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Semanario de Junín » Locales » 29 sep 2018

Gestión de humedales: ¿por qué construimos en cualquier lado?

Aún después de que hubiera que salir a realizar trincheras a lo largo del canal del río Salado, siguen ofreciéndose desarrollos inmobiliarios en áreas cercanas o propias de humedales, sin tener en cuenta el perjuicio que representa. En Chile ocurre algo similar a Junín y la pregunta de los especialistas es: ¿quién se responsabiliza?


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En nuestro distrito parecen sumarse las contradicciones ambientales y una de ellas acontece respecto a los humedales, porque mientras se siguen promocionando desarrollos inmobiliarios sobre ellos (incluso allí se ubica la “futura” terminal de ómnibus en construcción), desde el ámbito rural arrecian los pedidos para paliar las periódicas inundaciones que, con su ocurrencia, alteran la economía regional e individual de cada chacarero.

El problema, de todas maneras, no es propio de nuestro distrito sino que la preocupación resulta generalizada habida cuenta de que no hay cambios en la ley que votara oportunamente la Cámara de Senadores y que corre riesgo de caerse si no la habilita la cámara baja nacional.

La amenaza actual de inundaciones en la Cuenca del Plata pone de relieve la importancia de los humedales como aliados insustituibles en la protección de ecosistemas productivos y asentamientos humanos.

En noviembre de 2013, el proyecto de ley que establece presupuestos mínimos para los humedales de la Argentina, recibió media sanción en Senadores. El proyecto fue derivado a la Cámara de Diputados, específicamente a la Comisión de Comisión de Intereses Marítimos, Fluviales, Pesqueros y Portuarios, que preside el diputado nacional Julio Solanas, donde aún no se ha respondido sobre el estado del trámite parlamentario según el informe de la Alianza Ecosistemas – Argentina, un colectivo de ONG’s que trabajan en algunos casos desde hace más de veinte años en la protección de los ecosistemas de humedales en el país.

“Preocupa que, de no prosperar en tiempo y forma el proceso para su consideración por las distintas comisiones dentro de la Cámara Baja, el proyecto pierda estado parlamentario”, comentó la Fundación Humedales / Wetlands International Argentina, cuyo equipo brindó apoyo técnico al proyecto que inició el proceso de debate legislativo en el Congreso.

La Cámara Alta había sancionado por unanimidad el proyecto que tiene como fin la conservación de los recursos de los humedales, particularmente la protección del agua, consensuado en el marco de la Comisión de Ambiente y Desarrollo  Sustentable,recordaron las ONG’s al expresar que “la gran preocupación es que se corre el riesgo de volver a fojas cero en un  tema crítico para el desarrollo social y productivo del país, vinculado íntimamente, además, al recurso vital del agua y a las amenazas del cambio global del clima”.

“La amenaza actual de inundaciones en la Cuenca del Plata en la Argentina, debida a crecidas extraordinarias y la posible presencia de un nuevo fenómeno de El Niño, pone de relieve la importancia de los humedales como aliados insustituibles en la protección de ecosistemas productivos y asentamientos humanos”, especificaron.

LA IMPORTANCIA

La Argentina tiene el privilegio de contar con más de 600.000 km² de humedales, el 21,5% del territorio nacional, un área que aumenta al 23% si se consideran salinas y cuerpos de agua. Los humedales son ecosistemas naturales con un enorme valor estratégico por ser grandes reservas de agua dulce. También son valorados como recarga de acuíferos, criaderos naturales de peces y reservorios de diversidad biológica y cultural, entre otras funciones. Son reconocidos además como aliados indispensables en la mitigación de los impactos del cambio climático sobre las cuencas hídricas y los asentamientos humanos, especialmente frente a sequías e inundaciones.

El proyecto aprobado es fruto de un acuerdo entre bloques de distintos partidos políticos que, sobre la base de la definición de humedales de la Convención de Ramsar –aprobada por la Ley Nacional N° 23.919–, procura articular el uso racional de los humedales con las necesidades de desarrollo económico y social inclusivos.

“En el futuro cercano la agricultura, la industria y las ciudades necesitarán más agua, por lo cual los humedales deberán ser protegidos  para mantener su integridad, en particular los humedales que brindan servicios ecosistémicos ligados a la salud y a la producción. Es imperioso legislar a favor de los humedales como ecosistemas básicos dentro del suministro y regulación del agua del que dependemos como sociedad”, resaltaron.

