleja en las vidrieras de los comercios.

Son tiempos de demostraciones. Tanto buenas, como malas.

Gas imparable

Clara Bozzano (foto), delegada de la Defensoría del Pueblo bonaerense, dijo a SEMANARIO que “fue imposible parar la audiencia donde se discutió el nuevo aumento del gas”, la cual se llevó a cabo la semana pasada.

Asimismo, hizo suyas las palabras del Defensor del Pueblo bonaerense, Guido Lorenzino, al indicar que “el Gobierno tomó postura a favor de los poderosos y no quiere escuchar. Necesitamos construir paz social, discutir aumentos es irresponsable porque la gente no aguanta más”.

Bozzano explicó que sigue vigente la prohibición de corte del servicio de gas a los morosos (tras un amparo impuesto por un juez de la ciudad de Dolores) y aseguró que desde Gas Junín la medida está siendo cumplimentada al menos hasta estos días.

“Cada día recibimos gente que no puede pagar, el problema es grave pero las empresas no escuchan ningún tipo de argumento”, aseguró la delegada local del organismo.

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