La media sanción del proyecto para la conservación, restauración y desarrollo sostenible de los humedales de la Argentina fue “el resultado del trabajo conjunto de distintos sectores políticos, asesores, universidades, organizaciones sociales y ONGs, que puso en foco un tema de trascendental interés para las provincias, y para las generaciones presentes y futuras. Ahora es necesario un esfuerzo adicional para la sanción en Diputados en 2014, y para la promulgación y reglamentación por el Poder Ejecutivo Nacional”, reclamaron finalmente.

CHILE, CASO EMBLEMA

Recientemente, especialistas chilenos han llamado la atención acerca de la constante construcción de viviendas sobre los humedales, lo cual genera problemas graves cuando sobrevienen características climáticas adversas.

Esto tiene un parangón con lo que ocurre en nuestra ciudad, con lugares donde el intendente y su tropa tuvieron que salir el año pasado a salvar con terraplenes y plástico para que el curso del canal que une las lagunas de Gómez y El Carpincho no se desmadrara y causara daños materiales de consideración sobre las viviendas que –inexplicablemente- se construyeron sobre zonas de humedales que más temprano que tarde terminarían por tener este tipo de problemas y que a pesar de todo fueron habilitadas para realizarlas.

En Chile, a fines de julio pasado se observó cómo una vez más máquinas retroexcavadoras destruyeron un humedal urbano en el país, con el fin de construir viviendas.

Básicamente, la discusión se centró en si el territorio en disputa tenía o no las características para ser un humedal. Para Ramsar, un humedal es aquella extensión de marismas, pantanos y turberas, o superficies cubiertas de agua, sea de régimen natural o artificial, permanentes o temporales, estancadas o corrientes, dulces, salobres o saladas, incluidas las extensiones de agua marina, cuya profundidad en marea baja no exceda los 6 metros.

Por eso los especialistas del país vecino alertan acerca del otorgamiento sostenido de permisos de edificación de viviendas sobre humedales los cuales dicen “han hipotecado el futuro de varias de nuestras ciudades”.

Y agregan que al igual que en Junín, “este proceso de urbanización ha ignorado por completo los servicios ecosistémicos de humedales urbanos, por ejemplo en el control de inundaciones; hoy India vive la peor de sus inundaciones en 100 años y se ha reconocido como la desaparición de los humedales perjudicó la mitigación y el enfrentamiento ante esta catástrofe”.

La producción inmobiliaria sobre espacios naturales es bastante cruel: se da el permiso, se rellena, se construye y se vende. Cuando se adquiere una vivienda sobre un humedal esta tiene un seguro de incendios que incluye riesgos de la naturaleza como inundación, pero qué pasará cuando este fenómeno sea aún más recurrente, quién cubrirá esos seguros, ¿se incrementará su valor?

En Florida, Estados Unidos, ante el escenario de aumento del nivel del mar e intensidad de los huracanes, las viviendas de la costa han bajado considerablemente de precio, al tiempo que el costo de los seguros para cubrir daños por inundaciones ha aumentado en promedio 100 dólares por año, colapsando el mercado inmobiliario. Algunos propietarios han abandonado sus casas, pues ya no pueden cubrir el costo que implica vivir allí.

Y la pregunta que se hacen y que resulta a todas luces lógica es: ¿de quién es y será el problema? ¿De la inmobiliaria, del propietario, del municipio o del Estado?

Seguramente, haya que aportar soluciones más inteligentes, donde incorporemos a los humedales urbanos como parte de la solución e integración de los espacios para evolucionar a ciudades más saludables, sustentables y resilientes. 

El campo pide modificaciones

CONINAGRO está de acuerdo en proteger y hacer uso sustentable de los humedales. Empero, considera que el proyecto de Ley requiere modificaciones. Desde la entidad creen imposible que una sola definición abarque el abanico de ecosistemas humedales presentes en Argentina. Es por eso que esperan se considere la definición de cada tipo de humedal, según estudios del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) son más de veinte tipos distintos de humedales, equivalentes al 12% del territorio nacional. La definición utilizada actualmente en el proyecto de ley indica que cualquier área que presente agua en superficie o se inunde o haya estado inundada, es un humedal. Significando así que un río, un lago, una laguna y hasta un "bajo" de un campo o una superficie que antiguamente era recorrida por un curso de agua hoy es un humedal. Con esta definición se limitaría la continuidad de las producciones agropecuarias presentes en el 25% del país.

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